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El aceite cambia de envase

El proyecto Evoo Plastic Free lo lidera la Universidad de Jaén con el impulso de empresas del sector, que necesita alternativas al embotellado

  • El cristal es una de las alternativas
    El cristal es una de las alternativas

Tiempo de lectura 5 min.

26 de junio de 2019. 07:49h

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Óscar Reyes 26/6/2019

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Uno de los productos de alimentación más fundamentales en nuestro día a día es el aceite. Lo consumimos con frecuencia y, a su vez, también gastamos ingentes cantidades del material en el que viene embotellado, el plástico. No obstante, el Parlamento Europeo ha legislado para que en la próxima década los envases estén formados en un 30% de plástico reciclable, lo que influirá directamente en el sector. Para ayudarle a adaptarse a estos cambios, la Universidad de Jaén ha emprendido el proyecto Evoo Plastic Free, el cual se prevé fundamental para el futuro de la industria más relevante en la provincia.

Las empresas regionales conocen perfectamente su deber medioambiental y, de hecho, una de las olivareras históricas ha sido impulsora de la iniciativa: Castillo de Canena, perteneciente a la familia Vañó, que inició su andadura en 1780 y está presente en más de 50 países como Reino Unido, Alemania, Rusia, EE UU, Japón, China, Emiratos Árabes Unidos, México y Perú. Otra de las compañías participantes es Elaia Zait, una corporación jienense con un marcado carácter innovador y que cuida especialmente el diseño de sus productos. Su socio fundador, Daniel Millán, ha asegurado que «la Universidad de Jaén estaba obligada a liderar este proyecto, que no supone una iniciativa contra el plástico, sino que pretende estudiar otro tipo de componentes».

Para la industria del plástico el envasado de aceite es muy relevante, por lo que no podía quedarse fuera del proyecto, del que ha formado parte el Centro Tecnológico del Plástico (Andaltec), creado en 2003 para aportar valor al sector del plástico. Su gerente, José María Navarro, ha «aplaudido» la idea «de que se nos haya llamado para entrar en este proyecto, porque nos preocupa mucho que no se tenga en cuenta el problema de la sostenibilidad desde el diseño».

El catedrático de Comercialización e Investigación de Mercados de la Universidad de Jaén, Manuel Parras Rosa, explica que «las empresas más activas del sector son conscientes de que hemos de transitar hacia un entorno en el que no se utilice el plástico de un solo uso o desechable. En este sentido, conviene recordar que un reciente estudio pone en evidencia que el envase de plástico es el principal motivo de insatisfacción entre los consumidores de aceites de oliva y entre los jóvenes».

Además, envasar este producto en plástico es contradictorio, pues el aceite de oliva destaca por ser saludable para el individuo, mientras que el plástico es perjudicial para el futuro de la sociedad. Y es incoherente desde el origen del aceite, ya que «el olivar es un cultivo que consume poca agua, que fija importantes cantidades de dióxido de carbono al suelo y que contribuye a la mitigación del cambio climático; en definitiva, es sostenible», afirma Parras.

Para cumplir con la naturaleza ecológica del aceite, los materiales por los que se sustituirían los envases de plásticos PET (los más comunes y contaminantes) serían los biodegradables, «bag in box», cristal o latas, aunque en estos dos últimos ya se envasa desde hace tiempo el virgen extra. Mientras, para los «sleeves» (que recubren, por ejemplo, botellas de cristal) la alternativa serían los plásticos compostables (de maíz o caña de azúcar). No obstante, la Universidad de Jaén y la de Yale colaborarán para desarrollar nuevos plásticos bio que se usarían específicamente para embotellar aceite de oliva.

El proyecto, añade el catedrático, se basa en tres pilares, la orientación al mercado, la sostenibilidad y la economía circular. El primero de ellos se refiere a que los productores deben ser cada día más conscientes del futuro del sector, su rentabilidad y de la comprensión de las demandas de los consumidores. En cuanto a la sostenibilidad, quiere decir que la gestión de los negocios ha de hacerse a largo plazo, no a corto, pensando simplemente en el beneficio inmediato. Por último, hay que pasar de la economía lineal (con envases de plástico de un solo uso) a una circular (en la que los envases, una vez consumido el interior, se reciclan y empiezan un nuevo ciclo de vida). Del mismo modo, en este modelo entraría la obtención de productos a través de residuos.

Economía circular

Se pueden citar varios casos de ese tipo de economía circular en la industria olivarera. Por ejemplo, comenta Manuel Parras, «con el alpeorujo, que es un residuo que se obtiene al transformar la aceituna en aceites de oliva. Del alperorujo se obtiene el orujo que proporciona, debidamente tratado, aceite de orujo de oliva. También el orujillo que es un magnífico combustible que se utiliza, bien en las almazaras o para otros usos térmicos. Otro caso que encontramos es el compost que se produce al mezclar las hojas del olivo con otros residuos y se utiliza como abono en los campos de olivos».

El rector de la Universidad de Jaén, Juan Gómez Ortega, señala los dos objetivos del proyecto Evoo Plastic Free: «El primero es trasladar a la sociedad que debe ser el sector del aceite de oliva el que lidere el proceso de cambio hacia una producción de envases sostenibles. El segundo, crear un grupo de trabajo interdisciplinar. Esta iniciativa se trata de un buen ejemplo de lo que debe ser la Universidad en el sentido de establecer una estrecha colaboración con el sector productivo». En definitiva, el proyecto demuestra que la educación puede responder a las necesidades del tejido empresarial más allá de las titulaciones académicas..

Relevancia internacional

El proyecto Evoo Plastic Free ya ha tomado un carácter internacional, pues ha sido presentada ante el Comité Consultivo del Consejo Oleícola Internacional (COI), que se celebró los pasados 23 y 24 de abril en El Cairo (Egipto). Además, tras su valoración se ha creado un grupo de trabajo a nivel mundial para tratar la problemática del embotellado del aceite. Así, se intentará reducir la cantidad de plástico que llega a los mares (los envases y botellas suponen el 43% de la polución marina de este material) y, de ese modo, el sector del aceite ayudará a mejorar la salud de los consumidores de pescado, pues los que se comercializan han tragado plástico, como ha afirmado la Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria.

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