El drama de las nuevas cuotas: “El que ha planteado esta reforma no ha trabajado de autónomo en su vida”

Los rendimientos más bajos pagarán un 36% de cotización, la más elevada. Los tramos más altos, hasta 10.000 euros más al año, lo que lastrará el emprendimiento y fomentará la economía sumergida

«Ni nos escuchan, ni nos ayudan» denuncian los autónomos contra la nueva reforma del Régimen Especial del Trabajador Autónomo (RETA) que el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, presentó de improviso y de forma unilateral. Los autónomos piden borrón y cuenta nueva. Para muchos esta es la gota que colma el vaso. «Esto de que no nos íbamos a quedar ninguno atrás se queda como chiste para la historia», lamenta Valentín, dueño de un restaurante y de una empresa de eventos, sectores ambos gravemente afectados por la crisis. Su testimonio y el de Vanesa y María bastan para sacar a la luz los fallos de esta reforma que los expertos de la Seguridad Social no han sabido ver.

«A día de hoy la paradoja es que un pequeño autónomo con una tienda en Cuenca tiene la misma obligación de cotización que un notario de Cibeles», subraya Eduardo Abad, presidente de UPTA a LA RAZÓN. El sistema de 13 tramos que presentó Escrivá, aspira a dar una solución a este problema, pero no lo consigue. Los autónomos con ingresos por debajo del salario mínimo no pagarían una cuota mucho menor, al menos no de forma inmediata, sino en un plazo de nueve años. Para UPTA, la regularización se debería hacer en tres años, aunque esta nueva normativa también ha enfrentado a las asociaciones de autónomos. ATA no se opone al periodo de nueve años, pero considera que el número de tramos es excesivo.

Con esta reforma, un autónomo con unos rendimientos netos anuales de 3.000 euros, en 2023, el primer año de implantación, debería abonar en cuota 2.400 euros anuales (200 al mes), casi el 80% de lo que gane en un año. Además, en 2031, tras el periodo de transición, ese mismo autónomo seguiría pagando un porcentaje de cuota mayor que el trabajador por cuenta propia que cotice por el último tramo. Su cuota anual sería de 1.080 euros (90 euros al mes), lo que supone el 36% de sus ingresos. Mientras que los que ingresen más de 49.000 euros, al final pagarían el 29,9% sobre sus ingresos, pero eso sería casi 15.000 euros al año (1.220 euros al mes en 2031), unos 10.000 euros más.

El gran problema que ocasiona el aumento de la cuota mensual hasta los 1.220 euros para los últimos tramos es que ese dinero no se reinvierte en los negocios. Por ello, ATA reclama que se respete la voluntariedad que ahora tiene el autónomo de subirse y bajarse la cuota, para adaptarse a imprevistos, como el coste de una reforma, y que se implemente la posibilidad de hacer aportaciones extra a final de año.

«Me parece un engañabobos. No tendré las coberturas de un asalariado»

Vanesa, autónoma del sector comercial, marketing y RR PP
Vanesa, marketing y organizadora de eventos.
Vanesa, marketing y organizadora de eventos. FOTO: Jesús G. Feria La Razon

Vanesa o María se verían considerablemente afectadas por el cambio, llegando a pagar 4.608 y 3.684 euros más de cuota anual, respectivamente. Vanesa autónoma desde hace 10 años en el sector del marketing, comercial y las relaciones públicas, no prevé recuperar su actividad hasta mediados de 2022. «Soy una autoempleada y de esta manera pagaría más de lo que paga un empresario por tener a un trabajador contratado», añade. En su caso, actualmente paga religiosamente su cuota de 286 euros, incluso en plena crisis, y con la nueva reforma pasaría a pagar 670 euros mensuales, al situarse entre los 32.000 y 37.000 euros de rendimiento en un buen año.

En el caso de María la situación se vuelve aún más complicada, ya que durante los próximos años tendrá que devolver 200.000 euros de un crédito ICO. Su granja escuela lleva activa desde 2011 y el año pasado y el actual han sido los peores de su historia. «Al ser educación no reglada somos los grandes olvidados. Cerramos igual que los colegios y ahora los niños no pueden salir de las aulas. Hemos tenido que luchar porque nuestro CNAE ni siquiera estaba incluido en las ayudas directas», cuenta.

