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Vilda “el controlador”: el motivo real por el que las jugadoras no lo quieren

Aunque las futbolistas no han dado una explicación pública, en privado califican al técnico de “dictatorial y enfermizo”

El entrenador de la selección española femenina, Jorge Vilda
El entrenador de la selección española femenina, Jorge Vilda FOTO: Miguel Toña EFE

Cisma en “La Roja”. El divorcio entre las internacionales españolas y el seleccionador Jorge Vilda es total. Hasta 15 futbolistas han declinado ser convocadas con España alegando que la situación actual en la selección está afectando a su “estado emocional y de salud”. En un mail enviado de forma simultánea a la Federación el jueves por la tarde, las futbolistas aseguraron no sentirse “en condiciones de ser seleccionables” y solicitaban “no ser convocada hasta que esta situación no sea revertida”.

Quieren a su entrenador, Jorge Vilda, fuera del equipo. Si en agosto las capitanas del Barça, Patri Guijarro, Irene Paredes y Alexia Putellas, ya pidieron su cabeza al presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales y se reunieron con Vilda para pedirle cara a cara que dimita de su puesto, ahora han dado un paso más en su guerra. “Le echamos por nuestros ovarios ha llegado a afirmar alguno de los pesos pesados de vestuario, según adelantó la Cadena Cope.

Ayer Alexia Putellas echaba más leña al fuego sumándose a un nuevo y durísimo comunicado en el que las jugadoras acusan a la Federación de publicar información privada y de “infantilización” y aseguraban que no habían pedido el cese del seleccionador sino cambiar de táctica para “mejorar el rendimiento del grupo”.

Aseguran que no se trata de un chantaje ni de un capricho pero lo cierto es que la situación se ha vuelto insostenible y plante aun sinfín de incógnitas.

¿Qué pasa realmente?

Jorge Vilda llegó a la selección en 2015 para ocupar el puesto de Ignacio Quereda, que dirigió al combinado nacional en el Mundial de Canadá y que tuvo que dejar su puesto después de que las 23 jugadoras pidieron su dimisión por medio de una carta abierta en la que denunciaban sus métodos “arcaicos” y la falta de preparación. Unas acusaciones que ahora repiten como un mantra contra el actual seleccionador.

Las futbolistas no confían en él, no creen que esté a la altura para dirigir a la mejor generación femenina de nuestro fútbol y se quejan de que el ambiente en el vestuario está muy enrarecido. Entienden que es necesario un cambio antes del Mundial de Australia 2023. Los argumentos de las seleccionadas de España son varios. Uno de los principales sería que Jorge Vilda hace diferencia entre sus titulares y suplentes; además, las futbolistas consideran que los entrenamientos no son dignos de un representativo nacional y trabajan mejor en sus equipos.

A esto se suma el tema de las lesiones. Aunque son normales en el futbol, con la selección de España son más constantes todavía y afectan a las jugadoras antes de torneos importantes; por ejemplo, Jenni Hermoso y Alexia Putellas se perdieron la Euro, así que surgió el rumor de la sobrecarga de trabajo para las figuras del equipo.

Sin embargo, desde la Federación aseguran que se trata de un tema personal que que ha traspasado todas las “leyes del fútbol” y transgredido los “códigos del vestuario”. Y es que desde el primer momento se sospecho que tras este motín debía haber algo más que diferencias futbolísticas. Algo que con el paso de las horas parece confirmarse.

“Enfermizo y dictatorial”

Según adelanta Mundo Deportivo”, las diferencias con el técnico van más allá del juego o las lesiones. Fuentes cercanas a varias de estas jugadoras, consultadas por este diario, aducen que los motivos principales están relacionados con un exceso de control por parte del seleccionador, a veces enfermizo y que incluso llegan a catalogar de “dictatorial”.

Siempre según la versión publicada por Mundo Deportivo, Vilda obligaba a las jugadoras a mantener abierta las puertas de sus habitaciones hasta las doce de la noche para comprobar él mismo que estaban allí antes de dormir, una decisión que consideran que atenta contra su intimidad y contra su descanso.

Asimismo, denuncian que el seleccionador les controlaba cuando iban a comprar, hasta el punto de revisarles las bolsas y su contenido, y debían hasta decir con quién se iban a tomar un café. Todo movimiento estaba siempre supeditado a una estricta vigilancia que hacía que las jugadoras se sintieran perturbadas y cohibidas en muchas ocasiones, aseguran.

Ahora resta esperar qué movimiento hará la próxima semana Vilda, que tiene que dar la lista para los partidos ante Suecia y Estados Unidos, 7 y 11 de octubre. El seleccionador no podrá contar con las 15 ‘rebeldes’ que mandaron el email.

¿Se trata de un problema futbolístico o de inquina personal?... La guerra RFEF-jugadoras ha estallado y parece que aún quedan muchas batallas por librar.