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El VAR tampoco le funciona al Madrid

Perdió contra la Real y dejó que el tren de la Liga diera otro paso alejándose, pero puede que ganase a Vinicius al que ahora va a ser difícil sacar del equipo titular

  • El centrocampista de la Real Sociedad Rubén Pardo celebra su gol, segundo del equipo ante el Real Madrid. EFE/Fernando Alvarado
    El centrocampista de la Real Sociedad Rubén Pardo celebra su gol, segundo del equipo ante el Real Madrid. EFE/Fernando Alvarado

Tiempo de lectura 4 min.

06 de enero de 2019. 20:48h

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José Aguado Madrid. 6/1/2019

Cuando juega mal porque juega mal y cuando le pone actitud porque no le sale nada. Tiene los hados en contra y anda escaso de gol para poder hacerles frente. Perdió contra la Real y dejó que el tren de la Liga diera otro paso alejándose, pero puede que ganase a Vinicius al que ahora va a ser difícil sacar del equipo titular y a partir de ahí, tiene que empezar a construir el Madrid. A algo hay que agarrarse en invierno y el brasileño da suficiente luz como para pensar que por ahí puede llegar el calor para salir de la zona oscura en la que se ha metido el equipo de Solari. Todo lo que hizo el Madrid, con once y con diez salió del brasileño, un futbolista más maduro de lo que dice su edad y de lo que dicen los entrenadores. Tuvo personalidad, no se arrugó y se dejó la vida en cada jugada. Pero no fue suficiente

No le salió nada contra la Real, tampoco las decisiones arbitrales, que indignaron a los jugadores y al público y crearon una sensación de desconcierto. Pero ni dudó el árbitro ni los colegiados del VAR le hicieron dudar en dos jugadas que sí parecieron penalti: un empujón a Ramos en la primera parte y una salida de Rulli ante Vinicius. El Madrid se desesperó con el colegiado tanto como con su mala fortuna. Empujó, remo, fue heroico en una segunda parte con uno menos y mereció un resultado mejor.

Tuvo más carácter que otro día, pero si andas frágil y tambaleante y encima te pegas un tiro en el pie todo es más complicado. Apenas había empezado el partido cuando Marcelo perdió un balón de los suyos y la jugada acabó en un penalti para la Real Sociedad. Nada es fácil para el Madrid y se pone piedras encima. La grada del estadio empieza a sospechar demasiado de Marcelo, porque cuando se repasan los goles que recibe el Madrid se le ve en casi todas las jugadas. O no se le ve, que es peor. Después mejoró el brasileño y cuando fue sustituido ya al final por Reguilón, nadie se acordó del enfada. Estaba ya el público centrada en el árbitro.

Con el tanto en contra, el Madrid fue madurando el partido. La decisión de Solari de sustituir a Bale con Vinicius en vez de con Isco es ya una declaración de intenciones. El brasileño también ha pasado al centrocampista y por lo visto contra la Real, va a ser para siempre. Isco salió después, pero el partido ya estaba roto.

Con el paso de los minutos, se vio a un buen Madrid, colgado de la banda izquierda, donde Vinicius lo hacía todo: desbordaba, pedía en profundidad o se asociaba con Marcelo. El problema del Madrid es que no hay un futbolista que remate. Benzema se asocia mejor que nadie, pero no es un jugador para los balones cruzados. Tuvo una el francés en la primera parte y le salió fuera por poco. Encerró al final el equipo, con Modric con claros síntomas de recuperación y llegando por los dos lados. Pero nada.

La velocidad creció en la segunda mitad, con una Real más atrevida y un Madrid a todo o nada. La épica del Bernabéu, que se multiplicó cuando Lucas Vázquez fue expulsado. Vinicius era la tabla en el naufragio. Empujó el Madrid, Ramos era un delantero centro en muchas jugadas, Rulli crecía. Fue entonces la jugada de Vinicius con Rulli, que el público exigió, pero que ni el árbitro ni el VAR consideraron penalti. Se dejó el Madrid las fuerzas en el intento, desprotegiéndose atrás porque no le quedaba más remedio. A ver cómo salía la moneda. Y esta temporada, le sale siempre cruz al Madrid.

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