Multado con 6.002 euros por (no) acudir a una fiesta ilegal

Más de 60 personas participaron en una quedada prohibida en una finca de Segovia, pero Francisco de Borja Tejedor no se encontraba allí. Alguno de los “delincuentes” aportó una identidad falsa y semanas después le llegaron a este padre de familia dos certificaciones con la sanción.

Francisco de Borja y su esposa, Elena de la PeñaLa RazónLa Razón

Hace una semana, Elena de la Peña se encontraba en su casa de La Granja, en Segovia, cuando sonó el timbre. Un responsable de correos le entregó un par de cartas certificadas y al abrirlas se pegó un susto del que todavía hoy se recupera. “Eran dos notificaciones de multa a nombre de mi marido. Una de ellas por asistir a una fiesta ilegal en un pueblo de Segovia y otra por no dejar entrar a las autoridades al recinto en cuestión. Por cada una le reclamaban 3.001 euros, o sea que en total eran 6.002 euros”, explica la mujer del afectado a este diario.

Francisco de Borja Tejedor, a quien acusan de participar en la fiesta, se encontraba en ese momento con su hijo, a quien había llevado al colegio. “Lo primero que pensé es: ¿En qué se ha metido Borja? No me lo podía creer. Le llamé corriendo para que viniera a casa”, recuerda. Este hombre de 38 años y padre de dos hijos llegó de inmediato y no daba crédito. “¿Una fiesta ilegal? No tenía ningún sentido. Debía tratarse de un error porque yo no había participado en ese encuentro. Mi mujer y yo empezamos a hacer memoria para comprobar dónde habíamos estado ese 20 de septiembre. Estábamos muy nerviosos y con ansiedad. Es una cantidad de dinero enorme, vamos, mi sueldo de seis meses, no digo más”, asevera este empleado de la Real Fábrica de Cristales de La Granja. Comenzaron a revisar conversaciones de Whatsapp para tratar de reconstruir ese día, extractos bancarios, redes sociales, “incluso recuperé la emisión del programa ''El Chiringuito'' de ese domingo para comprobar que aquel día lo habíamos visto juntos”, dice Elena.

Todo apuntaba a que habían estado en casa. “Un amigo nos recomendó contactar con un abogado porque la situación no pintaba nada bien. Se me acusaba de un delito que no había cometido, pero era difícil demostrar que no había estado en esa fiesta”, dice Borja. Así llamaron al bufete de Eva Martín, quien les aconsejó que recabaran todas la pruebas que pudieran demostrar que no se encontraban en la finca taurina ubicada en la Carretera de Arévalo donde tuvieron lugar los hechos. “Inicialmente era un caso complicado de demostrar, pero pronto me llamaron para darme una buena noticia que nos ayudaría en su defensa”, afirma la letrada.

“Hablando con un amigo caímos en la cuenta de que la denuncia se había registrado el día 20 de septiembre a las 00:30 y nosotros habíamos estado mirando qué hicimos la noche de ese domingo cuando realmente fue en la madrugada del sábado al domingo y, por suerte, yo estaba trabajando. Además de haber tornos de control de acceso y cámaras, tenía como testigos a mis compañeros”, detalla Borja. De este modo, la abogada le pidió toda esa documentación para presentar ante la Justicia y demostrar que su cliente no había estado en esa fiesta. “Entre las 9:40 del sábado a las 6:15 de la mañana del domingo, Borja había estado en su puesto de trabajo. Así que preparamos el texto con el escrito de su superior, los datos de los controles de acceso y el testimonio de sus compañeros. Estamos esperando la respuesta para que lo archiven”, afirma Martín.

Francisco de Borja, de 38 años, en SegoviaLa RazónLa Razón

Entonces, ¿quién se identificó como Francisco de Borja Tejedor Tapias? ¿Quién usurpó su identidad? Según consta en la denuncia, en la fiesta que se celebró en la mencionada finca taurina de Segovia había unas 60 personas y durante el registro policial se identificaron 17 vehículos de los que solo quedaron registrados ocho y uno de ellos con la matrícula errónea, ya que falta un dígito. “De igual modo, solo consta como acusado mi cliente y el dueño de dicha finca. Lo que no es profesional es que los agentes tomaran el nombre y apellido de Borja sin solicitar el DNI. Si lo hubieran hecho no se habría producido este mal entendido, pero no lo hicieron. Supongo que al llegar a comisaría metieron los datos en la base de datos y les salió el de mi cliente”, dice la abogada. “Sus apellidos son muy frecuentes en Segovia, lo que llama la atención es que el hombre de unos 40 años que se hizo pasar por mi marido afirmó llamarse Paco, cuando nadie le llama así. Imagino que se lo inventó. Nosotros no sabemos quién es, supongo que ha sido algo aleatorio, mala suerte”, añade Elena.

“Queremos una disculpa de las autoridades”

Lo que ahora podrían barajar es tomar medidas legales por suplantación de identidad y acusación falsa, sin embargo, es un proceso complejo y que les llevaría tiempo y dinero. “De momento esperamos que archiven el caso y seguir como estábamos. Hemos pasado unos días muy malos. Tenemos dos hijos, uno de cuatro años y otro de 15 meses. Yo, por motivo de la pandemia, no estoy trabajando y en nuestra casa solo entra el sueldo de Borja. Como podrás entender no estamos para fiestas y menos aún según la que está cayendo. Nuestra vida es sencilla y tranquila”, dicen la esposa del afectado.

Lo que sí les molesta es cuando escuchan a personas decirles que esto “es una anécdota”, porque según afirman les ha supuesto un susto importante. “De anécdota nada, dentro de lo malo hemos tenido suerte, de no haber estado trabajando, ¿cómo habría demostrado que yo no había participado en esa fiesta ilegal? Si la persona que se inventó el nombre hubiera dicho que se llamaba Pedro Sánchez Castejón le hubiera llegado al presidente la multa a La Moncloa. En estas situaciones te encuentras totalmente indefenso. Las personas que tienen que velar por tu seguridad son las que te acusan de un delito que no has cometido. Es el mundo al revés”, lamenta el matrimonio que lo que agradecería sería una disculpa por parte de las autoridades que les metieron en este folletín.