MENÚ
jueves 17 octubre 2019
01:26
Actualizado

Simply Sara

  • Una de las obras de De Felipe, que toman la inspiración de Montiel, nuestro icono pop más absoluto junto a Naranjito.
    Una de las obras de De Felipe, que toman la inspiración de Montiel, nuestro icono pop más absoluto junto a Naranjito.

Tiempo de lectura 2 min.

09 de abril de 2013. 01:34h

Comentada
9/4/2013

E l cine siempre me gustó, aunque fue en mi adolescencia cuando empezó mi amor por el «star system» gracias a una colección de fascículos llamados «Las Estrellas». Cada semana esperaba la nueva entrega de la vida, obra y milagros de los astros del celuloide hollywoodiense... y una semana sin esperarlo, apareció Sara Montiel.

A finales de los noventa, decidí hacer una serie sobre el mundo del cine que se llamó Cinemaspop, e, irremediablemente, una de las primeras musas que aparecieron, junto con Marilyn y Audrey Hepburn, fue nuestra Sara Montiel. Yo veía a Sara como la Monroe española (más lista, eso sí), y por eso decidí convertirla en mi musa pop. Partí de una foto de la película «Carmen la de Ronda», ya que supongo que inconscientemente estaba buscando una imagen lo más española posible. La serie supuso un punto de inflexión en mi carrera. Sara lo tenía todo para ser una auténtica musa pop: era pura sexualidad, provocadora, excesiva, voluptuosa, hermosísima... y lo mejor es que hizo siempre de su capa un sayo. Fue libre y sin prejuicios, pionera en muchas cosas. Sara sabía cuáles eran sus puntos fuertes y les sacaba el máximo partido. Y tenía la capacidad de aprender y trabajar duro para convertirse en lo que siempre quiso ser... y vaya si lo hizo; pasó de ser una muchachita mona de La Mancha a una diosa del sexo, claro que para eso no hay mejor escuela que Hollywood, y ella fue una buena alumna. Estaba fabricada de la materia que están hechas las estrellas, algo que la hacia única, irrepetible.

Pero nadie dijo que ser una estrella fuera fácil. Siempre pensé lo cruel que debe ser envejecer para alguien tan bello y tan deseado. Los mortales vamos envejeciendo lo más dignamente que podemos y nos vamos acostumbrando a nuestra imagen, pero que tus películas, tus fotos, y todo a tu alrededor te esté recordando constantemente lo que has sido y ya no eres, debe resultar muy duro. Algunos pudieron decepcionarse con ella en alguna ocasión, pero yo, que tengo tendencia a ver siempre el vaso medio lleno me quedo con la Sara fascinante de mi adolescencia. Sara, forever Pop.

Últimas noticias

Red de Blogs

Otro blogs