Opinión

Nadal, el espejo de Márquez

Rafa es el deportista español más importante de la historia y ahora es un referente para Marc en la situación más complicada de su carrera

Nadal, con su decimocuarta Copa de los Mosqueteros y la torre Eiffel al fondo
Nadal, con su decimocuarta Copa de los Mosqueteros y la torre Eiffel al fondoCHRISTOPHE PETIT TESSONAgencia EFE

Con todas las miradas puestas en París, donde Rafa Nadal logro su decimocuarto título de Roland Garros en una pista central que bien podría ser el jardín de su casa, agrandando todavía más su leyenda, el de Manacor confirmó su intención de seguir compitiendo al más alto nivel mientras su lastrado pie izquierdo se lo permita. Casi a la misma hora, se disputó en el circuito de Montmeló la carrera de MotoGP del Gran Premio de Cataluña con la ausencia de Marc Márquez, que veía el Gran Premio desde su habitación de hotel en Rochester, Minnesota, recién operado del húmero derecho por cuarta vez.

El piloto catalán ha tomado la decisión más complicada de su carrera al comprobar que, sin ser capaz de manejar la moto como a él le gustaría por falta de movilidad, no ser competitivo carrera tras carrera le traía por el camino de la amargura. Una de cal y otra de arena para dos de nuestros héroes nacionales. Si Nadal es el mejor deportista español de la historia, Márquez estaba hace dos años en disposición de pelear por ese puesto, hasta que su competitividad y ambición le hicieron irse al suelo en una carrera en Jerez que va a ser difícil de olvidar por todo lo que ha venido después.

Si Nadal marca el camino, ahora es el espejo en el que tiene que fijarse el piloto de Cervera. Rafa ha ganado su 22º Grand Slam infiltrado, con el pie dormido, y después de retirarse cojo del Masters 1.000 de Roma hace apenas 20 días. A Marc su trono le sigue esperando. El Mundial de MotoGP, el público del motociclismo y las audiencias tanto en los circuitos como televisivas le echan mucho de menos. Si la operación en la que le han corregido una desviación de 30 grados en el húmero da resultado, Marc está a tiempo de volver a encontrar su mejor versión una vez supere los meses de recuperación.

La valiente decisión que ha tomado es sólo el inicio de una nueva aventura, de un reto por volver a lo más alto del Mundial de MotoGP. Estaba tan limitado para pilotar que no tenía ningún sentido seguir en esa situación. No podía estar compitiendo con los mejores y esto es algo que no pueden permitirse los grandes campeones. Márquez quiere volver a disfrutar de nuevo encima de una moto, porque es lo que va en su ADN. Y si hay alguien que lo merece, es él.