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«Caso Saga»: la red parasitaria que acabó con el «teddysmo»

Microgénesis desvió a través de SDAE 32 millones

Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

26 de mayo de 2015. 02:05h

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Miguel Ayanz.  Madrid. 26/5/2015

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La imputación de Ramoncín está vinculada al «caso SAGA», que a comienzos de julio de 2011 intervino en la sede central de la SGAE por orden del entonces titular del juzgado de instrucción de la Audiencia Nacional Pablo Ruz. La operación policial tuvo lugar al día siguiente de que la entidad celebrase unas controvertidas elecciones y sacó a la luz y cuantificó un expolio que dejó con la boca abierta hasta a los más furiosos detractores de la entidad de derechos de autor. Hasta entonces había cosas que exigían aclaración, como el reparto de los derechos de autor no identificados, y era vox pópuli que su eterno presidente ejecutivo, Teddy Bautista, era un hombre que acumulaba influencias y poder sin par. Pero el auto de Ruz descubrió una trama parasitaria por la que un entramado de empresas habrían desviado decenas de millones de euros de la entidad. Los presuntos responsables de la misma pertenecían a la cúpula directiva de la SGAE y fueron puestos a disposición judicial aquel mismo día: el sospechoso de organizar aquel entramado de empresas, José Luis Rodríguez Neri, era el director general de SDAE, Sociedad Digital de Autores y Editores, con la que contrataba la SGAE y que desviaba fondos a Microgénesis, sempresa situada en lo más alto de una estructura piramidal de compañías fantasmas, gestionadas por Neri y varios de sus familiares. Así, habrían desviado al menos 26,4 millones de euros –según avanzaba la investigación la cifra creció hasta 32– que pertenecían a SGAE. El auto del juez Ruz afirmó que Bautista tenía «suficiente conocimiento de las vinculaciones existentes entre Neri y Microgénesis», lo que le situaba en una posición desde la que habría «autorizado, consentido y también impulsado» la trama. Tanto Neri y Bautista como el director general de la entidad, Enrique Loras, y el director económico y financiero, Ricardo Azcoaga, fueron imputados por diferentes delitos. «Es una persona de mi total confianza, sin embargo no mantengo con él ningún tipo de relación de amistad más allá de la estrictamente profesional», dijo Bautista a la Guardia Civil.

Algunos flecos del caso, que no paró de dejar titulares, llegaron después: primero, en septiembre de 2011, se conoció que Teddy Bautista había gastado 293.000 euros en tres años en hoteles de lujo con cargo a la entidad. No tenía el récord, sin embargo: según la Benemérita, algunos de los imputados hicieron cargos con tarjetas de diferentes empresas de la trama por valor de más de 365.000 euros en dos años. Los más altos fueron de Rafael Ramos: 200.000 euros con tarjetas de Microgénesis y de Ribera de Mayorga. Después, en octubre de ese año, el ex jefe de gabinete de Bautista, Pedro Farré, fue detenido y acusado de uso fraudulento de su tarjeta corporativa, con la que habría hecho presuntamente pagos en prostíbulos de lujo. Ramoncín no es el primer artista vinculado al «teddysmo» –la vieja guardia de la ejecutiva de la SGAE– que pasa por el juzgado. En septiembre de 2011, Ruz tomó declaración a otro destacado defensor y compañero de trayectoria de Bautista, Caco Senante, en concreto por su presunta vinculación al posible amaño de las elecciones que se habían celebrado el día antes de la intervención policial. Un «pucherazo», como publicó LA RAZÓN en su día, apoyado según el auto por parte del dinero desviado por la trama criminal.

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