Los peajes apuntan a una subida de casi un 2% para 2022

La fórmula automática de cálculo para las autopistas de pago estatales establece un incremento del 1,97%

Cabinas de pago de una autopista de peaje
Cabinas de pago de una autopista de peaje FOTO: Alejandro García EFE

Las autopistas de peaje no escaparán a la espiral inflacionista en que está sumida la economía. El sistema automático para calcular su precio apunta a una subida media del 1,97% el año que viene en el caso de las de titularidad pública, según apuntan fuentes del sector concesional a LA RAZÓN. La actualización del precio medio de lo que se paga en las autopistas es fruto de una fórmula de revisión automática anual que el sector pactó con el Gobierno en 2002. El método tiene en cuenta entre sus principales variables el IPC medio entre los meses de octubre de un año y del siguiente que, posteriormente, se pondera en función de la evolución de los tráficos. Según estos parámetros, el precio debería subir ese casi 2%. Sin embargo, el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (Mitma) puede modificar el cálculo, según explican fuentes del sector.

Si el Mitma confirma la subida, los peajes volverían a la senda ascendente de los últimos años que sólo se ha roto este ejercicio. En 2020, sus precios se incrementaron de media el 0,84%, su nivel más bajo en los últimos años tras los incrementos del 1,67% y el 1,91% que experimentaron en 2019 y 2018. Este año, sin embargo, han registrado una ligera bajada del 0,11%.

Peajes a la vista

Aunque ahora mismo sólo el 5% de la red de carreteras del Estado están sometidas a pago por uso, los peajes están cada día más cerca de ser una realidad en todas las vías de la red de alta capacidad españolas. El Mitma está ya trabajando en el sistema que va a proponer para tarificar las autopistas y cobrar por su uso, una propuesta que Transportes tendrá lista en unos meses. El objetivo de esta medida, que según el Gobierno ya han implantado 24 de los 27 países de la Unión Europea, es obtener recursos adicionales para mantener las carreteras en buen estado de seguridad dado que la conservación de la red ahora acumula un déficit de 9.000 millones de euros debido a la gratuidad actual de las autovías, cuyos recursos de mantenimiento, procedentes en su mayoría de los Presupuestos del Estado, no son suficientes. El Gobierno se comprometió con Bruselas en mayo a adoptar un nuevo sistema de «pago por uso» en las carreteras a partir de 2024, en el marco de la recepción de todos los fondos europeos que España percibirá para la recuperación económica tras el paso de la pandemia.

Pese a que existen muchas especulaciones respecto al sistema que implantará el Gobierno y se apunta a la posibilidad de una viñeta en un primer momento y a una tarificación por kilómetro después, desde el Ministerio de Transportes han asegurado que no hay ninguna decisión tomada. En un principio, de hecho, se barajó como alternativa más viable la implantación de un peaje «blando» de un céntimo por kilómetro para cubrir los costes de conservación de las carreteras dado que su construcción ya está amortizada. Esta es la opción preferida por la Comisión Europea. El Ejecutivo comunitario cree que este tipo de tarificación se aproxima más al principio que defienden de que «el que contamina, paga». Por el contrario, las viñetas o tarifas planas anuales no reflejan a su entender de manera correcta el impacto climático del transporte por carretera.

Sea cual sea el sistema que se adopta, desde el Ejecutivo de Pedro Sánchez aseguran que no se tomará ninguna decisión sin el consenso del resto de partidos y de los sectores afectados. Aseguran que una medida de este calado no tendría opciones de perdurar en el tiempo si no es con el acuerdo de todas las partes implicadas. Aunque a nadie en el sector se le escapa que un acuerdo con otras formaciones políticas amortiguaría el coste que una decisión de este tipo tendría para al partido que lo aplicase.