Nadal también arrasa bajo techo y ya está en octavos de Roland Garros

El zurdo superó al italiano Travaglia con otra paliza (6-1, 6-4 y 6-0). Su rival será Sebastian Korda, hijo del ex número dos del mundo Petr Korda

Eso de que jugadores como Nadal, Djokovic o Federer empiezan ganando sus partidos por 1-0, en plan metafórico, se hizo realidad en la tercera ronda de Roland Garros, que enfrentaba al español con Stefano Travaglia, tenista que pisaba por primera vez esa ronda en un “grande”. Los nueve primeros puntos del partido fueron para Rafa y el primer set concluyó en 23 minutos. El italiano sólo fue capaz de sumar seis puntos y encajó cuatro juegos en blanco. Incluso puso en un momento esa carita de “uff”, cuando el balear le devolvió una pelota imposible tirando de brazo y poniéndola en la línea al otro lado de la pista. El resto del encuentro fue otra cosa, algo más igualado, porque Travaglia es un buen tenista que en el último mes ha vencido a jugadores como Nishikori o Coric. Sabe jugar en tierra batida con una derecha con bastante curva, que Nadal supo contrarrestar buscándole constantemente la zona del revés y haciéndole daño sin descanso hasta el 6-1, 6-4 y 6-0 final.

Todo fueron buenas noticias para el ganador de 19 Grand Slams en unas condiciones que no le gustan. Por primera vez en 15 participaciones en Roland Garros jugó con el techo cerrado, la gran novedad de la pista Philippe Chatrier esta temporada, que se está usando más de lo que debería porque el torneo es en otoño y no en primavera. Y como el torneo es en otoño, la temperatura es de 13 grados, lo que tampoco le gusta al zurdo, y llueve. Con calor, la pista seca y la pelota viva, sus golpes son letales porque la bola brinca como un demonio. Pero con humedad, la tierra apelmazada y bajo techo también fue efectivo el efecto liftado, y Travaglia dio fe de ello. Nadal está moviendo bien la polémica pelota del torneo este curso. Igualmente es muy eficaz el efecto cortado para hacer dejadas, golpe que practicó mucho Rafa y que en esta superficie es letal, porque los jugadores suelen estar lejos de la línea de fondo para tener más tiempo de reacción, lo que hace que la red les quede lejos. Es un recurso que necesitará cuando vengan rivales más duros. El de octavos de final será una sorpresa: Sebastian Korda (verdugo del español Pedro Martínez por 6-4, 6-3 y 6-1), hijo del ex número dos del mundo Petr Korda, joven de 20 años que ocupa el puesto 213 en la clasificación y que en 2018 fue campeón del Abierto de Australia júnior.

Fue muy positivo para Nadal este partido una vez que a Travaglia se le fueron los nervios, porque el italiano da ritmo de juego, que es lo que necesita el español. Lo hizo sobre todo en el segundo set. Está Rafa con el ceño fruncido, pero no es enfado, es concentración ante el desafío que tiene por delante en busca de su decimotercer Roland Garros. Antes del partido, en el vestuario, con mascarilla, daba saltitos, carreritas, y saludaba a Moyá, su entrenador, y Rafa Maymó, su fisio, que son los únicos miembros de su equipo que están en París. Antes de empezar a sacar pidió perdón porque se demoró, ya que algo le molestaba en la grada. Era sólo el primer punto, pero para llegar al último hay que disputar el primero y ese también es importante. Después, la pelota se puso en juego y Travaglia comprobó lo que es enfrentarse al rey de la tierra.