El BCE subirá los tipos de interés en julio y apunta a septiembre para dejar atrás las tasas negativas

La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, señala la reunión del Consejo de Gobierno de la entidad prevista para el próximo mes de julio como el momento oportuno para acometer la primera subida en más de una década

La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde
La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde FOTO: KAI PFAFFENBACH REUTERS

Hace un mes, el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, abrió la puerta a que los tipos de interés de la zona euro suban en julio. Ahora es la propia presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, quien lo confirma. En concreto, la francesa señala la reunión del Consejo de Gobierno de la entidad prevista para el próximo mes de julio como el momento oportuno para acometer la primera subida de los tipos de interés de la zona euro en más de una década.

“Espero que las compras netas bajo (el programa) APP terminen muy temprano en el tercer trimestre. Esto nos permitiría una subida de la tasa en nuestra reunión de julio, en línea con nuestra orientación a futuro”, apunta Lagarde en un artículo publicado en el blog del BCE. Asimismo, la presidenta de la institución señala que, sobre la base de la perspectiva actual, es probable que la entidad esté en condiciones “de salir de las tasas de interés negativas para finales del tercer trimestre”. Es decir, en septiembre.

La política monetaria del BCE está a punto de sufrir varios cambios. El primer cambio, el fin de las compras de deudas, se llevará a cabo en el tercer trimestre del año forzado por el descontrol inflacionario. El segundo paso, poner fin a los tipos de interés cero, se conseguirá en septiembre, aunque las primeras subidas se producirán en julio con el objetivo de combatir la inflación de la eurozona. En su opinión de la presidenta del BCE, el desplazamiento notablemente al alza de las perspectivas de inflación hace apropiado que las variables nominales se ajusten, y eso incluye las tasas de interés.

“Esto no constituiría un endurecimiento de la política monetaria; más bien, dejar las tasas de política sin cambios en este entorno constituiría una relajación de la política, que actualmente no está justificada”, defiende. En cualquier caso, Lagarde subraya que la próxima etapa de normalización de la política monetaria del BCE debería estar guiada por la evolución de las perspectivas de inflación a mediano plazo. “Si vemos que la inflación se estabiliza en un 2% a mediano plazo, será apropiada una mayor normalización progresiva de las tasas de interés hacia la tasa neutral”, advirtiendo de que el ritmo y la escala general del ajuste no pueden determinarse ex ante.

De este modo, si la economía de la zona del euro se estuviera sobrecalentando como resultado de un shock de demanda positivo, para Lagarde tendría sentido que las tasas oficiales se elevaran secuencialmente por encima de la tasa neutral.

No obstante, ha advertido de que la situación se complica actualmente por la presencia de choques de oferta negativos, que crean más incertidumbre sobre la velocidad con la que disminuirán las actuales presiones de precios, sobre la evolución del exceso de capacidad y sobre la medida en que las expectativas de inflación seguirán ancladas en nuestra meta. “En tal escenario, existen argumentos a favor del gradualismo, la opcionalidad y la flexibilidad a la hora de ajustar la política monetaria”, asegura.

A este respecto, Lagarde reitera que el BCE, en caso de que fuera necesario, puede diseñar y desplegar nuevos instrumentos para asegurar la transmisión de la política monetaria a medida que avanza en el camino de la normalización.

De acuerdo sobre el anuncio de julio

Cada vez más miembros del Consejo de Gobierno del BCE han expresado de manera más o menos velada su disposición a que la primera subida de los tipos de interés se anuncie en la reunión del próximo mes de julio. En esta línea, el presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, destacó en marzo los riesgos crecientes de que los bancos centrales actúen demasiado tarde para hacer frente a la inflación. “Si tanto los datos entrantes como nuestra nueva proyección confirman esta opinión en junio, recomendaré un primer paso normalizando las tasas de interés del BCE en julio”, afirmó.

Olli Rehn, quien fuera comisario de Asuntos Económicos y Monetarios de la UE cuando España solicitó su rescate a la Comisión Europea y actual gobernador del Banco de Finlandia, también defendió que “estaría justificado aumentar la tasa de depósito en 0,25 puntos porcentuales en julio y hasta cero cuando llegue el otoño”.

El Consejo de Gobierno del BCE tiene previsto reunirse de nuevo para discutir su política monetaria el próximo 9 de junio, cuando también hará públicas sus nuevas proyecciones macroeconómicas, tras lo que se reunirá una vez más antes de las vacaciones estivales, el 21 de julio, para no regresar hasta el 8 de septiembre de 2022, con la actualización de sus previsiones.