Editorial

España debe estar en la fuerza del Mar Rojo

No es posible apoyar la posición aislacionista del sector comunista del Ejecutivo. Todo lo contrario. Creemos que España debe aportar su esfuerzo.

La fragata de guerra española Victoria durante una misión en el Golfo de Adén
La fragata de guerra española Victoria durante una misión en el Golfo de Adénlarazon

La Armada española forma parte de las Fuerzas Marítimas Combinadas, organización multilateral que, a través de diversas misiones, tiene encomendada la defensa del libre tránsito marítimo en los mares del mundo. En estos momentos, la fragata Victoria forma parte de la operación Atalanta, frente a las costas de Somalia, y hace cuatro días se le encomendó el rescate de un mercante búlgaro secuestrado por piratas sin identificar.

Y en el golfo de Guinea se está llevando a cabo el relevo del patrullero «Tornado», tras cuatro meses de operaciones de seguridad marítima. También, la fragata Méndez Núñez ha estado operando hasta mediados de mes en el Mediterráneo Oriental, integrada en la fuerza conjunta de la OTAN, como contingente de disuasión ante la flota rusa.

Con este preámbulo, que sólo recoge algunos de los despliegues internacionales de nuestra Marina de guerra, pretendemos demostrar la estrecha colaboración del conjunto de nuestras fuerzas armadas con la OTAN y la UE, porque no sólo se llevan a cabo en la actualidad misiones marítimas, sino que hay despliegues terrestres y aéreos españoles en Europa y África, y constatar la disposición del actual gobierno a cumplir con sus compromisos en el marco de la Alianza Atlántica y de la Unión Europea, así como con Naciones Unidas.

Por lo tanto, nada sería más normal que la Armada formara parte de la nueva misión que se prepara en el Mar Rojo ante los ataques a las rutas de navegación de las milicias yemeníes aliadas con Irán y que han provocado la suspensión del tráfico por parte de algunas de las principales navieras del mundo. Ahora bien, y pese a la inicial confusión provocada por la precipitación de Washington, esa participación española, como ha señalado el Ministerio de Defensa, que dirige Margarita Robles, debe articularse bajo el paraguas de la OTAN o de la UE, como primera providencia, y, a continuación, comunicarse al Parlamento, pues hablamos de un nuevo despliegue militar exterior, por más que los norteamericanos pretendan, con buena lógica, ampliar el área de actuación de la Misión Atalanta.

Son requisitos de una lógica aplastante y con ello no pretendemos apoyar la posición aislacionista del sector comunista del Ejecutivo. Todo lo contrario. Creemos que España debe aportar su esfuerzo a la Fuerza del Mar Rojo, entre otras razones, porque se trata de garantizar una de las líneas de comercio marítimo más importantes del mundo, por la que transita buena parte del flujo comercial entre China y la Unión Europea, así como la mayor parte de los embarques de crudo procedente de Medio Oriente. Nos hallamos, pues, ante una operación estratégica fundamental porque la interrupción de la ruta afecta a todos los europeos por igual. Otra cuestión, es que los aliados tengan que solicitar nuestro apoyo en tiempo y forma.