Rastreadores militares, disponibles desde este jueves para su despliegue inmediato

Defensa pone a disposición de las comunidades 2.000 efectivos que han recibido un curso de una semana. Sanidad decidirá cuántos acuden a cada región

Las comunidades autónomas cuentan desde este jueves con el protocolo de actuación para solicitar el apoyo de los 2.000 rastreadores militares que les ha ofrecido el Gobierno. Eso sí, el número de efectivos que se desplegarán en cada región lo determinará el Ministerio de Sanidad tras analizar las peticiones, por lo que aunque una comunidad solicite 60 rastreadores -como ha hecho Murcia, por ejemplo- será el Departamento que dirige Salvador Illa el que decida cuántos son necesarios. Además, la activación de estos uniformados, que han recibido un curso de una semana, será prácticamente inmediata y en cualquier punto de España.

Estos son algunos de los detalles que ha ofrecido este jueves la subsecretaria de Defensa, María Amparo Valcárce, durante una jornada en la que ha explicado cómo será el trabajo de estos rastreadores militares. Se trata de una capacidad que el Ministerio de Defensa implementó el pasado 24 de julio en su “Plan de Respuesta Temprana en un escenario de control de la pandemia por Covid-19″, que incluía la creación de un sistema de rastreo de contactos en el ámbito de las Fuerzas Armadas, pero que se ponía también a disposición de las comunidades autónomas. Algo que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, oficializó esta misma semana, un mes después del anuncio de Defensa.

De esta forma, si una comunidad necesita rastreadores militares, deberá solicitarlo por escrito al Ministerio de Sanidad, que será quien valore las peticiones y decidirá cuántos efectivos solicita a Defensa. Una vez aceptada se trasladará al Departamento que dirige Margarita Robles para que un primer equipo de reconocimiento haga una valoración tras entrevistarse con los solicitantes. Ellos decidirán cómo gestionan su despliegue. Eso sí, Defensa no aporta militares “sueltos” a los servicios de rastreo de las comunidades, sino que envía el “pack completo” de su sistema de rastreo, el cual estará en constante comunicación y coordinación con las autoridades sanitarias locales y estatales. Pero al mando de las unidades de vigilancia está Defensa.

La activación de estos efectivos será “casi inmediata”, porque se trata de una labor en la que “el tiempo es precioso”, ha señalado Valcarce. Y ha añadido que el despliegue durará el tiempo que sea necesario. Además, ha hecho hincapié en que una de las claves de este sistema de las Fuerzas Armadas es la dispersión geográfica de unidades militares por todo el país, lo que permite rapidez en el despliegue y cercanía con los casos: “Tenemos capacidad para desplegarnos de forma inmediata en Toda España”, ha insistido la subsecretaria para añadir que “lo mejor es estar lo más próximos y pegados al terreno, porque genera confianza en los ciudadanos”.

Para ello, las Fuerzas Armadas han instruido a su personal -principalmente a efectivos de la UME y del Cuerpo Militar de Sanidad- en este ámbito mediante unos cursos exprés de una semana de duración. Todos ellos han recibido un temario estructurado en cinco módulos, que van desde el conocimientos básicos de la Covid-19 (características,síntomas, factores de riesgo...) a una serie de habilidades básicas para lograr una comunicación efectiva. Entre medias, técnicas de rastreo, aspectos legales y aprendizaje de la aplicación “Radar Covid”.

Perfil del rastreador: “No todos pueden”

Pero, tal y como ha destacado la subsecretaria, “no todo el mundo puede ser rastreador”, dejando claro así que han buscado perfiles concretos entre los militares. En este punto destaca su cualificación profesional y la inmensa mayoría es personal sanitario (médicos, enfermeros, farmacéuticos, psicólogos, técnicos de emergencias...). Además, han de contar con experiencia y haber participado en operaciones relacionadas con pandemias. Pero también han de tener conocimientos en ofimática, porque una parte importante de su trabajo se ha de volcar en sistemas informáticos de tratamiento de la información, además de usar “Radar Covid”. Por último, Defensa le da relevancia a las habilidades sociales y de comunicación. En definitiva, un personal “de confianza”, ha explicado Valcarce, pues son “confiables para esta misión”. Éste es el perfil del personal que ha recibido la formación.

Organización

Estos efectivos están organizados en un sistema dividido en tres niveles (que es lo que se desplegaría en una comunidad), tal y como establece la instrucción técnica 04/2020 de Defensa.

En el nivel jerárquico superior está el Centro de Control y Seguimiento de la Defensa, compuesto por, al menos, un oficial médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, oficiales enfermeros con conocimientos en Salud Pública y personal auxiliar. El número de efectivos lo marcará la particularidad de cada caso. Su función será dirigir y planificar el sistema de rastreo de la defensa, hacer un seguimiento de la situación y comunicarse con las autoridades sanitarias.

Tras esto se encuentran los seis Centros de Control y Seguimiento (Tierra, Aire, Armada, UME, Estado Mayor de la Defensa y Órgano Central), donde habrá Oficiales del Cuerpo Militar de Sanidad y personal auxiliar. Su cometido: seguimiento de la evolución en su área, elaboración de informes de rastreo semanales y la coordinación y control de las Unidades de Vigilancia Epidemiológica (UVE).

En el último escalón es en el que se integran los rastreadores, en las Unidades de Vigilancia Epidemiológica (UVE). En ellas habrá, como mínimo, un oficial del Cuerpo Militar de Sanidad al frente y dos rastreadores con formación sanitaria. El objetivo a alcanzar es un ratio de al menos un rastreador cada 500 efectivos en su área de influencia. Todas las Unidades, Centros y Organismos del Ministerio tendrán asignada una UVE, la cual será responsable de un área concreta de rastreo. En cada “misión” se desplegarán cuantas se consideren necesarias.