Bruselas da libertad para fijar tipos de IVA reducido y del 0%

Los productos sanitarios, digitales y de lucha contra el cambio climático se podrán beneficiar de la tasa reducida

Turistas con mascarillas Madrid
Turistas con mascarillas Madrid FOTO: Enrique Cidoncha La Razón

Tras casi cuatro años de duras negociaciones, los Veintisiete llegaron ayer a un revolucionario acuerdo para reformar las normas del IVA. Las capitales europeas alcanzaron por unanimidad un pacto que permitirá a cada país más libertad a la hora de fijar tipos reducidos o incluso cero a algunos productos y servicios. Lo que se pretende es adaptar el sistema impositivo a la realidad del siglo XXI, pues el marco actual estaba vigente desde hace treinta años, con pequeñas variaciones.

El tipo mínimo general se mantiene en el 15%, pero la propuesta aprobada realiza cambios en la lista de bienes y servicios que podrán beneficiarse del IVA reducido del 5%, para incluir a aquellos que protejan la salud y sean beneficiosos para luchar contra el cambio climático o ayudar a la transición digital. Esto posibilitará, por ejemplo, que España pueda mantener de manera indefinida el tipo reducido a las mascarillas. Antes de este acuerdo, Bruselas lo había permitido de manera excepcional y transitoria hasta el final de año.

Además, los países europeos también tendrán libertad para eximir de este impuesto indirecto (tipo por debajo del 5% o cero) a ciertos bienes y servicios considerados de primera necesidad. Como contrapartida, los Estados miembros a partir del año 2030 no podrán utilizar estas excepciones del IVA reducido en productos y servicios que sean perjudiciales para la lucha contra el cambio climático, como los combustibles fósiles.

Asimismo, la nueva normativa también extiende las denominadas excepciones históricas. Algunos países de la UE están autorizados actualmente a aplicar tipos especiales súper reducidos de IVA, pues se negociaron antes de la puesta en marcha del mercado común.

El propósito era que este sistema fuera transitorio, pero la realidad es que se ha prolongado durante todos estos años. Por ejemplo, en marzo de 2016, antes del referéndum del Brexit, el entonces primer ministro David Cameron emprendió la «guerra del tampón», ya que en su país el IVA de este producto estaba fijado en el tipo del 5% mientras que en Irlanda la tasa era de 0, puesto que durante las negociaciones de adhesión en los años 70, Reino Unido no consideraba estos productos esenciales, cuando Dublín sí.

A pesar de esto, la generalización de las excepciones tiene límites. Aquellas que no estén justificadas por motivos de necesidad pública o la lucha contra el cambio  climático, como fertilizantes y pesticidas, deberán terminar en 2032. Ahora esta reforma debe recibir el visto bueno del Parlamento Europeo antes de marzo de 2022, aunque esta luz verde no es vinculante. Los cambios entrarán en vigor 20 días después de la publicación en el Diario Oficial de la UE.