¿Qué deberíamos cambiar en las escuelas españolas?

La escuela tradicional española es la misma que hace 50 años, como mínimo.

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Un aula de un colegio en Andalucía JUNTA DE ANDALUCÍA 17/02/2020 JUNTA DE ANDALUCÍA

Mi nombre es Bárbara Serrano, soy maestra de Educación Infantil y Psicopedagoga. Me dedico a la educación desde el año 1999. He trabajado en todas las etapas desde los 0 a los 18 años y también educación de adultos; en educación formal y educación no formal; en colegios privados y públicos de diferentes caracteres y estilos.

También he desarrollado proyectos de Educación Social y he ejercido como educadora social y de calle. En prevención e intervención. Así como con adolescentes privados de libertad por medidas judiciales.

Muy pronto supe -pues salta a la vista- que el sistema educativo español necesitaba una transformación completa. Durante mi vida profesional antes de ser madre, traté de realizar pequeñas transformaciones allá donde trabajé. Investigué y conocí diferentes contextos educativos, fuera de España también.

En un momento decidí dejar la educación como tal al sentir la frustración de ver un sistema obsoleto que no hacía bien al alumnado y las familias y me dediqué por un breve espacio de tiempo a la gestión administrativa de proyectos sociales. Hasta que nació mi hija en el año 2008 y tuve que enfrentarme a la elección de escuela para ella. En ese momento, el cambio que hasta entonces veía como una necesidad, se convirtió en algo inevitable, ahora era imprescindible.

Ese año fundé el centro de Educación Infantil de 0 a 3 años, La Libélula en Torrelodones, basado en la pedagogía Pickler-Lòczy.

En 2012 acabó la primera generación de la escuela y, junto con mi socio, Juan Morán, que en aquel momento era padre de dos niños en La Libélula, fundamos la primera escuela democrática (Democratic School) homologada de España, Dragon American School, de 3 a 17 años, también en Torrelodones, de la que sigo siendo directora en la actualidad.

La escuela tradicional española es la misma que hace 50 años, como mínimo.

En las últimas décadas han cambiado radicalmente todos los aspectos de nuestra vida: comunicación, transporte, alimentación, medicina, ocio, comercio, industria… Nuestro mundo es irreconocible para generaciones que aún están vivas. Excepto por la educación.

Actualmente, el sistema educativo español es una máquina obsoleta que funciona a duras penas y que tienen numerosos fallos; todo esto afecta muy negativamente al alumnado. Todos los profesionales de la educación sabemos que esto ya no funciona desde hace mucho tiempo y vemos claramente los efectos de ello en nuestros estudiantes. Estamos asistiendo a cómo el sistema tradicional está generando numerosos problemas:

- Fobia al aprendizaje y al colegio

- Desmotivación

- Carencia de iniciativa

- Irresponsabilidad

- Vida familiar estropeada a causa de los deberes sin sentido

- Memorización inútil y ausencia de pensamiento crítico

- Despilfarro de recursos dedicados a acumular contenidos que se olvidan rápidamente o no sirven para nada

- Atentado contra la creatividad y la capacidad para resolver problemas

- Bullying

- Una salida profesional muy incierta y cuestionable al estar formando a jóvenes para un mundo que ya no existe y que en pocos años será mucho más irreconocible aún

El haber creado mi propia escuela me ha permitido hacer las cosas como considero que es necesario hacerlas para conseguir un desarrollo óptimo y la autorrealización de todos los niños y niñas.

Cualquier agente educativo, lo primero que tiene que hacer es respetar el principio de Hipócrates: primum non nocere, es decir no estropear lo que es perfecto. El ser humano nace con todos los recursos para desear aprender, para transformar el entorno, para conquistar la realidad, y hacerlo con una capacidad creativa y resolutiva enormes. Los centros educativos deben tener esto en cuenta como premisa fundamental e intocable. Un centro educativo no debe estropear lo que está bien.

Por lo tanto un centro educativo debe tener las siguientes características:

- No invertir en contenidos que se olvidan de inmediato o que no tienen una mínima utilidad en el presente o en un futuro previsible.

- Enfocarse en ofrecer el aprendizaje de lo que tiene sentido, en el momento adecuado y utilizando la motivación intrínseca con la que los humanos nacemos.

- Ofrecer un contexto escolar estimulante y rico, seguro y saludable, en el que sea inevitable desarrollarse en áreas como: hablar en público y comunicación en general (en español e inglés), resolución de conflictos, inteligencia ética, responsabilidad y autonomía, creatividad y solución de problemas, realismo y método científico, ecología y (est)ética.

El ejemplo de esto existe en nuestro centro y se lleva a cabo a través de los siguientes elementos:

- Inglés como lengua académica.

- Libre disposición del tiempo por parte del alumnado con coaching pedagógico continuo.

– Normas de convivencia propuestas, discutidas y votadas por todo el alumnado y el staff, es decir por los protagonistas de la vida escolar.

– Resolución de los conflictos por parte de los alumnos con apoyo adulto.

– Cultura de colaboración entre estudiantes y staff y respeto bidireccional.

– Implicación de toda la comunidad escolar en la tolerancia cero ante el bullying.

– Itinerario académico personalizado con la libre elección de entre una infinidad de opciones.

– Proyectos multidisciplinares para aprender haciendo. Aprendizaje real.

– Acceso a las mejores universidades del mundo mediante una triple titulación (americana, española y británica internacional) que garantiza la máxima probabilidad de acceso.