CDTI: el mecenas de la innovación tecnológica española

El Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial es el responsable de financiar los proyectos de I+D+i creados por empresas españolas. En 2019 destinó 834 millones de euros a 1.510 iniciativas

Misión SEOSAT-Ingenio. Es el primer satélite 100% español y será lanzado al espacio el 13 de noviembre
Misión SEOSAT-Ingenio. Es el primer satélite 100% español y será lanzado al espacio el 13 de noviembrePABLO CABELLOSESA

Si los teléfonos móviles ya no llevan antena y a la hora del desayuno tiene galletas sobre la mesa es gracias a la financiación del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI). Esta entidad pública con 42 años de historia promueve y apoya económicamente los proyectos de I+D+i de empresas españolas. En 2019, el CDTI comprometió 834 millones de euros para apoyar de forma directa 1.510 iniciativas empresariales innovadoras. Esta entidad también está detrás de todos los procesos de investigación que se han puesto en marcha para abordar la pandemia. Los EPIS –que escaseaban durante la primera fase del estado de alarma– y las mascarillas –cuyo abastecimiento dependía de China– comenzaron a producirse en España en mayor volumen y con elevados estándares de calidad mediante las subvenciones del CDTI, y lo mismo ocurre con el desarrollo de vacunas contra la Covid-19 «Made in Spain».

Sus labores resultan más comprensibles al mirar más allá de su carácter especializado y recopilar todos los desarrollos que se han materializado a lo largo de su historia. El Centro aportó la financiación necesaria para crear la antena fractal que sustituyó a la habitual antena de los teléfonos móviles y los coches. Esta patente mundial está incorporada en la inmensa mayoría de lo smartphones del mercado. Ahora, la misma empresa encargada de este desarrollo también cuenta con financiación actual de proyectos que «pueden suponer una verdadera revolución de la comunicación inalámbrica», explica Javier Ponce, director general del CDTI, en una entrevista concedida a LA RAZÓN. La firma Gullón y las compañías Istobal o Televés «son otras empresas líderes que comenzaron con pequeños proyectos en el CDTI en los años 80 y que luego continuaron solicitando ayudas para abordar la investigación y desarrollo tecnológico de sus productos», añade.

En este recorrido por la historia del CDTI, los últimos años también han concentrado grandes innovaciones. «Buena parte de los aerogeneradores que uno puede ver cuando viaja por España se han desarrollado en el CDTI», cuenta Ponce. Aunque quizás el proyecto más destacado y esperado es el lanzamiento del primer satélite ensamblado íntegramente en España, que tendrá lugar el 13 de noviembre. Ingenio, como se le conoce, es un hito tecnológico fruto de la financiación pública y de la colaboración entre Airbus Defence and Space y Thales Alenia Space. «Con él, hemos pasado de fabricar subsistemas para satélites de terceros a un sistema completo. De hecho, parte de la tecnología que se ha desarrollado para Ingenio ya se está aplicando en otros satélites», subraya Javier Ponce.

Subvenciona innovaciones sanitarias y vacunas

La robótica también se encuentra en el centro de sus retos. En este ámbito, una empresa española ha desarrollado un robot que desinfecta mediante rayos ultravioleta. Otra de las innovaciones ligadas a combatir los efectos de la pandemia es un sistema de higienización que se instala dentro de los conductos de aire acondicionado para desinfectar estas instalaciones. Las subvenciones del CDTI han facilitado también el desarrollo de tests de diagnóstico rápido y multiviral, así como la capacitación industrial para desarrollar vacunas y algunas de esas empresas están cerrando acuerdos con fabricantes para producirlas en España.

Las ayudas destinadas a combatir la Covid-19 fueron aprobadas por real decreto y cuentan con una dotación de 55 millones de euros. Estas aportaciones son canalizadas de dos formas. En primer lugar, mediante la concesión rápida y de manera anticipada. Y por otro lado, por «fast track», un canal rápido de evaluación para los proyectos que solicitan las ayudas reembolsables tradicionales del CDTI.

Javier Ponce, director general del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI)
Javier Ponce, director general del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI)Ruben mondeloLa Razón

Los solicitantes de financiación del CDTI suelen cumplir un perfil muy especializado y técnico, pero realmente cualquier proyecto innovador que cumpla los requisitos necesarios puede contar con el apoyo de esta entidad pública. Para la selección se realizan dos análisis. El primero de ellos es el científico-técnico, donde se estudia que la propuesta cubra una necesidad, sea sostenible, tenga capacidad de proyección, etc. Y el segundo es el económico-financiero, para conocer si la empresa tiene la solvencia necesaria para desarrollar el proyecto y reembolsar las cantidades concedidas. En este último ámbito, Javier Ponce destaca que se han reducido las condiciones económicas exigidas, se están concediendo más préstamos sin exigencia de contragarantía y se están relajando los plazos de devolución para dar un empujón al tejido empresarial español en la actual crisis. La solicitud de las ayudas del CDTI se puede hacer vía telemática y en cualquier momento del año. El expediente se gestiona totalmente online, aunque la entidad realiza una visita presencial a la empresa para corroborar la información aportada. Además, el CDTI ofrece también asesoramiento para ayudar a las empresas a concretar su propuesta.

Todo este proceso se traduce en resultados. El 40% de las empresas apoyadas por el CDTI crean empleo en I+D, frente al 31% de las empresas innovadoras que no cuentan con estas ayudas. Por otro lado, un 13,4% de la cifra de negocio de las compañías CDTI procede de nuevos productos, frente al 8,7% de las que no tienen ayuda, y las primeras tienen una tasa de crecimiento anual de la productividad del 0,7%, frente al 0,5% de las segundas. Pero la tecnología no llega de repente, recuerda Ponce. Aunque las ayudas del CDTI son homologables a nivel europeo, el mayor hándicap al que se enfrentan las empresas españolas a la hora de innovar es su tamaño. «En España, la actividad de I+D empresarial supone el 0,7% del PIB, mientras que en Alemania es el 2,14%. Hay que tener en cuenta que aproximadamente el 50% del I+D que funciona en España lo hacen pymes que tienen mucha menos resiliencia que las grandes compañías para mantener estas actividades», apostilla Javier Ponce.

La estructura del tejido empresarial no puede ni debe poner freno a su espíritu innovador. Precisamente, en plena crisis se necesita «aportar cosas nuevas». Por este motivo, el CDTI sigue invirtiendo en empresas españolas desde muchos frentes, como capitalizando «startups» a través de su filial Innvierte, arrancando empresas de base tecnológica mediante la ayuda conocida como Neotec, impulsando la transferencia de tecnología y desarrollando tecnologías de especial interés para España –programa Cervera– y comprando prototipos para uso de la Administración. Entre ellos, destaca un nuevo sistema para transportar órganos que sea alternativo a la criogénico. Pero, sobre todo, si se quiere propagar el germen de la innovación, «es necesario crear sistemas que conecten el conocimiento de diferentes sectores para conseguir mejoras», concluye el director general del CDTI.