Cultura

Dani Martín: «Si El Canto del Loco no hubiera sido tan malo, no habría sido nada»

Lanza «No, no vuelve», disco para el que ha revisitado sus recuerdos y ha regrabado algunas de las grandes canciones de la banda, con el fin de rendir homenaje a aquellos años locos

Entradas de conciertos, recortes de fotografías, grafitis a rotulador o palabras extraídas de las páginas de alguna revista se mezclaban para cubrir nuestras carpetas en aquellos años locos. Eran los tiempos de entrar a garitos en zapatillas, de ir a contracorriente y de creernos Peter Pan. Eran los años de El Canto del Loco, banda conformada por Dani Martín (voz), David Otero (guitarra) y Chema Ruiz (bajo) –con las idas y venidas de otros integrantes– y que «No, no vuelve». Así se titula el nuevo disco del cantante, con cuyo anuncio hizo enloquecer a sus seguidores y que, aunque no se traduzca en un regreso, sí es un homenaje. Un agradecimiento, a través de la regrabación de algunas canciones, añadiendo la que le da título al álbum, y hacia sus recuerdos, sus vivencias, su público. Pero, sobre todo, a la banda de su vida.

«No, no vuelve», ¿por qué?

Es una pregunta que llevo recibiendo desde hace 12 años, y la respuesta le da nombre al disco que he dedicado a la banda de mi vida. Jugar es maravilloso, y eso es lo que hice cuando lo anuncié. Si te somos sinceros el equipo y yo, no esperábamos que hubiera tanta expectación en que El Canto del Loco volviera. Me encantó, porque la respuesta que teníamos era este álbum, que es un homenaje, no es una estafa ni lo que he leído por ahí de algunos fans talibanes. Es un homenaje a mi primo (David), a Chema, a lo que fuimos, a lo que fueron estas canciones. Volverlas a grabar para que su legado quede donde merecen estar.

¿Por qué un homenaje así?

Llevaba un tiempo, no peleado, pero sí que oír hablar de El Canto del Loco me producía la misma sensación que como cuando lo has dejado con una pareja, que tiene que pasar un tiempo hasta que puedas verlo en la distancia con cariño. Y el confinamiento me hizo acercarme a las canciones. Al tener un estudio en casa, decidí grabar algunas, más una nueva que creé entonces, donde hacía una especie de mirada hacia atrás, donde cuento lo que viví aquellos años. Hemos dado con el sonido que me apetecía, que merecían las canciones.

¿Habló con el resto de la banda sobre el proyecto?

Mi primo también hizo una revisión de canciones de El Canto y yo le felicité. Es un hijo que tenemos a medias y cada uno puede utilizarlo como quiera, siempre que sea con cariño y respeto. El disco está dedicado a ellos, y cuando salga mañana les mandaré una copia, por supuesto.

¿Por qué estas canciones?

Escogí con las que, a nivel de textos y melodías, me sentía más identificado. Me parecía más honesto cantar «La suerte de mi vida» o «Peter Pan» que «La madre de José». Las elecciones llegan de manera natural, y fue bastante fácil.

Quizá se echen de menos «Zapatillas» o «Besos»...

Sí, pero luego también están «Son sueños» o «Ya nada volverá a ser como antes». Se podría hacer un segundo volumen con «A contracorriente», «Insoportable» o «Aquellos años locos». Pero, sinceramente, para mí este disco no era para seguir cánones o buscar lo obvio. Quería hacerlo desde donde yo me siento ahora mismo, en el presente.

Habla de un homenaje al grupo... ¿y al público?

Son canciones que transportan a momentos donde hemos sido felices, adolescentes, hemos conocido el amor... Hay mucha gente que se ha casado con «La suerte de mi vida» o «Contigo». La música tiene esa magia de convertirse en la banda sonora de la vida de varias generaciones. Y tener la suerte de llegar con lo que escribes a toda esa gente es precioso.

Dani Martín
Dani Martín FOTO: Cristina Bejarano La Razón

¿Han cambiado al regrabarlas?

Me apetecía escuchar a una banda tocando en directo, haciendo pop rock. Eso es lo que hacía El Canto, sin pensar en singles ni estructuras para la radio. Hacíamos lo que nos daba la gana todo el rato. De repente, me vi escuchando mucho a los Strokes o los Piratas, que eran nuestras referencias. El nuevo sonido es el de las bandas que nos gustaban. Seguramente muchos se llevarán las manos a la cabeza, pero es lo que me ha salido hacer.

¿Por qué no salieron así antes?

Porque éramos muy malos. Pero si no hubiéramos sido así, no hubiéramos sido nada. Esa es la gracia, es lo que nos hizo llegar a la gente. Este disco reúne lo que intentábamos hacer, y también el aprendizaje de estos años. Estoy muy satisfecho, es uno de mis mejores discos a nivel de sonido y producción.

La banda comenzó como algo de la calle, de amigos que se juntaban para hacer música, ¿qué recuerda?

Pasármelo muy bien con mi primo encerrados en una habitación, haciendo canciones. Estar borracho mucho rato. Con mucha gente viéndonos, cantando nuestras canciones. Salíamos de casa vestidos, subíamos a una furgoneta y nos poníamos en el escenario con la misma ropa. Todo era como un juego, más que una profesión. La gente llegaba a pensar que podría llegar a ser alguno de nosotros, y eso nos hizo cercanos. Mis recuerdos son todos súper positivos. Hubo cosas externas en cuanto a la gestión, en su momento dolorosas, pero estoy hasta agradecido, porque me hicieron aprender lo que no quería en mi camino.

Externas, ¿es la industria?

La gente que se dedicaba a organizar nuestras giras creo que no fue la mejor, y eso a veces te genera frustración. Pero hasta eso mereció la pena para aprender a cómo gestionar tu carrera.

¿Cambiaría algo?

Nada. Porque es lo que me ha traído aquí. Vivir feliz en tu presente es lo más importante y bonito.

¿Se podría recuperar ese juego del que nació la banda?

Sería imposible que El Canto fuera lo mismo. Seríamos tres señores de 44, 41 y 43, con hijos, con mujer. No sería lo mismo, eso sí que sería una estafa. Vivimos felices en nuestro presente y estamos haciendo lo que realmente queremos.

FOTO: Cristina Bejarano La Razón

Ahora viene la gira.

Sí, hemos empezado en Valencia hace dos semanas, ahora vamos a Barcelona, y estoy agradecido de la acogida de la venta de entradas. Está todo agotado. Hay que recuperar estos dos años, en mi caso han sido tres, y sentir que es un regalo el poder volver a mirar un escenario, a mis compañeros técnicos, que llevan mucho tiempo en su casa.

¿Y el repertorio?

Hago mitad y mitad, 11 canciones de El Canto y 11 de mi carrera en solitario.

¿Siente que ha cerrado una etapa?

Lo que he hecho ha sido incorporar El Canto a mi repertorio. Ya vamos a convivir juntos de por vida. Estoy muy orgulloso de haberme inventado El Canto del Loco y estoy feliz de haberme dado el permiso de iniciar una carrera en solitario. Ahora es el momento de que ambas cosas convivan, que no puedan faltar ambos repertorios.