Roglic gana a lo grande en el País Vasco

Atacó desde lejos, reventó al líder, McNulty, y a Pogacar y se llevó la Itzulia en Arrate. La etapa, para David Gaudu

Primoz Roglic
Primoz RoglicJavier EtxezarretaEFE

Primoz Roglic entró segundo en la meta de Arrate. Por delante, David Gaudu, el ganador de etapa, pero el esloveno levantó los brazos dejando ver sus tatuajes porque para él era el premio grande, la victoria en la general. Gaudu fue su mejor aliado en la subida al santuario, en los kilómetros finales de la etapa, cuando ya las piernas empezaban a pesar.

Fue una jornada de ciclismo grande, sin reservas. Como si los objetivos y los esfuerzos ya no los midieran los potenciómetros y los pinganillos sino las ganas y la ambición de los ciclistas. Algo que ha recuperado la rivalidad entre Pogacar y Roglic. La espera no conduce a nada en sus peleas. Hay que ganar por KO o caer. Y el ganador de las dos últimas vueltas asume el riesgo.

Roglic, que parecía haber regalado la carrera en las etapas anteriores al UAE, el equipo de Pogacar y del estadounidense Brandon McNulty, que llegaba líder a la última jornada, no quiso esperar y se lanzó al ataque en el descenso del puerto de Elosua-Gorla. Quedaban más de 60 kilómetros por delante, pero Roglic es insaciable y necesitaba dar un golpe duro, que atacara a la piernas y a la cabeza de sus rivales.

Con él se fueron los españoles Jon Izagirre, Landa y Alejandro Valverde. Además de Gaudu, el ganador de etapa. Engancharon a los primeros escapados del día, entre los que estaban Carthy y Enric Mas. Y la carrera se convirtió en una persecución de 60 kilómetros.

Una desesperación para los perseguidores. Roglic tiraba por delante y Pogacar por detrás. Los demás no contaban, aunque el jersey amarillo lo cargara McNulty. El líder se descolgó muy pronto y la guerra entre los dos eslovenos fue entonces más evidente.

Roglic fue descolgando acompañantes hasta que se quedó solo con Gaudu y Carthy. Pogacar llegó a reducir la diferencia a algo menos de 20 segundos, pero Roglic era más fuerte.

El ataque definitivo no fue de Roglic sino de Gaudu. El francés buscó la victoria e hizo tambalearse por unos momentos a Roglic, pero sólo descolgó a Carthy. El esloveno no tardó en recuperar los metros que había perdido y en los últimos cinco kilómetros formó una sociedad perfecta con el francés.

Gaudu tiraba hacia arriba y Roglic se comprometía a no disputarle el triunfo de etapa. “Es tuya”, debió de decirle. La mejor manera de que Gaudu tirara sin miedo. Al llegar a Arrate los dos levantaron los brazos. Los dos eran ganadores, pero Roglic, mucho más. Ganó la general, la montaña y los puntos. Y su compañero Vingegaard, que llegó con Pogacar, terminó segundo en la clasificación. Para “Pogi” quedó el tercer puesto en el podio.

Aunque el primero de ese grupo fue Alejandro Valverde. El murciano, a punto de cumplir 41 años, está recuperando su mejor forma. Finísimo físicamente, ha resistido con los mejores en las cuestas y después de haber sido cuarto en la Volta a Catalunya y de ganar el Gran Premio Indurain ha terminado séptimo en la general -segundo español por detrás de Pello Bilbao-. Parecía que su tiempo había pasado, pero Alejandro es un ciclista de todos los tiempos.