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"Existe aún peligro de que la bóveda se desplome"

Stanislas de Laboulaye, embajador encargado de la movilización internacional para la reconstrucción de Notre Dame, asegura que es temprano para calcular el coste real de la restauración de la catedral

  • Los trabajos en la techumbre de la catedral prosiguen a buen ritmo
    Los trabajos en la techumbre de la catedral prosiguen a buen ritmo /

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París.

Tiempo de lectura 4 min.

15 de junio de 2019. 18:06h

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Rocío Colomer.  París. 15/6/2019

La investigación sobre el incendio de Notre Dame sigue su curso pero dos meses después del suceso se tienen algunas certezas de cómo se originó la catástrofe. El embajador encargado de la movilización internacional para restaurar la catedral, Stanislas de Laboulaye, hace un recorrido minucioso de las horas cruciales que pusieron en peligro a la gran dama de París. El fuego se originó sobre las 18:50 horas en las obras de restauración de la aguja por una causa todavía desconocida. “Las 7 de la tarde fue una hora clave”, sostiene Laboulaye. Las llamas enormes se propagaron por toda la cubierta de madera, una estructura única, conocida como "El bosque" por sus 1.300 troncos enteros de roble que quedaron abrasados por las llamas.

“Una obra de arte de los artesanos carpinteros de la Edad Media”, insiste el embajador. El roble es una madera muy resistente al fuego pero las llamas se extendieron muy rápidamente hasta el punto que empezaron a circular las teorías de la conspiración. Laboulaye explica que las altas temperaturas y el fuego intenso de la aguja hicieron que estas vigas medievales quedaran calcinadas por las llamas.

En el relato trepidante de los acontecimientos, el embajador destaca el papel determinante que desempeñaron los 400 bomberos. “Las piedras de la catedral alcanzaron una temperatura de 800 grados. La decisión del general de los bomberos de enfriar las piedras con agua en vez de apagar el fuego directamente fue la decisión que permitió salvar Notre Dame”, afirma rotundo.

Hubo, detalla, 20 minutos críticos en los que las llamas se acercaron a la torre norte que alberga el campanario. El embajador asegura que si el fuego hubiera alcanzado ese ala, la catedral se habría derrumbado como un castillo de naipes. “Lo hemos logrado” exhortó el general de los bomberos -cuenta Laboulaye- tras comprobar que se había sorteado lo peor.

No obstante, los peligros no han desaparecido. “La caída de la aguja dejó tres agujeros en el edificio: en el ábside, en la nave principal y en el ala norte”, explica el embajador. Los daños obligan a reforzar los arbotantes con una nueva estructura de madera pesada para evitar que se derrumben. “Todavía existe un riesgo de que la bóveda se desplome”, apunta. La estructura ha quedado tan debilitada por el fuego y el agua que se teme que los temporales puedan poner en peligro la catedral. “Hemos vivido con inquietud el paso de la tormenta Miguel estos días”, señala el diplomático francés.

En la actualidad siguen los trabajos de “consolidación y de aseguración” de la catedral. “Se han colocado unas vigas enormes para sujetar la estructura, se han retirado las vidrieras para evitar que se dañen durante los trabajos y unos robots están recogiendo los escombros y almacenándolos piedra a piedra con un sistema de numeración”, explica. Asimismo el fuego ha dejado un polvo de cal por la fachada y no se sabe con precisión cuál es el estado de las piedras. “Quedan cuatro meses muy importantes para asegurar la estructura”, afirma.

El paisaje de destrucción del templo el día después de la tragedia era sobrecogedor. Entre la devastación, narra Labouleye, ocurrió algo “milagroso”. La estatua medieval de la Virgen, las de Luis XIV y Luis XVI estaban intactas. “Esa era la primera impresión, después se comprobó que en realidad estaban saturadas de agua”, pero la imagen era impactante. También resultó providencial la retirada cinco días antes del incendio, el 10 de abril, de dieciséis estatuas (entre ellas los doce apóstoles y cuatro evangelistas) y otros tesoros del templo. “Esto les salvó”.

El estado de la aguja era tan ruinoso con una madera de pino muy resinosa que se decidió enviar un helicóptero para evacuar una serie de monumentos. Una decisión que fue transcendental. Otro de los aspectos que preocupa a las autoridades francesas son los problemas de contaminación derivados por el plomo almacenado en la catedral y en los edificios contiguos.

En Francia en estos momentos se ha abierto un debate sobre si se debe crear una agencia especial para coordinar los trabajos de restauración o no. “El presidente Macron fijó un plazo de cinco años para volver a levantar Notre Dame y es un plazo muy ambicioso”, sostiene el embajador que asegura que se está formando a una nueva generación de artesanos para que la gran dama de París pueda volver a lucir su cara más bella. Para eso se han abierto los canales de recaudación de donaciones nacionales e internacionales.

Laboulayer no puede precisar cual es el coste real de las obras porque los arquitectos no tienen todavía una evaluación exacta del estado del edificio tras el fatal incendio. Una vez que se hayan hecho estos cálculos se podrá dar una cifra definitiva. Pese a que todavía no se ha iniciado la recaudación, los días posteriores a la tragedia se hicieron anuncios de aportaciones de donantes corporativos y privados valoradas en 800 millones de euros. Hay que esperar a que esa solidaridad se materialice para que Notre Dame siga siendo un testigo privilegiado de la historia.

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