Messi consigue por fin un título con la selección argentina y Neymar llora

La Albiceleste derrota a Brasil en Maracaná con un gol de Di María (0-1) y rompe 28 años de sequía y la maldición que perseguía a Leo con su país

Messi ha sido manteado por sus compañeros tras ganar la Copa América ante Brasil en Maracaná
Messi ha sido manteado por sus compañeros tras ganar la Copa América ante Brasil en MaracanáAndre PennerAP

Cuando el árbitro pitó el final del partido, Messi se arrodilló en el suelo y apretó los puños con rabia. Un segundo después tenía a todos sus compañeros alrededor, que acudían a felicitarlo. El título lo habían ganado todos, pero era especialmente importante para Leo, porque llevaba toda su carrera buscando algo así con la absoluta argentina.

Por fin ya tiene eso que le faltaba con la albiceleste, con la que ha jugado finales de Copa América y hasta de un Mundial, pero siempre había terminado llorando y con todo el país criticándolo por no haberse criado en Argentina y sí en Europa. La espera se terminó en el sexto minuto de descuento de la final en Maracaná, que decidió un gol de Di María en la primera parte después de un error enorme de Renan Lodi.

No supo despejar el lateral del Atlético de Madrid y Di María, con Ederson rendido, sólo tuvo que hacer una vaselina de las suyas para adelantar a esta Argentina defensiva, dura y que puso un muro delante de Emiliano Martínez. Todos a defender, incluido Messi, que se sacrificó toda la segunda parte y que tuvo la sentencia a poco del final.

Le falló el último regate delante de Ederson. La pelota se le enganchó un poco por el cansancio y se la quedó el portero brasileño. Los locales buscaban evitar este pequeño maracanazo con más corazón que otra cosa y Neymar lo intentaba en solitario entre las patadas de sus rivales, que le dieron por todos lados.

Entraron Gabi Gol, Emerson y Vinicius, pero no había manera. La más clara fue un remate de Gabi que sacó Martínez. Lo demás, muchos nervios y un partido cada vez más bronco. Bien sudamericano. Más lucha que calidad, pero lo que importaba era ganar esa final, no jugarla.

Acabó sonriendo Messi y llorando desconsolado Neymar, mientras Tite, el seleccionador brasileño, pedía perdón a la afición a través de las cámaras. El abrazo entre los dos MVP del torneo se produjo en mitad de la celebración argentina, con unas palabras al oído que quedaron para ellos.

Los dos lo merecían, pero Messi lo necesitaba más para romper esa maldición que lo acompañaba con la camiseta albiceleste puesta. Ya se acabó, quizá en su última oportunidad de ganar la Copa América, un título que nunca consiguió Maradona.

Él ya lo tiene y fue manteado y subido en hombros por sus compañeros, que se han unido más que nunca en esa burbuja anti Covid para darle una alegría al país y a su capitán, que por fin pudo cantar y saltar después de una final con su país.