De la Pasionaria a Carrillo: mitos de la izquierda que también podrían perder sus calles

Tras la retirada de los nombres de Francisco Largo Caballero e Indalecio Prieto de las calles de Madrid en virtud de la Ley de Memoria Histórica, analizamos otras figuras que podrían verse perjudicadas

La Ley de Memoria Histórica que aprobó José Luis Rodríguez Zapatero en 2007 está sirviendo para tirar piedras sobre su propio tejado. Ayer, durante el pleno del Ayuntamiento de Madrid, se acordó la retirada de las calles de la capital de dos históricos del PSOE: Francisco Largo Caballero (1869-1946) e Indalecio Prieto (1883-1962).

Esta decisión nace de una propuesta realizada por Vox y respaldada por PP y Ciudadanos, que, en virtud de dicha Ley, que reconoce y amplía "los derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la dictadura”, piden eliminar dichos nombres.

Argumentan que, bajo el mandato de Largo Caballero, se cometieron las “mayores atrocidades en la zona republicana”. Por su parte, consideran a Prieto responsable de “suministrar 17.000 fusiles a las milicias socialistas y revolucionarios que, en octubre de 1934, se levantaron contra el legítimo Gobierno de la República y causaron centenares de muertos”.

Esto ha desatado una polémica nacional sobre la memoria histórica, así como ha ayudado a esclarecer por qué estas figuras y qué hicieron para ser considerados “criminales ideológicos”. Asimismo, la situación ha hecho que sea inevitable hacerse esta pregunta: ¿Qué otros iconos de la izquierda tampoco aguantarían la lupa de la Ley de Memoria Histórica?

Dolores Ibárruri (La Pasionaria) (1895-1989)

La llamada Pasionaria destacó en la política al ser dirigente en la Segunda República y en la Guerra Civil del Partido Comunista de España. Con una acción marcada por la lucha por los derechos de las mujeres, hoy protagoniza calles y estatuas de diferentes municipios españoles. Sin embargo, hay quienes denuncian esta presencia vial, pues le atribuyen algunos crímenes, algunos sumidos en la polémica.

Ejemplo de ello es la muerte de José Calvo Sotelo, líder de Renovación Española y uno de sus principales enemigos políticos. Fue asesinado el 11 de julio de 1936, tras un discurso en el que criticaba al Gobierno del Frente Popular por su incapacidad a la hora de parar la ola de crímenes políticos cometidos por militantes de partidos de izquierdas. Tras estas palabras, La Pasionaria dijo: “Has hablado por última vez”. Y, pocas horas después, Calvo Sotelo apareció muerto.

Si bien ella siempre lo negó, historiadores y expertos se sostienen en las palabras que le dirigió al político tras el discurso, por lo que le atribuyen el pronunciamiento de la condena de muerte. Tampoco la ayudó decir, durante un mitin en Valencia, “más vale condenar cien inocentes a que se absuelva a un solo culpable”.

Margarita Nelken (1894-1968)

Continuando con nombres femeninos, Margarita Nelken también podría aparecer en esta lista. Escritora, crítica de arte y política, fue miembro del PSOE, obteniendo un escaño de diputada durante la Segunda República. No obstante, una vez iniciada la Guerra Civil, se afilió al Partido Comunista de España, formación de la que sería expulsada 6 años después.

Oradora carismática y defensora de las masas campesinas, se le achacaron responsabilidades de numerosos episodios, como fue el desencadenamiento de los sucesos de Castilblanco, en diciembre de 1931. También fue criticada al ser contraria al derecho de sufragio a las mujeres: “Poner un voto en manos de la mujer es hoy, en España, realizar uno de los mayores anhelos del elemento reaccionario”, sostenía.

Nelken alentó la revolución de Asturias de 1934, organizada por anarquistas españoles. Dicha vinculación, entre otras, le propiciaron 20 años de prisión, logrando escapar para refugiarse en la Unión Soviética, donde recibió formación como agente. Trató de dinamitar al PSOE, fortalecer el comunismo y fue condecorada por la URSS. No obstante, cuenta con calles con su nombre, en localidades como Getafe.

Juan Negrín (1892-1956)

Médico y político español, fue presidente del Gobierno de la Segunda República entre 1937 y 1945. Bastantes son los que sostienen que su experiencia en la política es atípica. Tras convertirse en investigador médico y sabiendo hablar varios idiomas, decidió afiliarse al PSOE, llegando a convertirse uno de los personajes más controvertidos de la Guerra Civil española.

Tal fue su personalidad polémica, que el historiador Stanley G. Payne lo tachó como el personaje más odiado tras la guerra, así como Indalecio Prieto decidió su expulsión del partido, acusándolo de subordinación al PCE y a la URSS.

Con esto, al menos 15 municipios de la Comunidad de Madrid tienen una calle o plaza con el nombre de Negrín, acusado por alargar la Guerra Civil con el único objetivo de contentar a Stalin. También le adjudican el título de responsable de arruinar a España regalando el oro de sus reservas a la URSS. Finalmente, el dinero acabó en manos de Prieto, quien lo destinó a la ayuda de supervivencia de los exiliados socialistas.

André Marty (1886-1956)

André Marty fue un marino, militar y político francés, dirigente del Partido Comunista Francés y jefe de las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil española. Bajo encargo de la Internacional Comunista, se convirtió en Inspector General de dichas brigadas y, según sus propios compañeros, actuaba como un comisario político y era un hombre conflictivo.

