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Laurel Hubbard, la primera deportista olímpica trans, adiós a la final de halterofilia +87 kilos

Hizo tres nulos en arrancada y no pudo competir por las medallas

La neozelandesa Laurel Hubbard
La neozelandesa Laurel HubbardMICHAEL REYNOLDSEFE

Laurel Hubbard, la haltera trans neozelandesa, que partía como una de las favoritas en halterofilia +87 kilos no pudo competir por las medallas al hacer tres nulos en arrancada cuando intentaba levantar 125 kilos. «Este momento es increíblemente significativo para la comunidad trans, para nuestra representación en el deporte y para que todas las personas trans y los chicos no binarios se vean a sí mismos y sepan que el deporte es un lugar para ellos», aseguró el marchador Chris Mosier, que en 2020 se convirtió en el primer hombre abiertamente transgénero en competir en unas pruebas olímpicas en Estados Unidos. Pero Hubbard no pudo responder a las expectativas en la disciplina femenina de peso máximo. Hubbard, con 43 años, diez más que cualquiera de las participantes de su grupo en Tokio, levantó 285 kilos en la clasificación. Era una de las candidatas, pero no respondió a las expectativas.

Durante su juventud competía, pero no internacionalmente, como hombre. Levantar pesas, dijo, era un modo de sentirse más hombre: no le sirvió de nada, así que lo dejó cuando sólo tenía 23 años, cuando era imposible seguir mientras intentaba definir su identidad. Con 35 años, y tras seguir un tratamiento hormonal, volvió al deporte, pero esta vez como mujer y con mucho más éxito que el que tenía cuando era un adolescente que no encontraba ni su sitio ni su cuerpo. Fue medalla en los campeonatos del mundo femeninos y hoy era una de las favoritas.

La china Wenwen Li; la estadounidense Sarah Elizabeth Robles y la coreana Seon Mi Lee ocupaban los lugares del podio después de la arrancada.