Vuelta a San Juan

La rabia lleva a la gloria a Supermán López

El ciclista colombiano se exhibe en la subida al Alto del Colorado y se viste de líder en la Vuelta a San Juan

Supermán López levanta el brazo para celebrar su victoria en el Alto del Colorado
Supermán López levanta el brazo para celebrar su victoria en el Alto del ColoradoSprintCycling

La subida al Alto del Colorado no parecía la más propicia para la exhibición de Supermán López. Es un puerto tendido, que no alcanza el cuatro por ciento de pendiente media, pero el colombiano tenía la clase, la fuerza y más ganas que nadie de llevarse la victoria. Pedaleaba con la rabia del que se siente víctima de una injusticia. Una rabia incontenible contra la que nadie podía competir.

Más que un triunfo es un mensaje el que lanza Miguel Ángel López en la llegada de la quinta etapa de la Vuelta a San Juan. Es el aviso de que sigue siendo uno de los mejores escaladores del mundo, aunque el terreno no sea el más adecuado para él y las circunstancias tampoco.

“Han pasado días difíciles, pero estamos acá estamos presentes, estamos de vuelta. Es un mensaje de que aquí estoy y muy agradecido al equipo por la oportunidad y por el trabajo que se ha hecho”, decía después de la etapa el ganador.

“Ha sido un fin de año bastante complicado, pero a fin de año sabía ya lo del Team Medellín. Empecé a entrenar bien y con los directores hablamos de venir a disfrutar y sin mirar los resultados”, explica.

Carga el colombiano con el peso de una condena que no le corresponde. Con el rechazo del World Tour que le ha hecho dar un paso atrás para poder seguir compitiendo y demostrando que sigue estando entre los mejores aunque nunca haya dado positivo. Ha regresado a casa, al Medellín, para coger impulso. Allí se siente arropado. “Le dijimos que disfrutara, que corriera sin presión”, explica Óscar Sevilla, su compañero en el equipo colombiano. “Está pasando por un proceso difícil y la victoria es muy importante para él”, añade.

La única presión es la que él se pone, la que le sale de dentro en la búsqueda por recuperar su sitio en el ciclismo internacional. Y el Alto del Colorado le ha puesto en el buen camino. Dejó por detrás a ciclistas como Remco Evenepoel, que con su estilo habitual atacó a falta de diez kilómetros para liquidar la carrera. O eso pretendía, porque sólo liquidó al italiano Tarozzi y al argentino Messideo, del modesto Chimbas te quiero que representa al municipio desde el que salió la etapa camino del Colorado.

Perdieron el poco más de un minuto de ventaja que llevaban sin demorarse mucho. Pero Evenepoel también se derrumbó por culpa del trabajo de Ineos, que quería arrimar a Filippo Ganna a la meta en buenas condiciones y a Egan Bernal, otro que necesitaba probarse. Y se hundió el belga cuando aceleró Supermán.

Todos sucumbieron ante la arrancada de López. Quedaban seis kilómetros cuando lanzó el ataque definitivo. A su rueda sólo pudo agarrarse el campeón de Colombia, Sergio Higuita. Pero fue un espejismo. La fuerza interior de Miguel Ángel López era superior a la de cualquiera. Y ni siquiera la potencia de Ganna pudo con él. Amenazaba con recortarle tiempo, poco a poco, pero cuando la carretera se empinaba un poco más a la altura del último kilómetro sus opciones se acabaron.

“Tenía en mente el esprint de los últimos 500 metros, aguantar hasta meta. A veces uno piensa unas cosas, pero se van moviendo. No tenía que atacar tan abajo, pero me ha dado por hacerlo y ya está”, explica.

Supermán fue más fuerte que nadie. Más fuerte que él mismo. Se golpeó un par de veces el pecho, se besó los nudillos y levantó el puño al aire cuando entró solo en meta. Ganna, apurado, llegaba treinta segundos por detras. Miguel Ángel, después, hablaba sin rencor de Astana, el equipo que lo despidió a finales del año pasado y muy agradecido al Team Medellín. “Por la oportunidad que me han dado y por abrirme las puertas aquí, por la gran acogida. Somos un equipo pequeño pero parecemos un World Tour”, dice. Es la revancha de Supermán.