Vitrocerámica u horno: ¿qué gasta más?

El mes de junio se ha situado como la tercera factura de la luz más alta de la historia

Una mujer hace uso del horno en su vivienda
Una mujer hace uso del horno en su vivienda

El precio de la luz parece no tener techo y su coste supera con creces el de hace un año, lo que provoca que un mes más los españoles tengan que enfrentarse a facturas eléctricas desorbitadas. Tanto es así que el mes de junio se ha situado como la tercera factura de la luz más alta de la historia, en el que el usuario medio ha abonado unos 133,85 euros, lo que supone casi un 65% más que hace un año, según los cálculos de Facua-Consumidores en Acción.

Ante este encarecimiento sin límites, desde el Gobierno han llevado a cabo una serie de medidas como la denominada “excepción ibérica” o incluso la incorporación de una rebaja del IVA de la luz del 10% al 5%; las cuales parecen resultar insuficientes. Tanto es así, que el precio medio del “pool” se ha situado este lunes en los 152,92 euros el megavatio hora (MWh), lo que supone un 221% más que los 79,43 euros/MWh registrados hace un año.

En este contexto, no es de extrañar que son cada vez más las personas que intentan buscar alternativas que les hagan conseguir un ahorro en la factura de la luz a final de mes. Por tanto, ante esta situación es conveniente que los consumidores conozcan cuánto gasta cada electrodoméstico, ya que su uso eficiente logrará un gran ahorro, el cuál puede superar los 200 euros al año.

A la hora de cocinar también es importante saber qué electrodomésticos son los que más energía gastan, ya que pese a que hay comidas que se pueden preparar tanto en la vitrocerámica como en el horno, ambos aparatos no consumen lo mismo.

El uso de la vitrocerámica es una de las prácticas más frecuentes en el hogar, no obstante, este aparato consume una gran cantidad de energía. Dependiendo del tipo de placa, estas pueden consumir entre 400 y 900 kW al año, por lo que esto supondría un gasto de 120 euros en la factura de la luz de media.

Pese a que este electrodoméstico resulta imprescindible, se pueden llevar a cabo una serie de trucos para conseguir un ahorro en nuestra factura de la luz. Antes de nada, es importante que a la hora de cocinar se haga uso de la placa de cocción adecuada para cada tarea, es decir, que el fuego encaje de la mejor manera posible en el recipiente.

Asimismo, las sartenes, ollas o cualquier recipiente que se utilice deberá estar centrado, ya que de esta manera el calor se distribuirá adecuadamente y calentará el contenido en un menor tiempo, reduciendo de esta manera el consumo de electricidad. Sumado a esto, tapar los recipientes es fundamental, ya que cuando estos no se tapan, el consumo de electricidad se dispara hasta un 15%.

Por su parte, el nivel de consumo del horno también es considerable, aunque inferior al de la vitrocerámica, ya que este va desde los 200 hasta los 400 kW al año. En este contexto, su uso en hora punta puede suponer hasta 0,80 céntimos.

Para hacer un uso adecuado de este electrodoméstico, este debe utilizarse para cocinar platos grandes y aprovechar siempre que esté encendido para realizar más platos, ya que apagarlo y volverlo a encender supone un gran gasto.

Sumado a esto, el abrir la puerta para comprobar el estado del plato no es lo más recomendable, ya que de esta manera se pierde calor. Además, antes de que termine de hacerse la comida se puede hacer uso del calor residual y apagar el horno cinco minutos antes de lo previsto, ya que se terminará de hacer el plato y además se ahorrará energía. Por tanto, la vitrocerámica gasta el doble de energía que el horno, haciendo que su gasto pueda verse reducido al hacer un correcto uso de ambos electrodomésticos.