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El Barcelona remonta en Anoeta y gana a la Real Sociedad (1-2)

Los de Luis Enrique encajaron un gol en contra en el minuto 12 pero en tres minutos en la segunda parte han dado la vuelta al partido con goles de Luis Suárez y Dembéle

  • Luis Suárez celebra su gol ante la Real en Anoeta. REUTERS/Paul Hanna
    Luis Suárez celebra su gol ante la Real en Anoeta. REUTERS/Paul Hanna

Tiempo de lectura 4 min.

16 de septiembre de 2018. 00:33h

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José Manuel Martín Madrid. 15/9/2018

Una hora tardó el Barcelona en hacer su primer tiro a puerta y sólo seis minutos después ya había enderezado una tarde de la que salió ileso de milagro y más por la piedad de la Real que por el juego mostrado antes y después de los cambios de Valverde. Dos veces casi seguidas se presentaron los delanteros realistas delante de Ter Stegen. Primero Oyarzabal, al que le temblaron las piernas después de un largo esprint y mandó el balón a las obras de Anoeta. Y después Juanmi, que se encontró con la versión salvadora habitual del guardameta azulgrana. Esas dos acciones pudieron sentenciar el partido y rendir a un Barcelona que ya había rectificado su pizarra. Ya estaba en el campo Coutinho y Sergi Roberto se había reconvertido en lateral derecho para mejorar a Semedo, protagonista negativo del primer tanto del partido. Estuvo flojo en la jugada a balón parado preparada por Garitano en el laboratorio, le ganó en el salto Héctor Moreno claramente para que después Elustondo ejecutara con la pierna derecha.

El estadio realista explotó por primera vez después de una remodelación que ha suprimido la pista de atletismo para que la afición esté más cerca. Un público ilusionado con el macroproyecto que encabeza Asier Garitano y sus más de veinte ayudantes. El equipo está todavía por hacer y ayer completó una primera parte bastante convincente, aunque sin alardes. Quiere ser un grupo sólido y trabajado y la verdad es que lo fue, mientras el Barcelona se enredaba en su propio letargo. Sin Busquets nadie encendía los focos y Messi no encontraba el sitio desde el que empezar a hacer daño.

No sufría la Real Sociedad, que perdió el partido donde lo pudo haber ganado. En esa secuencia fatídica de ocasiones clarísimas falladas seguidas de dos espantosas acciones de Rulli. El argentino es capaz de hacer una palomita espectacular y casi al mismo tiempo desangrar a los suyos dentro del área pequeña. Allí fue precisamente donde no se impuso en un par de balones por alto aparentemente sencillos y que acabaron en los dos goles del Barcelona casi a puerta vacía. El primero lo remachó Suárez, en racha últimamente a pesar de que no parezca en la mejor forma física, y después el que la empujó fue Dembélé, especializado en goles decisivos y con más olfato en el remate de lo que se podía pensar. El Barça se vio por delante antes de que los cambios mejoraran su versión. La reacción vino más del alivio que supone ver cómo el rival te perdona la vida repetidamente y te da alas. Valverde dio poco a poco marcha atrás con sus rotaciones, porque Semedo no daba salida al ataque azulgrana y Rakitic no supo hacer de Busquets. Con el once más de gala tampoco el Barcelona fue la sinfonía de la goleada al Huesca. Se limitó a sobrevivir mientras su rival trataba de quitarse de encima la losa moral de haberse visto ganador y, al volver a abrir los ojos, sentirse por detrás en el marcador. No es que hubieran sido muy superiores los realistas, pero sí que habían manejado el partido con tranquilidad y sin pasar apuros.

Un choque igualado en el que estaban por delante gracias al balón parado y ante un escenario perfecto para lo que quiere Garitano. El técnico, casi un dios en Leganés, busca una Real más oportunista que dominadora, capaz de presionar alto y aprovechar los fallos del rival mientras se va solidificado en defensa. Ayer lo estaba consiguiendo y a punto estaba de desquiciarse el Barça cuando ya lo tenía contra las cuerdas. Dispuso de dos balas para ejecutarlo y las falló. Entonces, la ley no escrita del fútbol se aplicó inmediatamente con los aciertos de Luis Suárez y Dembélé, que junto a Ter Stegen, mantuvieron el pleno azulgrana en las cuatro primeras jornadas de Liga.

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