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Un campeón sin premio gordo

Pedrosa anunció ayer su retirada a final de temporada. «No vivo las carreras con la intensidad de antes», confesaba un piloto que compensó su desventaja física con un talento brutal y al que sólo se le resistió MotoGP.

  • Un campeón sin premio gordo

Tiempo de lectura 4 min.

13 de julio de 2018. 00:25h

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José Manuel Martín 13/7/2018

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¿Un cocinero con dos estrellas Michelin es insignificante como chef por no haber alcanzado la tercera, algo que sí han hecho otros compañeros? ¿Un cineasta con varios premios Goya y muchos éxitos en Venecia y Berlín no puede ser considerado de los mejores de la historia por no haber llevado nunca un Oscar a su estantería? Estas preguntas servirían para explicar al gran público el debate que surgirá tras el anuncio que hizo ayer Pedrosa de abandonar la competición a final de año.

La noticia ha vivido las últimas semanas en el «paddock», pero se respetó su petición de esperar a que fuera él mismo el que desvelara su futuro. La mayoría temía que dijese que se va y eso es lo que sucedió en la sala de prensa del circuito de Sachsenring, el mismo lugar en el que en 2010 celebró uno de sus 54 triunfos en lo más alto del podio con la camiseta de la selección española, que estaba a punto de ganar el Mundial de Suráfrica. Más emocionado que triste, Dani tomó la palabra ayer para confesar que la gasolina de su pasión se estaba agotando y que ya no vivía las carreras con la misma intensidad de antes. Sus prioridades vitales están cambiando a los 32 años y tras 17 temporadas en el Mundial. «El año que viene no competiré en el campeonato Es una decisión difícil que llevo mucho tiempo pensando y que me venía rondando por la cabeza. No vivo las carreras con la misma intensidad con la que lo hacía. Ahora tengo otras prioridades. He vivido momentos increíbles en las carreras, pero me llevo el amor de los aficionados. Estoy orgulloso y contento de todo lo que he conseguido, que es más de lo que imaginé de pequeño», dijo.

Esto mismo estaba dispuesto a confirmar hace unas semanas en Montmeló, pero una oferta de última hora le hizo plantearse continuar. La opción era buena económica y deportivamente. El nuevo equipo satélite de Yamaha que se creará para 2019 le tentó, pero sólo consiguió aplazar su decisión. Había perdido el sitio en el Repsol Honda de toda su vida y después de darle alguna vuelta más quiso ser honesto con lo que sentía. «Lo más importante es eso, tus sensaciones, y creo que es el camino más adecuado en este momento», confesaba.

Tardó en emocionarse, pero la voz se le quebró cuando le pidieron que se quedara con un momento de todo este viaje que terminará en noviembre en el circuito de Cheste. Sus padres, sentados en la primera fila junto a su hermano Erik, no pudieron evitar llorar cuando toda la sala estalló en un aplauso. Su palmarés le coloca entre los cinco magníficos de la categoría reina, esa en la que el destino y las lesiones le apartaron del único título que le faltó. Él que siempre se apartó de las excusas, sí dijo ayer que le hubiera gustado tener un físico «más robusto» para soportar mejor los golpes. En trece de sus diecisiete se llevó cornadas del asfalto, sin las que quizá uno de sus dos subcampeonatos o de sus tres terceros se hubiera convertido en un título.

Rossi admitió ayer que es una lástima que no tenga ninguna corona de MotoGP y que una merecía. Lorenzo lamentó la decisión, porque significa quedarse sin, posiblemente, el piloto más perfecto a nivel técnico en cuanto a pilotaje. «Es una leyenda por llevar la moto como lo hace con su envergadura», recordaba Miller. Antes, Dorna anunció que Dani tendrá su sitio en el Hall of Fame de las dos ruedas junto a ídolos en los que se fijaba cuando con trece años compitió por primera vez en el Jarama. Era el más pequeño, pero acabó siendo grande.

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