Vivienda de obra nueva o de segunda mano ¿cuál es mejor opción de compra?

Adquirir una vivienda es una decisión importante en la que se deben tener en cuenta múltiples factores

El primero de ellos es la inversión, puesto que en torno a esa cifra girará todo lo demás: los metros cuadrados de la vivienda, la ubicación, la calidad de la construcción o los servicios de los que dispone.

Una vez que hemos fijado el presupuesto y las preferencias, se nos plantea un segundo dilema: ¿es mejor comprar vivienda nueva o de segunda mano? La elección no resulta sencilla, puesto que ambas opciones presentan ventajas e inconvenientes, todo dependerá de nuestras necesidades y, sobre todo, de nuestro estilo de vida.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, entre enero y junio del año pasado se vendieron en España 263.557 viviendas. De ellas, el 81 % eran de segunda mano y el 19 % restante nuevas. Sin embargo, la compra de vivienda nueva se disparó a finales del 2019 con un crecimiento a doble dígito en el último mes hasta alcanzar una subida del 12,1 %, mientras que la vivienda de segunda mano experimentó una subida más moderada del 2,1 %.

Ventajas de comprar vivienda de obra nueva: innovación, eficiencia y espectaculares zonas comunes

La compra de vivienda sobre plano tiene numerosas ventajas, lo que ha impulsado su éxito en los últimos años. Por un lado, el sector inmobiliario está mucho más profesionalizado y ofrece a los compradores más protección y seguridad jurídica que nunca. Así, a las garantías habituales que acompañan cualquier operación de compra sobre incumplimiento del contrato o defectos en la obra (reguladas por la Ley 38/1999, de 5 de noviembre, de Ordenación de la Edificación), se unen dos garantías adicionales. La primera de ellas establece que, si la construcción no se termina, los promotores están obligados a devolver el dinero adelantado por los compradores más los intereses. La segunda exige depositar las cantidades abonadas por el comprador en una cuenta abierta cuya finalidad sea exclusivamente cubrir las necesidades de la construcción.

Entre los aspectos más valorados por los compradores de viviendas de obra nueva está el hecho de que adquieres una propiedad construida con los materiales más avanzados del mercado, que suelen incorporan, además, criterios de eficiencia energética, algo que puede suponer un ahorro muy importante a la hora de hacer frente a los suministros energéticos. Además, estas edificaciones, aunque se sitúan en la periferia lejos de los centros urbanos, suelen estar ubicadas en modernas urbanizaciones que cuentan con espectaculares zonas comunes: piscina, jardines, zonas infantiles, trasteros o garaje.

Ventajas de comprar vivienda de segunda mano: vivir en el centro en un piso listo para entrar a vivir

En el ámbito del sector inmobiliario, se considera de segunda mano no solo aquellas viviendas que hayan tenido ya por lo menos un propietario, sino también las que tras la construcción hayan sido alquiladas durante dos años y el nuevo propietario no sea el antiguo inquilino.

Entre las principales ventajas de la vivienda de segunda mano está la localización. En el centro de las ciudades apenas hay disponibilidad de suelo para construir vivienda nueva, por lo que si queremos disfrutar de zonas exclusivas o céntricas debemos decantarnos por inmuebles de segunda mano. Además, estas áreas ofrecen una mayor oferta de servicios: centros de salud, colegios, restaurantes, tiendas de cercanía, polideportivos, etc.

A la hora de calcular el presupuesto no debemos olvidar que los inmuebles más antiguos suelen necesitar reformas que incrementarán el coste total de la adquisición. En cambio, la menor carga impositiva vuelve a suponer una ventaja en la ecuación. Mientras que la vivienda nueva está sujeta a un IVA del 10 %, la compraventa de una vivienda de segunda mano está gravada por el Impuesto de transmisiones patrimoniales (ITP) que suelen rondar el 4 % (aunque en algunas comunidades autónomas puede llegar a alcanzar el 11 %).

Por otro lado, la compra de un inmueble de segunda mano tiene un aliciente con el que resulta difícil competir, la inmediatez. En caso de que necesites entrar a vivir directamente en tu nueva casa, la vivienda usada te permite ocuparla desde el momento en que finalicen los trámites de la hipoteca y las posibles reformas que decidas llevar a cabo. De este modo, conseguimos ahorrar el importe de mantener un alquiler al mismo tiempo que comenzamos a pagar las cuotas de nuestra futura casa en construcción.

Finalmente, si tienes capital disponible y deseas invertir, este es el mejor momento para apostar por un valor seguro como la vivienda, sea de nueva construcción o de segunda mano. La crisis sanitaria mundial ha provocado una enorme volatilidad en los mercados, por lo que los expertos recomiendan como alternativa al pequeño y mediano inversor depositar su capital en bienes raíces que garanticen una buena rentabilidad a medio y largo plazo.