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Nadia Nadim, de huir de los talibanes al olimpo del fútbol: “No crean sus promesas, son lobos”

La ex jugadora del PSG hoy en el Racing Louisville FC y cuyo padre fue ejecutado por los talibanes hace 22 años, advierte de lo que supone el régimen talibán para las mujeres

Nadia Nadim
Nadia Nadim FOTO: Instagram La Razon

Nadia Nadim superó obstáculos para muchos infranqueables y se ha convertido en un ejemplo de superación para muchas mujeres afganas. Desolada por lo que ocurre en su país, la ex jugadora del PSG hoy en el Racing Louisville FC y cuyo padre fue ejecutado por los talibanes hace 22 años, dice que no cree en las promesas del régimen a mujeres y niñas.

Nadim, que huyó de Afganistán cuando era niña y vivió en un campo de refugiados en Dinamarca, dijo a Sky News que le molesta ver a los asesinos de su padre regresar al poder.

“Ha sido desgarrador ver lo que está sucediendo en Afganistán en este momento. Sentí que estábamos en otra etapa, que eso era historia y que no se repetiría”, afirma.

“Sé qué tipo de reglas introducen y sé lo que eso significa para el futuro del país, lo que eso significa para el desarrollo del país, lo que significa para las mujeres y las niñas. Me siento triste por la gente que vive en el país “ añadió.

La futbolista de 33 años, que ahora juega para Racing Louisville, nació en Herat, la tercera ciudad más grande de Afganistán. Cuando tenía 11 años, los talibanes asesinaron a su padre. La familia tardó años en conocer la verdad, tiempo durante el cual se aferraron a la creencia de que él podría regresar a casa.

La madre de Nadim decidió huir del país con sus cinco hijas. En un minibus, viajaron de Kabul a Pakistán. Desde allí, con pasaportes falsos, embarcaron hacia Italia y luego en camión hasta Dinamarca.

“Ningún menor -subraya- debería pasar por esto, pero así es la vida. En ese momento no podía hacer nada, aunque ahora me siento feliz por haber tenido una segunda oportunidad y haber superado ese trauma gracias a mi fuerza mental”.

En el pequeño y rico país nórdico, pasó una dura adaptación. Logró el estatuto de refugiada y fue allí donde vio por primera vez a unas chicas jugando al fútbol, un deporte con el que ya había tenido contacto a través de su padre. “Junto al campo de refugiados, había un terreno de fútbol donde entrenaba un club local. Cuando las vi jugar, me dije, ‘quiero hacer lo mismo’”.

Emulando las filigranas brasileñas de Ronaldo, Rivaldo o Ronaldinho, Nadia se destacó del resto por su fantasía y talento; también por su perseverancia.

“Mi estilo me ayudaba casi siempre pero, a veces, me daba problemas”, asume, recordando los reproches de individualismo que algunos entrenadores le hacían. Desde entonces, fue avanzando paso a paso, sin parar de marcar goles y “trabajando más que el resto para tener oportunidades” por su condición de inmigrante.

Comenzó su andadura profesional en clubes daneses hasta dar el salto a la prestigiosa Liga estadounidense, donde jugó con el Sky Blue FC y el Portland Thorns FC. Un breve paso por el Manchester City de Inglaterra precedió a su fichaje por el PSG en 2018 y la pasada temporada se proclamaron campeonas de la Ligue 1.

Nadim ha marcado 38 goles en 98 partidos con Dinamarca y es, sin duda, una inspiración para miles de niñas afganas.

“Mis recuerdos se dividen en dos partes. Antes de la guerra, tengo muy buenos recuerdos del país, de nuestra vida, del entorno seguro. Tenía a mi mamá y a mi papá. Y luego tengo la segunda parte, que es la guerra, y después de que mataran a mi papá. Esos recuerdos no son buenos, mucho caos, mucho horror. Al final, las cosas se hicieron muy difíciles para nosotros como familia para funcionar y ver un futuro o sentirnos seguros”, relata.

Nadim se queda sin palabras cuando se le pregunta qué depara el futuro para el fútbol femenino en Afganistán. “Es una pregunta difícil. No sé qué decirles porque sé que no van a tener la oportunidad. No sé si las niñas podrán ir a la escuela, al trabajo. Les diría que traten de mantener sus esperanzas a pesar de que realmente parece una situación oscura”.

Días después de tomar el poder, los talibanes prometieron que las mujeres en Afganistán tendrían derecho a trabajar y recibir educación. Pero Nadim dice que no cree que el grupo haya cambiado.

“Creo que son los lobos que se han disfrazado de ovejas en este momento y su verdadera cara se manifestará. No creo que sus valores fundamentales hayan cambiado y sus valores fundamentales fueron la razón por la que mi familia y yo abandonamos el país. Me entristece que la política sea ahora casi más importante que las vidas humanas. Realmente no pensamos en la gente que está sufriendo. Mi padre fue asesinado por los talibanes, así que sé lo que defienden y cuáles son sus valores. Solo hay que ver lo que está sucediendo en los aeropuertos y las personas que intentan colgarse de los aviones y se caen del cielo. Nadie reaccionaría de esa manera si no estuvieras asustado...”, sentencia.