Colombia

Mundial 2018 | Colombia se agarra a la pelota

El defensa colombiano Yerry Mina (d) celebra tras marcar el 0-1 durante el partido Polonia-Colombia, del Grupo H del Mundial de Fútbol de Rusia 2018. Efe
El defensa colombiano Yerry Mina (d) celebra tras marcar el 0-1 durante el partido Polonia-Colombia, del Grupo H del Mundial de Fútbol de Rusia 2018. Efelarazon

El abismo estaba muy cerca después de la derrota en la primera jornada. Colombia y Polonia no tenían mucho margen para equivocarse y se medían a todo o nada. El miedo a despertar demasiado pronto del sueño mundialista pesaba en las piernas, así que Pekerman decidió que la mejor medicina contra el vértigo era la pelota. Tenerla y sobre todo cuidarla, mimarla. Por eso juntó en la media punta las zurdas de James y Quintero, que lanzaron a los cafeteros hacia una goleada que les permite mantenerse con vida y depender de sí mismos. El técnico corrió el riesgo de que el sistema no fuese del todo simétrico, pero le pudo más su gusto por el buen fútbol. Ante su partido más complicado en un Mundial optó por rebuscar en su memoria, en los tiempos en los que forjó su leyenda a base de copas del mundo juveniles ganadas con muy buen pie.

Como el que tienen James, la estrella indiscutible, y Quintero, su apuesta personal. Ellos se repartieron las asistencias de los tres goles, que firmaron Mina, Falcao y Cuadrado. El primero había perdido algo de confianza en el Barcelona, no jugó ante Japón y ayer demostró toda la personalidad del mundo ante Lewandowski. Ganó la mayoría de los duelos, estuvo firme y se asomó al área rival para abrir el marcador con un cabezazo.

Para entonces, ya era mejor Colombia después de un comienzo igualado. Tenía más posesión y más ganas de quedarse un poco más en Rusia. Los europeos se habían ganado con el ranking FIFA ser cabezas de serie en el torneo y ya son candidatos a mayor decepción. Sólo su capitán y «9» sacó el orgullo cuando la cosa ya estaba complicada y rozó el empate tras un magnífico control y un disparo al que respondió Ospina. Jugó casi de centrocampista en busca de balones y de crear algo de juego, pero nadie le siguió.

Colombia, en cambio, cada vez fue más coral, segura atrás e incisiva al contragolpe. Falcao jugaba su segundo partido mundialista ya bien pasados los treinta y, aunque el físico no sea el mismo, la pólvora no cumple años. Con el exterior de la bota derecha hizo bueno un servicio delicioso de Quintero, al que sólo la poca autonomía física le sacó del partido poco a poco. James sí tuvo oxígeno para dibujar una gran asistencia para el galope de Cuadrado que definió como un delantero después de pasarse la noche sin dejar de correr en el extremo. Polonia, fuera y los cafeteros bien metidos tras el tropiezo inicial. Necesitan ganar a Senegal para seguir adelante y lo van a hacer como mejor saben, agarrados a la pelota.