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Joan Lluís Pons, un bronce a contraestilo

El bronce de Joan Lluis Pons en 400 estilos cierra la participación española en los Europeos con cinco metales: tres bronces en sincro, la plata de Vall y la medalla de Pons

  • Max Litchfield, David Verraszto of Hungary y Joan Lluis Pons
    Max Litchfield, David Verraszto of Hungary y Joan Lluis Pons / Reuters

Tiempo de lectura 2 min.

10 de agosto de 2018. 04:39h

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Mariano Ruiz Díez 9/8/2018

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España cierra los Campeonatos de Europa de Natación con cinco medallas: tres bronces en natación artística, la sincronizada de toda la vida, la plata de Jessica Vall en los 200 braza y el bronce de Joan Lluis Pons logrado en los 400 estilos en la jornada final. Un póquer de medallas que adquiere su auténtico valor si se tiene en cuenta la ausencia de las dos referencias españolas en la piscina: Mireia Belmonte y Ona Carbonell. Los vértigos de una y la temporada sabática de otra dejaron al equipo huérfano de referentes.

El bronce de Joan Lluis Pons (9-12-1996, Sóller) lo anunció el mallorquín en el arranque de los campeonatos. «Vengo a subir al podio», comentó. Hace dos años fue diploma olímpico en Río al ser octavo en la final del 400 estilos con lo que ayer disputaba su segunda gran final internacional. Pons cumplió con un bronce de un valor extraordinario. Es un nadador que no se ajusta a los cánones actuales. Está lejos del prototipo de armario que se zambulle ahora en la piscina. Poca altura (1,70), poco peso (62), pero mucha técnica, mucha fuerza y un buen plan de carrera. En las eliminatorias no se sintió a gusto. «Tener que nadar a las nueve de la mañana del último día de competición no me ayudaba a estar cómodo. Este mañana lo veía crudo porque el campeonato se me ha hecho muy largo esperando a mi prueba», dijo.

Para buscar el podio, después de llegar a la final con el sexto tiempo, decidió junto a su entrenador, José Antonio del Castillo, que tenía que salir rápido, arrancar de la forma más explosiva posible. «Hasta ahora nunca me había salido bien lo de salir rápido», confesaba a Teledeporte recién salido de la piscina. El ir de más a menos le dio resultado. «He sufrido muchísimo al final, pero ha merecido la pena porque hemos trabajado mucho para estar en el podio y muchas veces a lo largo del año pensaba que no lo iba a conseguir», afirmó.

Pons terminó tercero con un tiempo de 4:14.26, a 3.61 del ganador, el húngaro David Verraszto. La plata fue para el británico Max Litchfield. Ellos eran los favoritos. Pons estuvo a más de medio segundo de su récord de España (4:13.55), pero fue suficiente para alcanzar un bronce histórico. Tras la primera piscina de espalda ya se había instalado en la tercera posición desde la calle 7. Y no la abandonó hasta subirse al podio.

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