Su actividad genera grandes gastos al necesitar personal que cuide a los animales, incluso durante el confinamiento, y trabajadores especializados en diversas actividades. «¿Quién me cubre a mí las pérdidas como cuando hay una granizada que estropea las cosechas? Estas no son ayudas de verdad y los tramos ya son el colmo. Solo tenemos obligaciones, ¿dónde están nuestros derechos?», dice con un enfado notable. María actualmente paga 363 euros de cuota, una cuantía que aumentaría hasta los 670 euros en 2031, al corresponderle unos rendimientos de 35.000 euros de los 70.000 que se reparte con su socio tras descontar a los 400.000 euros que ingresan 330.000 de gastos.

«No tenemos ayudas reales y los tramos ya son el colmo. ¿Dónde están nuestros derechos?»

María, administradora de una granja escuela
María, administradora y coordinadora de la Granja Escuela "El Rodeo" de Valdemoro
María, administradora y coordinadora de la Granja Escuela "El Rodeo" de Valdemoro FOTO: Jesús G. Feria La Razon

Las asociaciones y los autónomos denuncian que este aumento de las cuotas no va ligado a una mejora de las prestaciones. Los trabajadores por cuenta propia siguen teniendo unas coberturas por desempleo o incapacidad inexistentes. «Me parece un engañabobos, luego no tendré paro ni las mismas protecciones que un asalariado», declara Vanesa.

Aunque en su caso la diferencia no es tan notable, Valentín se enfrenta a pérdidas del 60% y le han denegado el acceso a las ayudas directas por 37 euros de pérdidas en 2019 . «Nadie mira si eres una empresa viable», subraya. Por ahora, subsiste con la ayuda por cese de actividad, mientras que su negocio de eventos está absolutamente parado y con los ingresos de su restaurante solo puede cubrir gastos. Al estar ubicado dentro de un campo de fútbol su actividad se ha visto doblemente lastrada. La recuperación va para largo y esta reforma es un nuevo mazazo para un colectivo que se siente desamparado. Para Valentín, «el que ha planteado esta reforma no ha trabajado de autónomo en su vida». Teniendo en cuenta sus rendimiento de un año sin crisis (entre 22.000 y 27.000 euros), este autónomo pasaría de pagar unos 380 euros de cuota actualmente a 425 euros. Es decir, pagaría 540 euros más al año. «Eso si sobrevivimos dentro de nueve años», apostilla.

“El que ha planteado esta reforma no ha trabajado de autónomo en su vida”

Valentín, dueño de un bar y de una empresa de eventos
Valentín, regenta una bar en un campo de fútbol municipal de Torrelodones
Valentín, regenta una bar en un campo de fútbol municipal de Torrelodones FOTO: Jesús G. Feria La Razon

Por otro lado, se censura desde ATA que haya tramos con menor rendimiento neto en los que, al final, «el autónomo tenga para su casa más dinero disponible que otros con mayor rendimiento neto». Esto pasaría en el tramo entre 42.000 y 48.000 euros anuales, en detrimento de rendimientos superiores. Este efecto puede provocar que se busque reducir el rendimiento neto mediante fraudes para poder intentar abaratar la cuota. «Perjudicará al cliente, se moverá más dinero en negro y lastrará el emprendimiento», advierte Vanesa.

Benito, veterinario autónomo desde hace más de 30 años, apenas se ve afectado por este cambio en cuanto a la cuantía de sus cuotas (pagaría unos 200 euros más al año en 2031) pero defiende la necesidad de instaurar un modelo realmente acabe con los perjuicios del actual. “No puede ser que un autónomo, facture lo que facture tenga que pagar la misma cuota”, señala. “Si al final no se llega a un buen acuerdo y no pueden pagar las cuotas los autónomos facturarán menos”, sentencia este autónomo.

“Si al final no se llega a un buen acuerdo y no pueden pagar las cuotas, los autónomos facturarán menos”

Benito, veterinario autónomo
Benito, veterinario autónomo dueño de una clínica en Moratalaz
Benito, veterinario autónomo dueño de una clínica en Moratalaz FOTO: Jesús G. Feria La Razon