Madrid

El caos del aeropuerto de Barajas provoca daños en el fuselaje de algunos aviones y roturas en el motor

Los sindicatos acusan a Aena de planificar y actuar de forma deficiente ante el temporal “Filomena” a pesar de conocer con antelación sus posibles consecuencias

Vista del aeropuerto de Barajas desde Paracuellos del Jarama, ayer
Vista del aeropuerto de Barajas desde Paracuellos del Jarama, ayerFERNANDO VILLAREFE

Seis días después de que la nieve haya dejado de caer copiosamente sobre Madrid, el aeropuerto de Adolfo Suárez Madrid-Barajas no ha recuperado todavía el 100% de su actividad. Ayer, aunque ya tenía disponibles el mismo número de pistas que antes del temporal, dos, registró una operación cercana al 70%, según explicó el ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, en La Sexta. A la nieve le ha sucedido en los últimos días el hielo. Con temperaturas que han alcanzado los 13 grados bajo cero en la instalación aérea madrileña, las tareas de limpieza son «complicadas», aseguró el ministro. Pero, ¿justifican estas heladas y el peor temporal vivido en Madrid en décadas que Barajas estuviera día y medio cerrado y que no haya recuperado todavía la normalidad? Para los sindicatos, no. Consideran que ha habido errores de planificación y gestión que han tenido consecuencias incluso en la seguridad operacional de ciertos vuelos al provocar daños en algunos aviones.

Tanto el Sindicato de Pilotos (Sepla) como el Sindicato-Asae y el CSIF consideran que las cosas se han hecho mal. Sepla, que califica lo ocurrido como «el mayor caos aeroportuario de los últimos años», cree que el cierre total del tráfico es «algo incomprensible toda vez que Barajas compró hace 11 años (tras otra nevada de menor intensidad) material suficiente para afrontar un temporal de estas características y, sobre todo, se sabía con la antelación suficiente la intensidad y las consecuencias que dicho temporal podría tener». Sepla se refiere a lo ocurrido en enero de 2009, cuando otra nevada, no tan intensa como la del pasado fin de semana, obligó a paralizar las operaciones del aeropuerto madrileño durante cinco horas, lo que provocó otra tormenta, en este caso política, contra la entonces ministra de Fomento, Magdalena Álvarez. La política andaluza llegó incluso a desplazarse a Moscú para estudiar cómo se afronta en la capital rusa estos temporales . Después, se compraron equipos para afrontar estas contingencias. De hecho, el equipamiento del aeropuerto madrileño en el Plan de Actuaciones Invernales cuenta con seis camiones equipados con cuchilla y cepillo barredor y soplador, cuatro esparcidores de fundente líquido, seis camiones equipados con cuchilla y esparcidor de fundente, dos fresadoras, cinco palas cargadoras, ocho mini-excavadoras, cuatro camiones con caja, dos vehículos todo terreno con cuchilla y cuatro vehículos destinados a inspección y control.

Falta de recursos

Sin embargo, según el Sepla, y a pesar de que el día 6 hubo una reunión para definir el dispositivo, «el aeropuerto no puso a punto sus efectivos humanos y materiales en el momento de dar comienzo la nevada». Barajas, de hecho, tuvo que recurrir a la Unidad Militar de Emergencia (UME) para limpiar las instalaciones, señal según el Sindicato-Asae, de que «el plan de invierno debe ser rehecho porque no funciona» a pesar de que la (UTE) formada por Sacyr CON y Tralemsa recibe cerca de 3,5 millones anuales para hacerse cargo de la actuación frente a hielo y nieve en el aeropuerto. Desde CSIF también aseguran que «no había personal de refuerzo suficiente para la limpieza de las pistas en la obsesiva política de Aena por ahorrar gastos», lo que obligó al gestor a recurrir al Ejército de Tierra.

Sepla asegura que Barajas compró hace años material suficiente para afrontar un temporal como Filomena

El Sindicato-Asae añade que otro de los motivos que explican las complicaciones que ha vivido el aeropuerto madrileño es que los planes fueron diseñados «sin tomar en cuenta para nada al Servicio de Pista y Plataforma (SPP), los conocidos «Follow Me», que junto con el Servicio de Bomberos se encuentra en primera línea de lucha contra el temporal».

La mala planificación, las deficiencias en el limpiado y puesta a punto de las pistas y las calles de rodadura o la mala comunicación entre Aena y ATC han sido algunos de los fallos detectados por las tripulaciones que han tenido que volar durante estos días, según Sepla. Muchos de estos fallos no sólo han tenido consecuencias en la operatividad del aeropuerto, sino también en la seguridad operacional de los vuelos que sí pudieron despegar. De hecho, el sindicato asegura que «el mal estado de las pistas produjo daños en el fuselaje de varios aviones, que llegaron a destino con roturas en un motor» por el hielo que saltaba de las pistas.

En respuesta a los sindicatos, Aena se limitó a afirmar que la del fin de semana pasado fue la mayor nevada en 70 años y que tiene a 1.500 operarios trabajando para restablecer la actividad.