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La revolución se confirma en la Copa Masters: Federer cae contra Tsitsipas en semifinales y se une a Nadal y Djokovic

En un mal partido del suizo, perdió por 6-3 y 6-4. El griego jugará la final de Londres contra Thiem, que destronó al campeón Zverev (7-5 y 6-3)

La vieja guardia ya no está en la Copa Masters. Los maestros de maestros, despedidos por la nueva generación. Bueno, a Djokovic lo echó en realidad Federer, aunque el serbio también había perdido antes con Thiem. El suizo, después de su exhibición frente al serbio, parecía lanzado a por su séptimo título en el torneo que reúne a los ocho mejores del año, pero en las semifinales lo frenó Tsitsipas (6-3 y 6-4), de 21 años. Y Nadal no pasó de la fase de grupos, pese a sus dos victorias. La final en Londres medirá al joven verdugo de Federer contra un tenista de edad intermedia, Thiem (26), quizá quien mejor juego ha mostrado en la capital inglesa, que pudo con el defensor del título Zverev: 7-5 y 6-3.

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La revolución va tomando forma poco a poco. Es lenta sencillamente porque los de arriba son demasiado buenos. Por segunda vez en tres años, el duelo definitivo de la Copa Masters no contará con ningún integrante del «Big 3», y en 2018, en el que sí estuvo Djokovic, perdió contra Zverev. En los Masters 1.000 también se va viendo la tendencia al cambio, en parte porque el calendario de Nadal, Federer y Nole es cada vez más selectivo. En 2019 Rafa ha ganado dos torneos de este tipo, los mismos que Djokovic, por uno de Federer. Han dejado para el resto cuatro de nueve. En 2018 y en 2017 también se repitió esa cifra, pero antes, e incluyendo a Murray, el «Big 4» no dejaba nada: uno en 2016, 2012 o 2009, ninguno en 2015, 2013 o 2011, dos en 2014... Eso sí, el relevo no llega en los Grand Slams: esta temporada, dos títulos para Nole y dos para Nadal. La última vez que no ganaron uno de ellos dos o Federer fue en 2016, cuando Wawrinka se llevó el US Open. Siguen siendo los amos de los duelos a cinco sets. ¿Mantendrán el dominio en 2020? Ah, y, consecuencia de ello y de la regularidad, Rafa es el número uno del mundo con 33 años.

La derrota de Federer fue una sorpresa a medias. Tsitsipas ya pudo con él a principio de año en el Abierto de Australia, para después sumar dos derrotas en Dubái y Basilea. No fue el día del helvético. Su fantástica derecha fue un lastre ante el griego: 17 errores no forzados con su golpe más natural. Algo incomprensible, cuando contra Djokovic ese tiro había volado. Tampoco supo aprovechar sus oportunidades: hasta la décima pelota de break no logró romper el saque de Tsitsipas, que ya mandaba un set a cero y 2-1 en el segundo. Pero al juego siguiente, Federer volvió a ceder otra ruptura. La resistencia llegó cuando el griego servía para llevarse el primer parcial: un juego de doce minutos en el que el joven de la melena necesitó siete bolas de set. Pero no se pone nervioso y juega con descaro siempre, esta vez más de fondo por estrategia, sin visitar tanto la red como habitualmente.

Tsitsipas tiene mucha facilidad para hacer daño sin aparente esfuerzo, y se mueve por la pista de maravilla. Cuando servía para meterse en la final, otra vez se vio 15-40. Problemas en un momento caliente que también resolvió. Un «ace» lo llevó al triunfo definitivo. Federer se quedó con un pobre 1/12 en pelotas de ruptura y su primer break lo regaló tras fallar dos remates en el mismo juego. «Tuve opciones y las tiré. Es frustrante», dijo el suizo, que tiene 38 años y al que también preguntaron si es el momento de los jóvenes. Él aseguró que cada final de curso la duda es la misma y que la clave para que Rafa, Novak y él puedan seguir compitiendo con ellos es estar sanos. «[Los denominados Next Gen] han demostrado su valía clasificándose para este torneo y para la final, pero miro la lista de jugadores que han terminado el año como número uno y es una locura ver que siempre haya sido uno de nosotros», afirmó.