El mismo líder del Partido Comunista Italiano, Palmiro Togliatti, criticó en reiteradas ocasiones sus métodos de trabajo y, a través de un informe, le pidió que los cambiara radicalmente. Sin ir más lejos, le apodaron “el carnicero de Albacete” por sus numerosos fusilamientos de civiles y brigadistas a quienes consideraba cobardes ante el enemigo.

Abandonó España con el fin de la guerra, aunque su actuación siguió siendo cuestionada en su país natal. Hoy, no es extraño ver en las calles monumentos en recuerdo y agradecimiento a las Brigadas Internacionales que lideró.

Lluís Companys (1882-1940)

Fue político y abogado, de ideología republicana y presidente de la Generalitat entre 1934 y 1940, época marcada por la Guerra Civil y el franquismo. Fue exiliado tras la contienda, para más tarde ser capturado, devuelto a España y fusilado por sus crímenes.

Al inicio de la guerra, Companys creó el Comité Central de Milicias Antifascistas, ordenando repartir 20.000 armas, así como propició la celebración de juicios populares en los que se condenaban a los sospechosos de ser desleales a sus ideas. Es decir, fue responsable de un “régimen de terror contra las derechas y la Iglesia”, así como del asesinato de 8.129 catalanes a través de ejecuciones, torturas y purgas.

No obstante, a principios del presente mes, la sentencia que le condenó a muerte fue declarada nula ante la ampliación de la Ley de Memoria Histórica, confirmando Carmen Calvo, vicepresidenta primera del Gobierno, que “se merece que se corrija de una vez por todas el oprobio que se cometió” contra Companys.

Rafael Alberti (1902-1999)

Hombre de letras, gran poeta y miembro de la Generación del 27. Alberti, que nació y murió en El Puerto de Santa María, es considerado uno de los mayores literatos de la llamada Edad de Plata de la literatura de nuestro país. Cuenta con numerosos premios y reconocimientos, así como una obra que aún sirve de ejemplo. Sin embargo, sus afinidades políticas le podrían jugar una mala pasada.

Durante la Guerra Civil, fue miembro de la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Además de su magna obra artística, fue partícipe de la creación de manifiestos, charlas y llamamientos contra el fascismo. Asimismo, fue responsable de la publicación de “El mono azul”, donde, junto a otros intelectuales, realizaba la columna “A paseo”.

En dichas líneas, Alberti, hijo predilecto de Andalucía y protagonista de numerosas calles y monumentos, participaba en tareas de purga e intimidación durante la guerra. Promovía la persecución pública y la ejecución de personas contrarias a sus ideas. Asimismo, señalaba el nombre de intelectuales que debían ser “depurados” por su carácter contrarrevolucionario, así como participó en checas, donde se torturaban a los prisioneros.

Santiago Carrillo (1915-2012)

Político y periodista español, secretario general del Partido Comunista español entre 1960 y 1982 y combatiente de la Guerra Civil, donde protagonizó las Matanzas de Paracuellos. Este es el principal crimen que se le atribuye a un hombre que cuenta con plazas y calles con su nombre. Figura relevante en la oposición franquista, llegó a ser diputado en las Cortes Generales durante 9 años.

El histórico líder fue el responsable de la seguridad en Madrid durante la contienda tras la huida del Gobierno a Valencia. Por tanto, bajo su mandato y colaboración, se produjeron las sacas de las cárceles de la capital, que acabaron con miles de muertos en municipios próximos.

Destacan los fusilamientos de Paracuellos de Jarama, donde se halla la mayor fosa común de la guerra, así como los crímenes en el cementerio de Aravaca. En el caso del primer suceso, murieron 5.000 personas, de las cuales 276 eran menores de edad.

Juan García Oliver (1901-1980)

Junto a Buenaventura Durruti, fundó el grupo de “Los Solidarios”, al cual se adjudicaron varios asesinatos como el del rey Alfonso XIII. Fue un anarquista español y promulgador de la revolución. La amargura, la violencia y el ajuste de cuentas son algunas de las características que se han atribuido a García Oliver durante la historia.

Durante la Guerra Civil asumió el cargo de ministro de Justicia, bajo presidencia de Largo Caballero, pero tan solo estuvo en el cargo unos meses. Además de pasar 12 años en prisión por las acusaciones de “Los Solidarios”, en la República también fue condenado por practicar la llamada táctica de la gimnasia revolucionaria.

Agapito García Atadell (1902-1937)

Tipógrafo y activista político español, es conocido por su papel durante la Guerra Civil española: participó en la represión y dirigió una “checa” en Madrid en los primeros meses de la contienda. Tanto se involucró en la causa, que su nombre ha quedado estrechamente asociado al terror de las checas, así como fue capturado por los franquistas, juzgado y ejecutado.

Amigo de Indalecio Prieto, García Atadell fue nombrado jefe de las llamadas “Milicias Populares de Investigación”, grupo especial dentro de la Brigada de Investigación Criminal de la policía. La sección que comandaba se instaló en Madrid, en un edifició donde aprovecharon para instalar una checa.

Compuesta por 48 agentes, dicha unidad gozó de gran autonomía operacional, practicando numerosas detenciones a través de la violencia y la tortura.