Sánchez: “Nadie tiene derecho a no arrimar el hombro por tener una ideología distinta”

El presidente del Gobierno aumenta la presión sobre el PP con una conferencia ante el Ibex 35 en la que no ha detallado ninguna medida para la recuperación económica

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, protagoniza desde las doce del mediodía el arranque del nuevo curso político con una conferencia en Madrid ante los miembros de su Gobierno, empresarios y representantes de la sociedad civil. Sánchez ha arrancado su intervención con un llamamiento a la unidad: “Sólo la unión de todos nos dará una oportunidad”. Una unidad que, en clave político, ha reclamado a todos los actores políticos: “Nadie tiene derecho a no arrimar el hombro por tener una ideología distinta”, ha señalado.

Sánchez, que ha trasladado su “pesar” a las familias de todas las víctimas de la pandemia, ha señalado que “nuestra vida cotidiana se ha visto modificada de una manera rápida y profunda” y ha augurado que seguirá siendo así por un tiempo: “Las consecuencias van a seguir afectando durante los próximos meses también a la política y a la economía”. Pero ha instado a todos los presentes a no desistir en la lucha contra el virus: “Por difícil que resulte, debemos intentarlo una y otra vez hasta que el avance científico ahuyente el virus. En esa tarea todos podremos equivocarnos, pero no rendirnos”. Entonces, según Sánchez, se logrará la “ansiada victoria final”.

El presidente ha enumerado las transformaciones que, a su juicio, el país de afrontar para superar la actual crisis: el impulso de la transformación digital, respecto a la que ha reconocido que “es evidente que tenemos mucho avanzado en este terreno, en las nuevas tecnologías, en el 5G, en las infraestructuras digitales gracias al aporte de las grandes corporaciones tecnológicas, donde estamos aventajando a los grandes países europeos”; la transición ecológica, que ha invitado a encarar con “urgencia”, como motor de “empleo de calidad” a través del impulso, por ejemplo, de las energías limpias y la economía circular; el fortalecimiento de la cohesión territorial y la cohesión social, como vía para lograr la igualdad de oportunidades y de derechos, en lo que concierne al fin de la pobreza severa, pero también en torno a garantizar la igualdad de oportunidades en el mundo rural; y la consolidación de la agenda feminista, mediante un programa que no sólo mejore las condiciones de las mujeres sino también las potencialidades de la economía española.

En ese contexto de transformaciones ha situado los 140.000 millones de euros de los fondos europeos que España gestionará en los próximos 6 años y que constituyen, ha recordado, una “enorme oportunidad de transformar a nuestra sociedad en una sociedad más resiliente desde el punto de vista económico”. Ha avanzado el presidente que el Gobierno ya está dando forma al Plan Nacional de Recuperación, Transformación y Resiliencia que “trazará la hoja de ruta de la recuperación y responderá a los retos de la década”. Será este plan el que España lleve a Bruselas y el que, según los cálculos de Moncloa, impulsará el crecimiento en un 2% del PIB en el largo plazo.

Para lograr el objetivo de la recuperación, Sánchez ha situado la “unidad” como elemento central. “Tenemos dos caminos, una disyuntiva: podemos optar por la unidad o por las viejas divisiones y las antiguas querellas”. Sánchez ha querido con este mensaje trasladar la presión a los partidos de la oposición, y muy especialmente al Partido Popular, para que se abran a negociar los Presupuestos y otros temas pendientes como la renovación de varias instituciones y órganos del Estado: “Fuimos capaces de doblegar la curva cuando actuamos unidos. No hubiera sido posible contando con la mitad de los sanitarios o de los militares”, ha subrayado como metáfora del clima de entendimiento que debería darse en la arena política. “No es una mera tarea del Gobierno. Es una tarea que convoca a toda la sociedad. A los científicos, a todos ellos, no a la mitad, en función de lo que piensen o de lo que voten”, ha añadido Sánchez, antes de poner ejemplos similares con otros colectivos y profesiones.

De hecho, el presidente ha reservado más de la mitad de su discurso, en el que no ha anunciado ninguna medida concreta, a hablar en torno a la urgencia de la unidad entre los partidos. Ha garantizado la “estabilidad” del Gobierno de coalición durante los 40 meses que restan de legislatura, pero ha aclarado que con eso no basta: “Recibimos un mandato electoral inequívoco Entre nuestros planes no figuraba esta emergencia. En estas circunstancias, el Gobierno lo tiene claro: elige unidad, unidad y unidad, no enfrentamiento. Nada puede volver a ser como antes. Lo saben las familias, los trabajadores, los empresarios, los alumnos y los profesores, los jóvenes y los mayores ¿Cómo no vamos a darnos por enterados los partidos que representamos esa sociedad? ¿Cómo podríamos seguir con nuestros antiguos hábitos, como si todo fuera como antes?”.

Ha finalizado su intervención demandando avanzar en la unidad, instituciones sólidas -y en este punto ha reclamado la renovación del CGPJ y el Defensor del Pueblo- y un nuevo clima político: “No estoy apelando a la unanimidad o que alguien abandone sus preferencias políticas. Nadie debe renunciar a convicciones. Sólo pedimos acompasarlas al momento excepcional e inédito. Debe compaginar esa ideología con un bien superior que es la recuperación del país. No cabe aspirar a la unanimidad. Cuanto más amplia sea la base parlamentaria que sostenga el esfuerzo de recuperación, mejor. Más rápida será la recuperación, más vidas y empresas preservaremos. La síntesis de todo esto: es la unidad, sino de todos, sí de los más”.