Moncloa rebaja la tensión, pero Iglesias eleva el tono

Sánchez, «satisfecho» con la coalición, ataca al PP en el Senado

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Los choques en la coalición siguen monopolizando la relación entre los socios de Gobierno. Si Pablo Iglesias elevó ayer el tono con una advertencia al PSOE para «no tensionar» al Ejecutivo, desde Moncloa intentaron rebajar la tensión. El sector socialista del Gabinete se ha propuesto tender puentes con los morados ante una situación que califican de «insostenible». Empezó en esta estrategia la portavoz María Jesús Montero, minimizando la confrontación que trasciende ya el Consejo de Ministros y calificándola de «discrepancias anecdóticas», que poco más que magnifica la prensa, cuando, en realidad, existe una «coincidencia completa» entre los socios en cuanto al programa del Gobierno. «Se pone más el acento en los matices que en lo nuclear», se quejó la ministra de Hacienda. Desde Moncloa se asegura que este es un «gobierno estable, firme y totalmente comprometido con el programa para esta legislatura». Poco que ver con el clima de los últimos días.

En la misma línea se expresó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que –en su vuelta al Senado, tras tres meses de ausencia– aprovechó la sesión de control para hacer un balance de situación de sus relaciones con los dos Pablos (Casado e Iglesias), en plena negociación –por cierto– para desbloquear la renovación del CGPJ. El jefe del Ejecutivo aseguró estar «satisfecho» con el funcionamiento del Gobierno de coalición, aunque reconoció que les falta cierta «experiencia», mientras atacaba al PP a quien acusó de «difamar». «Nos unen más cuestiones de las que nos separan», destacó en la misma línea que Montero y en pleno apogeo de las discrepancias en el seno del Consejo de Ministros. Un momento de máxima tensión en su relación con Iglesias en la que una reunión cara a cara sigue en el aire.

Desde Moncloa aseguran que es «difícil» concretar «un día y una hora» para que se produzca una reunión entre Sánchez e Iglesias con el objetivo de reconducir la situación de conflicto. Tal como publicó este periódico, hace meses que no se celebran las tradicionales reuniones de organización de los lunes por la mañana –«maitines»– y tampoco los contactos bilaterales más estrechos entre presidente y vicepresidente en los que se desbloqueaban los asuntos más enconados. Desde el Ejecutivo aseguran que «la comunicación entre ambos es fluida» y evitan precisar cuándo se produciría una «reunión formal». «Hoy han tenido ocasión de verse en el Consejo de Ministros», se escudan, como si fuera suficiente cruzarse en Moncloa. Un discurso al que también se sumó el propio vicepresidente ayer, y que incluso aseguró que Sánchez y él se llevan «muy bien». Sin embargo, Iglesias fue quien volvió a avivar las llamas en la coalición a cuenta de la ley de la vivienda tras el rechazo del PSOE a incluir la regulación del mercado de alquiler sino de «incentivos» para sacar «viviendas al mercado».

Este hecho llevó a los morados a sembrar las dudas públicamente sobre sí sirve o no estar dentro del Gobierno. Y es que, a pesar de que la parte socialista opte por suavizar las tensiones, los morados continúan con su estrategia de publicitar los desencuentros en el seno del Consejo de Ministros para lograr así dar cumplimiento al acuerdo del Gobierno de coalición. «Si un Gobierno de coalición no sirve para regular los alquileres o aumentar las pensiones, ¿para qué sirve entonces?», se preguntaban desde el grupo parlamentario. De hecho, fuentes de la formación morada aseguran que sí la norma no incluye la regulación del mercado del alquiler, no la apoyarán en el Consejo de Ministros. «Es una línea roja», repiten.

El propio vicepresidente continuó poco después presionando de la misma manera lanzando un aviso dirigido a Pedro Sánchez: «Es un error tensionar el Gobierno planteando que se pueda incumplir un acuerdo» –por la ley de vivienda– y habló, incluso, de «traición al acuerdo de coalición». Enfatizó, además, que el compromiso está firmado por él y por el presidente Sánchez en este sentido. «El Gobierno no existe porque nos llevemos muy bien o muy mal, sino porque hay un acuerdo con compromisos», recalcó.