El independentismo noquea la competitividad catalana

Los economistas avisan de que Madrid está aprovechando el estancamiento en Cataluña y en el País Vasco

El desafío independentista en Cataluña es una fuente inagotable de malas noticias para la economía de esta región española. Ayer este diario publicaba que el «procés» ha costado 2.100 millones de euros al PIB catalán y ahora son los economistas los que alertan de que la competitividad se ha estancado, junto con País Vasco, Murcia y La Rioja. Cataluña se mantiene en cuarta posición y forma junto con Madrid (1), País Vasco (3), Navarra(2) y Aragón (5) un «triángulo competitivo» cuyo «centro de gravedad tiende a desplazarse» hacia la capital de España «por la debilidad y la atonía» catalana y vasca.

En el caso concreto de Cataluña, «el clima de crisis institucional y la creciente incertidumbre empiezan a hacer mella en la competitividad de esta comunidad». Señalan los economistas que «tanto el crecimiento económico, como la inversión extranjera o el clima empresarial, comienzan a resentirse». Además, los indicadores empleados (año 2018) no reflejan todavía los recientes disturbios ocurridos en Cataluña a raíz de la sentencia del Tribunal Supremo, que condenada a prisión los principales líderes del «procés». A diferencia de Cataluña, en el País Vasco no existe ningún hecho político o económico reseñable que justifique el estancamiento de su competitividad. Sus malos resultados son fruto del menor crecimiento económico y de su productividad, la menor inversión extranjera, el aumento de la temporalidad, el estancamiento en la desigualdad en un contexto de mejoría, la intensa caída en las empresas exportadoras o el aumento de los costes laborales unitarios.

En conjunto, la competitividad estructural aumentó un 5,2% en 2018 en el promedio de las 17 comunidades autónomas. Este crecimiento mejora los registros de 2017 y se sitúa por encima del incremento medio de los últimos diez años. La competitividad aumenta en 13 regiones y todas las regiones sin excepción superan claramente los niveles previos a la crisis. En el vagón de cola de la competitividad se sitúan Extremadura, Andalucía, Canarias, Castilla-La Mancha, Baleares y Murcia. En los estratos intermedios-altos están Cataluña y Aragón, mientras que La Rioja, Castilla y León, Galicia, Asturias, Cantabria y Comunidad Valenciana integran el grupo de autonomías con nivel competitivo medio bajo. En comparación con el año anterior, País Vasco y Asturias descienden uno y dos puestos, respectivamente, mientras que Navarra escala una posición y Galicia gana dos puestos.

Sólo cuatro regiones superan el PIB medio europeo por habitante

Los datos de 2018 muestran que solo cuatro comunidades autónomas, Comunidad de Madrid (23% superior), País Vasco (20%), Navarra (12%) y Cataluña (8%), superan con claridad el PIB por habitante medio de la Unión Europea. Aragón alcanza un valor muy levemente superior a la media comunitaria. En el extremo opuesto, Extremadura, Andalucía, Castilla-La Mancha, Canarias y Murcia, son las regiones españolas peor situadas, con niveles en todos los casos por debajo del 75% de la media comunitaria. Respecto al promedio español, que casi alcanza el 91% de la renta media de la UE, siete autonomías se sitúan por encima del mismo (Aragón, La Rioja e Islas Baleares se suman a las cuatro antes mencionadas). En términos de desigualdad interterritorial, la renta por habitante de la comunidad con mayor valor, Comunidad de Madrid, duplica a la que presenta un menor valor, Extremadura. En términos de productividad del trabajo, sólo el País Vasco (4,8% superior) y la Comunidad de Madrid (1,%) tienen niveles de productividad superiores al promedio de la UE-28. Las comunidades menos productivas son Murcia (23% inferior a la media europea), Extremadura (-21%), Andalucía (-19%), Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Galicia (alrededor del 14% inferior a la media de la UE-28 en los tres casos).