Nyom, el mejor “guerrero” de Bordalás en el Getafe-Barcelona

El camerunés, amante de las artes marciales mixtas, es un imprescindible para el técnico, como se ha podido demostrar en el choque ante los azulgrana

Para este fin de semana, y coincidiendo con la visita del Barcelona al Coliseum, el Getafe ha cambiado su nombre. Piden desde el club que si siempre se le llama «Geta», por unos días se refieran a los madrileños como «Fe FC». Y en la plantilla azulona, en cuanto a capacidad de creer no hay nadie mejor que Allan Nyom. El camerunés representa como nadie el espíritu competitivo que quiere transmitir el técnico desde el banquillo y se ha podido demostrar en el choque ante los azulgrana, en el que ha hecho ocho faltas y un trabajo incansable.

De calidad no va sobrado, pero a cambio pone todo el sudor posible para que su equipo gane. Puede jugar como lateral por las dos bandas y también, como sucede últimamente, más adelantado para fortalecer defensivamente uno de los costados. «Intento hacer lo que el entrenador me pide, lo importante es el colectivo, yo soy uno más, compito, lucho y ayudo lo más que puedo. Si quieres jugar, con tanta competencia, te tienes que adaptar a la posición que sea», reconoce Nyom, que ya antes de llegar a Getafe estuvo en el eterno enemigo, el Leganés, una circunstancia que él lleva con naturalidad. Lo deja todo para los colores que viste y no hay dudas sobre su compromiso.

En el último derbi en Butarque, Bordalás tuvo que sustituirlo a la media hora. El público le estaba pitando mucho, él marcó y celebró un tanto y vio cartulina amarilla. Estaba muy acelerado, así que el entrenador tuvo que actuar para no quedarse con diez futbolistas.

Así es Nyom, un luchador que, como se pudo ver hace poco en unas imágenes de «El día después», se apunta en la palma de la mano lo que tiene que hacer durante el partido. Fue en el estreno liguero ante Osasuna, un día en el que llegó a sacar de quicio a los futbolistas rivales con su despliegue de recursos para perder tiempo. «Al suelo, Cucho», le gritaba a Hernández, el delantero azulón al que se le había olvidado quedarse en el césped tras recibir una falta.

Nyom llegó a España a través del Granada y procedente de Italia, cedido por el Udinese. Después se marchó libre al Watford y desde el West Bromwich volvió otra vez a la Liga con una cesión al Leganés. A los 32 años sigue siendo un «toro» físicamente y es su potencia y su casi 1,90 de estatura los que permiten seguir en el máximo nivel. Tiene talla para probar en el deporte que más le gusta después del fútbol: las artes marciales mixtas que tan de moda ha puesto Connor McGregor. «Lo admiro a él y a todos los que pelean en la UFC. Son hombres con mucho valor. Para entrar en un octógono y liarse a puñetazos hay que tener muchos cojones y por eso me gusta tanto este deporte», confesaba en Telemadrid Radio. Él también es un luchador incansable en el césped e imprescindible para Bordalás.