Eurocopa

Belgrado

Diego Costa busca un milagro

Los jugdores del Atlético de Madrid, David Villa (c) y Filipe Luís (d)
Los jugdores del Atlético de Madrid, David Villa (c) y Filipe Luís (d)larazon

La evolución de ambos futbolistas, lesionados en el choque del pasado sábado frente al Barcelona, acapara la atención estos días.

«Hay muchos jugadores que nunca han podido jugar una final», dice Filipe Luis. Por eso, porque el Atlético lleva cuarenta años sin alcanzar el último partido de la Liga de Campeones y porque nadie sabe cuándo se va a repetir, Diego Costa pretende apurar todas las posibilidades de llegar a Lisboa para enfrentarse al Real Madrid. El delantero no quiere perderse el partido más importante del año, aunque eso signifique poner en riesgo su presencia en el Mundial.

El hispanobrasileño viajó en la mañana de ayer a Belgrado acompañado por el doctor Villalón para ser tratado por Marijana Kovacevic, una farmacéutica especialista en el tratamiento de lesiones musculares. Entre sus métodos revolucionarios destaca el uso de la placenta de caballo, que la doctora aplica sobre los músculos dañados a través de un gel. Lo combina con el uso de pequeñas descargas eléctricas y varios medicamentos.

«El proceso se lleva a cabo de forma no invasiva en el paciente, sin ninguna contraindicación ni reacciones alérgicas», explica la señora Kovacevic en su página web. «Las terapias se han aplicado en muchos clubes de fútbol de todo el mundo: Rusia, Ucrania, Turquía, Azerbaiyán, Bulgaria, España, Alemania...», anuncia. Varios jugadores destacados de la Premier, especialmente del Liverpool, como Glenn Johnson, Riera o Fabio Aurelio, se han sometido a los tratamientos de Kovacevic, que suelen durar entre uno y siete días. También Frank Lampard y algunos jugadores de la Liga española, como Iván de la Peña, que hace cinco años acudió a Belgrado para poner fin a sus eternos problemas musculares. La farmacéutica serbia garantiza que sus métodos son fiables y no dan positivo en los controles antidopaje «ni de orina ni de sangre». A la señora Kovacevic la rodea una aureola de misterio. Su única publicidad es el boca a boca, sus mejores anuncios son los que hacen los clientes satisfechos con unas recuperaciones que acortan en varios días los plazos establecidos por la medicina tradicional.

El goleador rojiblanco sufre «una lesión muscular grado I del músculo bíceps femoral de la cara posterior del muslo derecho», según el parte médico que ofreció el club en la tarde del lunes. «Pendiente de evolución», añadía, esperando una recuperación casi milagrosa. Porque las previsiones para ese tipo de lesiones si no hay rotura, como insiste el club, son de dos semanas de recuperación. Si hubiera rotura, por pequeña que fuera, la convalecencia se alargaría al menos siete días más. Demasiados cuando sólo quedan tres para el partido más esperado por el club, por los aficionados y por la plantilla.

Los rojiblancos han ganado dos Ligas Europa, dos Supercopas y una Copa del Rey en las últimas cinco temporadas, pero Diego sólo pudo disputar la final de Copa de la temporada pasada. Cuando el Atlético ganó en dos ocasiones la Liga Europa, él estaba cedido, primero en el Valladolid y después en el Rayo. Y cuando llegaron las Supercopas, ni Quique ni Simeone contaron con él. Forlán y Agüero eran intocables para Sánchez Flores. Falcao y Adrián eran los elegidos del Cholo. Por eso, la final es tan importante para Costa. Ha ganado la Liga y la Copa con el Atlético, pero le falta un gran triunfo en Europa.

Diego Costa ha sufrido ya dos recaídas de la lesión muscular que se produjo antes de la eliminatoria de los cuartos de final de la Liga de Campeones contra el Barcelona. Los isquiotibiales se resienten, el músculo no se regenera y cualquier recaída es peligrosa. Pero Diego no se rinde.