La animada charla entre Pablo Iglesias e Iván Espinosa

La posible abstención de ERC y el escenario de un pleno antes de Nochevieja, temas estrella entre los invitados al Congreso

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Pocas veces los ausentes habían sido tan protagonistas en la celebración del Día de la Constitución en el Congreso. No asistieron, como ya es costumbre, los diputados de ERC pero su posible abstención en una investidura de Sánchez los condujo al centro de los corrillos. Sin estar se les veía. No parecía importar que allí se estuviera rindiendo tributo a la Carta Magna y a esa misma hora el partido republicano catalán calificase el texto constitucional como «heredero del franquismo». Su papel clave en la gobernabilidad del país fue el tema estrella en las conversaciones entre los políticos, como lo fue también el as que se sacó Pablo Iglesias de la manga: una eventual investidura entre el 25 y el 31 de este mes. «¿Vamos a votar antes de tomar las uvas?», se preguntaban desde uno de los grupos con más número de diputados del hemiciclo. Iglesias soltó la bomba, pero, acabado el acto, se dio a la fuga. Con un quiebro a los periodistas similar al que había ya protagonizado el jueves también en el Congreso evitó los corrillos y las más que probables preguntas y repreguntas sobre las acusaciones lanzadas, de momento sin pruebas, por un ex abogado de la formación morada.

El breve homenaje constitucional y el besamanos previo dejó varias anécdotas: de la carrera y el saludo poco protocolario de las hijas de Meritxell Batet a su madre, la anfritriona del acto, a la «cobra» con la que Isabel Celaá evitó saludar a la presidenta del Senado, Pilar Llop. Pasó de largo tras dar la mano y dos besos a Batet. Llop hizo la estatua y las teorías sobre una posible mala relación entre ambas comenzaron a correr desbocadas por las redes sociales. Vía Twitter, Celaá zanjó la polémica: «Un pequeño percance me ha distraído en el último momento y no he saludado a Pilar Llop, la nueva presidenta del Senado, a la que he llamado inmediatamente para transmitirle todo mi afecto. Pilar es una gran mujer y será una extraordinaria presidenta».

El protocolo reunió en una de las esquinas del Salón de los Pasos Perdidos a Iglesias, Inés Arrimadas e Iván Espinosa de los Monteros. Un triángulo aparentemente mal avenido pero al que las cámaras de televisión sorprendió compartiendo bromas y riéndose. Fue el de ayer el primer acto de estas características con la presencia de Vox, a pesar de que su líder, Santiago Abascal, optó por celebrar este aniversario, por sentirse «más cómodo», desde Cataluña. El intenso ciclo electoral de 2019 hizo que muchos de los presentes también se estrenasen, no sólo entre los diputados sino también entre los presidentes autonómicos. De Isabel Díaz Ayuso a María Chivite. También el jefe del Ejecutivo de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, que compartió un animado corrillo sobre la soberanía de El Bierzo con todo un veterano como Alberto Núñez Feijóo, que volvió a ser uno de los más solicitados. También lo fue Pablo Casado, que se hizo numerosas fotografías con los invitados. Al margen de la actual clase política, protagonistas como siempre fueron dos de los padres de la Constitución, Miquel Roca y Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón.

También se vio a uno de los ministros más breves de la historia democrática española, el escritor y periodista Màxim Huerta. Compartido diálogo con los que fueron sus compañeros de gabinete. No pudo hacerlo con Nadia Calviño, ungida como supervicepresidenta económica de la futura coalición, que fue la gran ausente del Gobierno en funciones. Y entre las ausentes muy presentes estuvo la joven Greta Thunberg, que precisamente llegó ayer a Madrid. Ecologistas de pro como el diputado Juancho López de Uralde salieron en su defensa y se mostraron especialmente críticos con la enorme lupa que han puesto sobre ella los medios. Su valiente discurso ecologista sobrevoló así una carpa en la que muchos percibieron, no sin sorpresa, la difícilmente confundible fragancia de la marihuana.