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Con Bale hacia la decimocuarta

Solari confía en que el galés mantenga un alto nivel y constante a partir de ahora. El Madrid comienza, hoy contra el Ajax, su parte favorita de la temporada.

  • Gareth Bale, en una imagen de archivo durante un partido con el Real Madrid / Efe
    Gareth Bale, en una imagen de archivo durante un partido con el Real Madrid / Efe

Tiempo de lectura 4 min.

13 de febrero de 2019. 19:49h

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José Aguado Madrid. 13/2/2019

No hay lugar tan confortable para el Real Madrid como los octavos de la Champions. Es el momento donde se reencuentra con su mejor versión y desde donde percibe con claridad sus objetivos. «Sí, se puede ganar la decimocuarta», dijo ayer convencido Courtois, que es nuevo en esto, pero que rápidamente ha aprendido cómo se las gasta este equipo cuando llega a este punto del curso. Lo que antes parecía inalcanzable, ahora es un objetivo factible, casi un asunto de rutina y de experiencia.

A partir de este momento todos los rivales ven al campeón de Europa como el enemigo a batir: porque ha llegado su terreno, donde se mueve con naturalidad, porque ha ganado cuatro de las últimas cinco y porque los resultados están de su lado. «Sigue siendo el favorito, está ejecutando un plan estupendo y últimamente ha mejorado su juego con creces», explicaba ayer Erik Ten Hag, el entrenador del Ajax, el rival esta noche. Le faltó añadir que, además, porque el equipo de Solari ha recuperado ya a todas sus piezas tras un invierno con muchas lesiones y éstas llegan con el hambre habitual.

Por ejemplo, Bale. Su gol al Atlético le ha devuelto a la competición por la banda. La temporada del galés está siendo extraña: empezó muy fuerte, pero después se apagó y la lesión le hizo quedar descolocado detrás de la brutal aparición de Vinicius. Gareth tiene que recuperar el terreno perdido. Sus estadísticas, sin embargo, tienen buena pinta: suma ya 12 goles, cuatro más que las dos últimas temporadas a estas alturas y en el club confían que se reenganche ahora que llegan los momentos decisivos, donde a él le gusta ser protagonista.

Durante este proceso de volver a meter al equipo en todas las batallas posibles Solari ha ido de la mano de Vinicius. Le necesitaba en los días cruciales, pero ahora también necesita que se tome un descanso y llegue con aire a finales de febrero, cuando, en los dos duelos contra el Barcelona, el Madrid se va a jugar media temporada.

Frente al conjunto de Valverde y frente al Atlético el sábado, Solari hizo el mismo cambio cerca del minuto 60 de partido: quitó al brasileño y dio paso a Gareth. El plan era idéntico, mezclar la profundidad y el gol que tiene Bale con el cansancio del rival. No es fácil para un lateral comprobar que una vez que consigues descansar de los quiebros de Vinicius te las tienes que ver con la velocidad que tiene el futbolista de Gales.

Para Bale el reto es enorme: en la final de Kiev pidió minutos y parecía que la salida de Cristiano Ronaldo se los daba. El fútbol, sin embargo, da muchas vueltas y en el Real Madrid, muchas más. Su competidor las últimas temporadas era Isco, que daba un hombre más al centro del campo y ayudaba al equilibrio. Es decir, además de un cambio de hombre por hombre, era además una variación del sistema.

Ahora es distinto: pugna por conservar su puesto. No es que el entrenador crea que con otro sistema se juega mejor, es que cree que uno es mejor que otro. Vinicius ocupa la banda izquierda y ahora parece imprescindible. La otra opción es quitarle el puesto a Lucas Vázquez en la derecha. Pero para eso tiene que demostrar que está dispuesto a sacrificarse en el campo como lo hace el canterano y que con él en el campo no se pierde espirítu defensivo y sí se gana en efectividad arriba.

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