Kitzbühel, el mayor espectáculo de esquí del mundo

Kitzbühel, la carrera de esquí alpino más peligrosa del mundo.

Kitzbühel, la carrera de esquí alpino más peligrosa del mundo: el descenso de la Streif
Kitzbühel, la carrera de esquí alpino más peligrosa del mundo: el descenso de la StreifErich Spiess/ASP/Red Bull Content Pool

Kitzbühel es sin duda la prueba más esperada en la temporada de descenso de la Copa del Mundo. El clímax del fin de semana de las carreras del Hahnenkamm llega con la que se considera la carrera de esquí alpino más peligrosa del mundo: el descenso de la Streif. Durante los últimos 80 años, esta pista ha sometido a los esquiadores a la prueba definitiva, llevándolos al límite de sus capacidades técnicas y mentales. Solo los mejores del mundo están capacitados para conseguir el triunfo en La Streif. Para los esquiadores, triunfar en la carrera de descenso en Kitzbühel es equivalente a ganar una medalla de oro olímpica y consagrarse en el Olimpo de los mejores.

“Me gustaría felicitar a todos los que han terminado esta carrera. ¡Creo que estamos todos locos!”, fueron las palabras del suizo, cinco veces ganador en Kitzbühel, Didier Cuche. Sin duda un perfecto resumen de lo que supone ganar en la Streif.

La lista de los ganadores aquí es una relación perfecta de algunos de los grandes nombres del esquí: Killy, Sailer, Schranz, Collombin, Klammer, Read, Zurbriggen, Heinzer, Aamodt, Strobl, Maier, Eberharter, Walchhofer, Rahlves y Cuche.

Desde la línea de salida situada a 1665 metros sobre el nivel del mar, los corredores se lanzan por un trazado con una pendiente máxima del 85% alcanzando velocidades que superan los 140 km/h, hasta cubrir los 3312 metros y 860 m de desnivel del recorrido en menos de dos minutos antes de cruzar la línea de meta.

El descenso casi imposible de Kitzbühel, la Streif, deja a uno en búsqueda continua de superlativos que puedan describirlo adecuadamente. Quizá la forma más sencilla de describir este descenso es simplemente: “El Descenso”. Lo que Wimbledon es para el tenis y Mónaco es para la Fórmula 1, “Kitz” es para las carreras de esquí.

Lamentablemente, este año como consecuencia de la pandemia, la 81 edición de las carreras del Hahnenkamm será muy diferente. Las pruebas y los entrenamientos no tendrán espectadores. La zona de meta, así como las pistas junto a la Streif, estarán vacías. No habrá fan zone en la ciudad, ni bares ni fiestas. El COVID-19 restará parte de su encanto al fin de semana en Kitzbühel.

Pero a cambio podremos disfrutar no de un descenso sino de dos. El descenso que no se pudo celebrar en Wengen se ha trasladado a Kitubühel. Desde el próximo viernes 22 y hasta el domingo 24 de enero, Kitzbühel albergará 3 eventos de la Copa del Mundo de Esquí Alpino en la Streif y la Streifalm: dos Descensos y un Super-Gigante.

Pero llevar a los esquiadores al límite a veces se traduce en consecuencias dramáticas. A lo largo de los años, la Streif ha sido testigo de terribles caídas y ha puesto punto final a algunas carreras deportivas, pero también de sorprendentes recuperaciones de algunos participantes.

En 1987, el esquiador canadiense Todd Brookerque había ganado el descenso en 1983, perdió un esquí durante el descenso golpeándose de manera dramática. Daba miedo verlo entonces y todavía da miedo hoy. Sufrió una conmoción cerebral, una fractura de la nariz, lesiones faciales y una lesión en la rodilla. Terminó su carrera profesional al final de esa temporada.

En 1989, otro canadiense, Brian Stemmle, se estrelló contra la red lateral en la zona de la Steilhang-Ausfahrt, llegándose a temer por su vida tras la caída. Con la pelvis rota, permaneció ingresado en Innsbruck durante días en la unidad de cuidados intensivos. Años más tarde regresó a la Streif pero tuvo que terminar su carrera después de otra caída en esta pista en 1999.

En 1995 el italiano Pietro Vitalini perdió el control en la Traverse, salto por encima de la red de seguridad y se precipitó por la pendiente. La acumulación de nieve salvó milagrosamente a Vitalini que terminó quinto en el segundo descenso.

En 1995, la caída del esquiador estadounidense Chad Fleischer fue portada de todos los informativos internacionales. Después de un mal salto en la parte final de la Streif, el norteamericano rodó como un muñeco de trapo por la pista. Los 50.000 aficionados que abarrotaban la zona de meta se esperaban lo peor. Pero tuvo suerte y después de unos momentos, se levantó, hizo una reverencia al público y se alejó por su propio pie de la pista.

En 2008, el día de su 30 cumpleaños, el estadounidense Scott Macartney ejecutó un mal salto y tras una brutal recepción sufrió una traumática lesión cerebral. Sin embargo, después de entrar en coma artificial, se recuperó rápidamente y pudo salir del hospital al cabo de tres días. En noviembre de 2008 regresó a la competición en Lake Louise.

En 2009 durante el último entrenamiento, Daniel Albrecht sufrió una dramática caída en el último salto antes de la línea de meta quedando inconsciente. El suizo sufrió una lesión cerebral grave y los pulmones aplastados. Después de más de tres semanas y media, se despertó del coma el 12 de febrero. 22 meses después, regresó a la Copa del Mundo en diciembre de 2010 para terminar retirándose de la competición definitivamente en 2013.

En 2011, el austriaco Hans Grugger perdió el control durante los entrenamientos en la zona conocida como la ratonera. Después de golpearse fuertemente en la cabeza su cuerpo quedo completamente inmóvil. El esquiador de Salzburgo sufrió graves lesiones en la cabeza y el pecho. Fue trasladado de inmediato a la clínica universitaria de Innsbruck, donde le indujeron un coma artificial después de una operación de emergencia al correr riesgo su vida. Nunca se recuperó de manera completa y el 24 de abril de 2012, Grugger anunció su retirada ante la imposibilidad de volver a la competición.

Ponemos punto final a este relato en el año 2016, un año dramático en la Streif. Las caídas de Aksel Lund Svindal, Hannes Reichelt y Georg Streitberger marcaron negativamente esa edición de la carrera. La caida puso fin a la temporada de Svindal y Streitberger, que sufrieron una rotura del ligamento cruzado anterior y el menisco de la rodilla derecha. Reichelt salió mejor librado con magulladuras y una erosión ósea. El descenso se canceló después de que ya hubieran tomado la salida treinta corredores debido al deterioro de la visibilidad.

Este recorrido por la historia del descenso de Kitzbühel, y su altísimo nivel de exigencia físico pero también mental, nos recuerda por qué todos los amantes del esquí alpino consideramos esta carrera como el mayor espectáculo de esquí del mundo.