El aviso definitivo de la Superliga al resto del fútbol: “Esto no es un órdago más”

La competición manda nuevos mensajes a quien piensa que no va a ir hacia delante

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Faltan asuntos por decidir, faltan clubes por sumarse, pero ya no hay vuelta atrás para la Superliga. La firma de las doce entidades fundadoras ha sido el comienzo definitivo de una nueva competición y ahora se quiere recorrer lo más pronto posible el camino hacia el partido que abra el torneo. Será en agosto, pero lo que no se sabe todavía de qué año. El plan es cuanto antes y si puede ser ya, pues ya. «Esto no es un órdago más», aseguraban ayer fuentes de la competición, con seguridad acerca de su futuro.

No son un comunicado y una web creadas para amenazar y conseguir más dinero en la Champions de la UEFA; no es, pues, una postura de fuerza para una posible negociación, aseguran. No, repiten, es el comienzo de algo nuevo y están dispuestos a hablar con quien haga falta, pero con un detalle nuevo que lo cambia todo: como organización y de tú a tú.

Son doce equipos, de España, Inglaterra e Italia. Faltan Alemania y Francia. «Hemos hablado con clubes de ambos países», afirman y mantienen la esperanza de que el peso de los nombres que ya están y la cantidad de dinero que va a mover la competición, haga cambiar de idea a los más poderosos. «Nadie nos ha dicho que no», insisten. Los nombres que todo el mundo maneja son el Bayern, el PSG y el Dortmund. Éste ha sido el más explícito al anunciar que no se va a unir a la competición. Los otros dos grandes no están entre los doce, pero la idea de los fundadores es que sí estén entre los 15 que forman la competición sin descender. El PSG guarda silencio, el Bayern ha dicho que le gusta el nuevo formato de la Champions. En la Superliga creen, sin embargo, que la balanza del fútbol se inclina a su lado por la historia y los títulos que suman los doce fundadores. Y que eso terminará por decidir a los dos grandes que no se han unido.

La amenaza a los clubes de la Superliga

Habría, en principio, que sumar esos dos (y si no, otros otros candidatos) y otro más y los otras cinco plazas que sí que estarían abiertas. Por eso insisten en que «una competición en la que un cuarto de sus participantes entra por méritos no es una competición cerrada». No está definido cómo sería ese modo de clasificación ni qué equipos entrarían. Es uno de los asuntos esenciales, porque según el modo de «clasificación» para esos puestos, habría o no equipos interesados

No es lo único, quedan cosas por definir: una de ellas es qué va a suceder ahora, cuando se ha dado este paso que se considera definitivo y con el que no va a haber marcha atrás, pese a las presiones de las instituciones futbolísticas, gobiernos y también futbolistas que han alzado la voz. No se tiene prisa, dicen en la Superliga, pero tampoco van a parar el camino trazado: todo está diseñado ya y una vez logrados los 15 fundadores, se llegará a 20 para empezar a jugar.

Ésa es la cifra que marca el comienzo práctico, cuando rodará el balón sobre el césped: con 20 equipos consideran que ya nadie lo detiene. Y si la UEFA, que está siendo la que más objeciones pone, quiere dialogar, se dialogará, pero ya no se vuelve al domingo por la tarde. A las doce de la noche, el fútbol mundial, guste o no, cambió.