El Ejército del Aire cerrará su base de Gabón para potenciar la de Senegal

Reorganizará los destacamentos en marzo y planea tener dos aviones en Dakar para apoyar la lucha contra el yihadismo. No descarta desplegar el «A400M»

El C-295 español, en una de las pistas del SahelEMAD (nombre del dueño)La Razón

Desde hace prácticamente una década, la presencia de las Fuerzas Armadas españolas en África es una constante. El Sahel, bautizado como la «frontera avanzada» de España, se ha ido convirtiendo en un peligroso cinturón por el que transitan no sólo todo tipo de tráficos ilegales, sino que también sirve de refugio al terrorismo yihadista. De ahí que nuestro país considere clave la estabilidad en esta zona para garantizar la seguridad de España y, por extensión, de Europa. Por ello, los militares españoles están desplegados, entre otros, en Mali, donde adiestran a sus soldados para que combatan en el norte contra los yihadistas.

Pero no es el único país de ese tenso y extenso cinturón –que abarca prácticamente desde Senegal a Eritrea– que pisan las botas de los militares españoles. De una u otra forma, las Fuerzas Armadas contribuyen a garantizar esa estabilidad en África, ya sea luchando contra la piratería en el Índico, asesorando al Ejército de República Centroafricana o colaborando con Francia en la lucha contra el terrorismo en el Sahel. En este caso, además de las botas de los uniformados, también pisan suelo africano las ruedas de los dos aviones con los que el Ejército del Aire apoya a las Fuerzas Armadas francesas desde Senegal y Gabón, proporcionándoles un transporte aéreo clave para su operación «Barkhane». Dos destacamentos estos últimos –«Marfil» y «Mamba»– que en breve sufrirán una reorganización: Defensa cerrará el segundo y potenciará el primero, más cerca del Sahel y de España, lo que es una ventaja tanto operativa como logística.

El origen de estas dos unidades, con medio centenar de efectivos cada una, se remonta a 2013, cuando arrancó el destacamento «Marfil» en Dakar, la capital senegalesa. La misión del Ejército del Aire era ofrecer transporte aéreo (con un avión «Hércules») al contingente español desplegado en Mali y a la operación «Serval» que las Fuerzas Armadas francesas llevaban a cabo en África occidental. Poco después, en 2014, comenzó a operar desde Libreville (Gabón) el «Mamba», con un avión C-295 para apoyar a Francia en la operación «Sangaris» en República Centroafricana y al contingente español desplegado en su capital, Bangui.

Destacamentos aéreos en ÁfricaT. Nieto

Pero las dos misiones galas se dieron por concluidas y Francia centró sus esfuerzos en todo el área del Sahel lanzando «Barkhane» a finales de 2014. Y España ha seguido apoyando a sus Fuerzas Armadas ampliando su zona de operaciones. Ahora, además de a Mali y a República Centroafricana, vuelan a Mauritania, Burkina Faso, Níger, Chad o Costa de Marfil, colaborando tanto con Francia como con las misiones de la ONU y la UE con transporte de material y personal a diferentes teatros de operaciones del Sahel. Djamena, capital chadiana, a 3.500 kilómetros de Dakar, es el destino más lejano al que vuelan. Y en la mayoría de las misiones tienen que despegar y aterrizar en improvisadas pistas de tierra, sin prácticamente sistemas de ayuda a la navegación e incluso en zonas consideradas avisperos terroristas, lo que implica aumentar las medidas de seguridad. Junto a esto, las altas temperaturas y el polvo son los otros retos de sus vuelos.

Y como la mayoría de los destinos están en el área del Sahel, Defensa ha tomado la decisión de mantener sólo el destacamento de Senegal. Así lo han confirmado fuentes del Ejército del Aire a LA RAZÓN, añadiendo que, a día de hoy, se baraja el despliegue de dos aviones en la nueva unidad, uno de los cuales será el C-295 y otro podría ser un «A400M». Y es que los «Hércules» que aún quedan en activo (media docena) se darán de baja a partir de marzo. Sin embargo, éste último punto aún no está confirmado y se está a la espera de que concluya el estudio de viabilidad y las necesidades reales. De hecho, tanto el Ejército del Aire como el Estado Mayor de la Defensa llevan meses valorando la idea de centrar sus esfuerzos en sólo un destacamento, entre otros motivos, además del logístico, por las frecuentes peticiones de Francia de más implicación.

«Ya se está organizando y planificando», aseguran otras fuentes militares, que apuntan a que la intención es que el apoyo aéreo a Francia se lleve a cabo desde esa única base a partir del primer trimestre del próximo año: «Abril a más tardar», confirman. En cuanto a efectivos y medios, es la parte que queda por perfilar, pues esa mayor implicación puede traducirse en dos aviones y un aumento de unos 25 efectivos en Senegal: «Se está valorando que, además del C-295 haya otro aparato más, que podría ser el A400M», apuntan.

Y es que la situación de Dakar resulta más operativa, pues una gran parte de los vuelos tiene como destino Mauritania o Mali (incluido el norte). Y logísticamente hablando, está más cerca de Canarias, donde, además, en poco tiempo estará la base «secundaria» de los nuevos drones «Predator».

Pero además, Senegal es un aliado clave para España en África, tanto por su situación geográfica como por su estabilidad en una zona donde el desgobierno es la nota dominante. De hecho, muchas de las misiones de diplomacia de Defensa de España en África tienen lugar en Senegal o en los vecinos Cabo Verde y Mauritania. La costa africana y el control de los tráficos ilegales son muy importantes para España. Tanto, que también la Guardia Civil cuenta con despliegues permanentes.

Y pese a que Francia pide más implicación, no duda en destacar que el apoyo de España es «muy importante» y apunta que los aviones españoles han realizado, en el primer semestre de este año, el 15% de su transporte intra-teatro. Es más, agradece «el compromiso inquebrantable de este destacamento, que honra al Ejército español y representa de la manera más clara la alianza ejemplar que une a nuestros dos países en la lucha contra el terrorismo y la inestabilidad».