El precio de la vivienda se calienta y crece a ritmos no vistos desde la burbuja

Se dispara un 8,5% en el primer trimestre del año, la mayor subida desde el tercero de 2017

Anuncios de viviendas en venta y alquiler en Madrid
Anuncios de viviendas en venta y alquiler en Madrid FOTO: Jesús G. Feria La Razon

El mercado inmobiliario se está recalentando en los últimos meses. Si en marzo la compraventa de viviendas alcanzó ya niveles de la burbuja inmobiliaria, ahora son los precios los que siguen esa tendencia. En el primer trimestre del año, se dispararon un 8,5% en tasa interanual, la mayor subida desde el tercer trimestre de 2007, cuando la burbuja estaba a punto de estallar, según los datos publicados este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Tanto la vivienda nueva como la usada se han encarecido de forma notable. La primera un 10,4% y la de segunda mano, un 8,2%. Los precios de esta última tipología no subían tanto desde hace quince años (junio de 2007), mientras que la de obra nueva registra su mayor aumento desde el primer trimestre de 2019, un año antes de la pandemia.

En algunas comunidades autónomas, como Baleares (12%), Cantabria (11%), Canarias (10,9%), Andalucía (10,9%), los precios han escalado incluso por encima del 10%. Los precios subieron por debajo de la media nacional en Galicia (8,3%), Navarra (7,8%), Cataluña (7,7%), Aragón (7,7%), Comunidad de Madrid (7,5%), La Rioja (7,3%), Asturias (7,3%), Castilla y León (7,2%), Castilla-La Mancha (7,1%), Extremadura (6,9%) y País Vasco (6,3%).

Una demanda insaciable y un ritmo de producción insuficiente para atenderla se han combinado para dar lugar a este fuerte repunte de los precios. “Nos encontramos ante un nuevo boom por comprar, aunque ahora la situación es diferente: ya no hay exceso de producto sino escasez de “stock”. Los ciudadanos han comprado tantas viviendas -batiendo récords desde el 2007- en un periodo de tiempo tan corto que el mercado se ha quedado prácticamente vacío”, explica María Matos, directora de Estudios y Portavoz de Fotocasa. Esta repunte de la demanda se explica, según Matos, “a la gran demanda latente por mudarse a un hogar que se ajuste más a nuestras necesidades y la alta rentabilidad del activo inmobiliario como valor refugio para grandes y pequeños inversores frente a la inflación desbocada”.

En el caso de la vivienda nueva, Matos asegura que “el momento de crisis en occidente ha provocado encarecimientos en el precio de los materiales de construcción, ocasionando que la oferta de obra nueva se esté ralentizando y tardando mucho más de lo habitual en llegar al mercado. Estos factores propician un gran desequilibrio entre oferta y demanda, lo que supone una gran problemática que provoca fuertes subidas de precios y dificulta el acceso a la vivienda”. El Banco de España ya alertó precisamente a finales del pasado año de que el encarecimiento de las materias primas provocase un incremento de precios al dificultar la producción de nuevo producto. Un problema que reflejó en un reciente informe Sociedad de Tasación. Según la tasadora, Madrid y Barcelona podrían quedarse sin vivienda nueva en apenas unos meses. Según sus cálculos, al ritmo actual de consumo de su “stock”, la oferta de vivienda nueva podría agotarse en cinco meses en la Comunidad de Madrid y en cinco en el caso de la capital. En el caso de Barcelona, la oferta de vivienda nueva se agotaría en 12,9 meses en los municipios metropolitanos y en 12,6 en el caso de la capital catalana.

A pesar del notable incremento de precios registrado en el arranque de año, desde Fotocasa creen que es poco probable que se mantenga un ritmo tan fuerte en los siguientes meses. En el horizonte, argumenta el portal, se prevé que la inminente subida de tipos por parte del BCE enfríe el mercado y ralentice el dinamismo en la actividad económica. Probablemente, añaden, también se modere la demanda de compra de vivienda, ya que quienes se hipotequen encontrarán condiciones menos atractivas que en el trimestre anterior. “A partir de entonces, los precios podrían estabilizarse, si la caída de la demanda es suficiente para que el mercado pueda seguir absorbiendo la actividad de forma saludable”, concluye su directora de Estudios.