Aviación

La izquierda pone en la diana al avión tras su guerra al diésel

Colau propone suprimir el puente aéreo entre Madrid y Barcelona. La Fundación del PSOE y Más País también quieren más impuestos para el sector y sustituir algunos viajes por el tren

Un avión aterrizando en el Aeropuerto de Barcelona-El Prat
Un avión aterrizando en el Aeropuerto de Barcelona-El Pratlarazon

La ola ecologista contra los viajes en avión que nació en el norte de Europa está tomando poco a poco fuerza en el sur. También en España. Las formaciones de izquierda, que pusieron hace ya un par de años en su punto de mira al diésel, han colocado ahora en la diana a la aviación. Ayer mismo, el Ayuntamiento de Barcelona, gobernado por la rama catalana de Podemos, anunció que va a solicitar al aeropuerto de El Prat que elimine las rutas que tienen alternativa ferroviaria. Entre ellas se encuentra el puente aéreo que Iberia presta entre la Ciudad Condal y Madrid. Este servicio, según el concejal de Emergencia Climática del consistorio barcelonés, Eloi Badia, «tiene una alternativa ferroviaria que no tiene emisiones», declaró a la cadena de televisión Betevé.

La propuesta de Colau, que no cuenta con el apoyo del PSC, uno de sus socios de gobierno, supondría la pérdida de unas 2,4 millones de plazas aéreas. En 2019, a falta de los datos de diciembre, la conexión Barcelona-Madrid ha transportado a 2,36 millones de pasajeros. Para ambos aeropuertos, el puente aéreo supone la ruta con más pasajeros como aeropuerto de escala, según datos de Ep.

En concreto, en 2018 fueron 2,46 millones de personas las que se desplazaron entre la capital catalana y Madrid haciendo uso del puente aéreo, unas 200.000 al mes, lo que supone el 4,9% del tráfico total durante ese año.

Podemos no está sólo en este planteamiento. En su programa electoral, Más País también planteó potenciar los trenes de alta velocidad en aquellos casos en que representan una alternativa competitiva frente al avión para plantear finalmente «la limitación progresiva de dichos vuelos». El partido de Íñigo Errejón también proponía aumentar el IVA de los billetes de avión, gravando el impuesto al queroseno de los vuelos peninsulares, mediante la posibilidad de una tasa adicional a los billetes de avión.

Penalizar los viajes en este medio de transporte con más impuestos es también la opción preferida del laboratorio de ideas del PSOE. En un informe sobre la cuestión del pasado mes de noviembre, la Fundación Alternativas propone un «impuesto verde» a la aviación. Los viajes de corta distancia tendrían un coste adicional de 4,47 euros; los de media distancia, de 23,32 euros; mientras que el gravamen para los de largo radio sería de 41,99 euros. Con la medida, la fundación socialista calcula que el Estado recaudaría unos 1.300 millones y que España se equipararía a otros países que ya han tomado medidas en este sentido como Alemania, Austria, Francia, Italia, Suecia o Reino Unido.

Emisiones

Los detractores de la aviación argumentan que, en términos de contaminación, se trata de un medio de transporte mucho menos eficiente que el tren. Según la Agencia Ambiental Europea (EEA, por sus siglas en inglés), cada persona que viaja en tren emite 14 gramos de CO2, frente a los 285 gramos que emite cada usuario de un avión. Además, aseguran que cuando los aparatos queman combustible, emiten también a la atmósfera gases de efecto invernadero como el vapor de agua y el óxido nitroso.

En defensa de sus intereses, las aerolíneas aseguran que, a pesar del ruido que se está haciendo a su alrededor, la aviación apenas emite el 2,5% del CO2 total. Los aviones son ahora un 80% más sostenibles que en los años 80, según aseguró en diciembre el presidente de Iberia, Luis Gallego, coincidiendo con la celebración de la Cumbre del Clima en Madrid. El directivo de la aerolínea española afirmó que el sector está haciendo grandes esfuerzos para lograr el objetivo de cero emisiones netas en 2050. Flotas más eficientes, con combustibles más ecológicos y aplicando medidas de reciclaje son algunos de los pasos que han dado las aerolíneas, según Gallego.

Pero pese a que todo el mundo coincide que en el largo radio, por encima de los 1.500 kilómetros, no hay una alternativa técnicamente más eficiente que el avión, las propias compañías son conscientes de que la presión sobre el sector es cada vez mayor en lo que al corto radio concierne y algunas ya están tomando medidas para proteger, sobre todo, su reputación. La holandesa KLM ha llegado a un acuerdo con la empresa ferroviaria francobelga Thalys para ofrecer viajes de tren como alternativa a la ruta más corta que ofrece, entre Ámsterdam y Bruselas. Tui Nederland también ha eliminado las conexiones aéreas con la capital francesa y también priorizará los viajes en tren a Berlín y Londres. Tanto en Francia como en los Países Bajos algunos diputados han elevado propuestas para prohibir los vuelos cortos y sustituirlos por el ferrocarril.