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Nadal no se fía de Djokovic: El resurgir del viejo enemigo

  • Rafa Nadal y Djokovic, sonrientes, siempre han mantenido una buena relación en las pistas
    Rafa Nadal y Djokovic, sonrientes, siempre han mantenido una buena relación en las pistas

Tiempo de lectura 4 min.

13 de julio de 2018. 00:33h

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Francisco Martínez 13/7/2018

Los partidos más recordados de Rafa Nadal seguramente sean los que le enfrentaron a Roger Federer, pero el oponente que más quebraderos de cabeza le ha dado ha sido Djokovic. El serbio es de los pocos que puede presumir de tener un cara a cara positivo con Nadal (26 victorias por 25 derrotas), el único, junto a Davydenko (6-5), que le tiene ganados los duelos directos con una cantidad elevada de enfrentamientos. Es el tenista que más veces ha superado al español. Su gran golpe de revés a dos manos era el mejor antídoto contra la derecha con efecto del número uno. Y después están sus restos. «Este Rafa es diferente a otros que se ha encontrado, pero Djokovic siempre le hace daño porque le mete demasiada presión en el resto en el segundo saque. No pierde la pista y Rafa tiene menos tiempo para reaccionar cuando vuelve la bola, se ve más obligado. Si saca bien y encima mete presión al resto, la ansiedad que te crea en el juego es enorme», explica Jordi Arrese, ex capitán de la Copa Davis. «Lo he pasado mal con él, pero como todos», admitía Nadal el jueves.

Pero el último triunfo de Nole fue en 2016. Durante dos años, de 2014 a 2016, incluso un poco antes, el serbio parecía casi insuperable. En ese tiempo ganó seis de sus doce «Grand Slams». Pero sucedió que la cabeza falló. Djokovic ganó Roland Garros, el único «grande» que le faltaba, y perdió la motivación. Fue bajando su rendimiento. Sucedió también que las lesiones aparecieron, especialmente una en el codo derecho que no le dejó vivir, que le tuvo parado medio 2017 y de la que finalmente se operó. El resultado de todo ello han sido dos años sin estar entre los mejores en los torneos importantes (y en los pequeños también, en realidad, pues lleva desde enero de 2017 sin ganar un título y desde junio de 2016 sin conquistar un «Grand Slam»), una caída en el ránking (ahora es el 21 del mundo) y una gran pregunta: ¿volverá a ser el que era? Nadal ha regresado mil veces del infierno. Federer también lo ha hecho y Nole parece estar en camino. «A Djokovic lo vi jugar en Queen’s, hizo final y tuvo ''match ball'' contra Cilic, lo que quiere decir que cada día está más recuperado; y en París jugó intermitente y al final perdió un partido extraño. Creo que estamos cerca de volver a ver al mejor Djokovic», explicó Toni Nadal en este periódico antes del comienzo de Wimbledon. Cuenta que la primera vez que le vio jugar a «Nole» le dijo a Nadal: «Rafael, tenemos un problema, porque he visto a un chico que es muy bueno». Esas sensaciones de mejoría previas han ido en aumento durante el torneo. Djokovic ha pasado a rivales complicados como Edmund, que le ganó el primer set, o Nishikori, y dice que ahora se siente «cerca del nivel del pasado». Ya mira de otra forma.

Pero es que Nadal también está en un momento «top». Le faltaba una prueba de fuego y Del Potro la fue. Se lo hizo pasar mal, lo llevó al límite, y sobrevivió. El problema es la paliza que se tuvo que dar, de casi cinco horas. Pero el español ya se ha visto otras veces en ésas: baños de hielo nada más acabar los cuartos para reducir inflamaciones y para que la sangre cargada de oxígeno ayude a recuperar los músculos; trabajo con el fisio, un entrenamiento suave ayer para activarse y que el cuerpo no pare, y a por el penúltimo esfuerzo, que ya habrá tiempo de descansar en el mes que hay desde que acaba Wimbledon hasta que empieza la gira de pista dura por Norteamérica. Superado el gran obstáculo que fue Del Potro, Nadal se siente capaz de todo.

Durante todo el torneo, a Rafa se le ha visto muy adaptado al juego sobre hierba, agresivo, eficaz con el servicio y muy eficiente en las subidas a la red para volear. «Desconfío al cien por cien de Djokovic, porque es uno de los mejores de la historia», aseguró tras el partido de cuartos. «Viene de pasar un momento malo, pero su nivel está totalmente recuperado», añadió. El zurdo nunca ha caído en las semifinales de Wimbledon. Lleva cinco de cinco. Una de las veces fue precisamente contra Nole, en el lejano 2007; el serbio se retiró por lesión. El otro precedente en la hierba del All England Club es la final de 2011, con triunfo para Djokovic. Eran los años previos a su tiranía. Donde busca volver, algo que Nadal tratará de retrasar.

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