Susana Díaz: “Iglesias sobreactúa para salir tres minutos en un informativo”

Sobre si le gustaría la ministra María Jesús Montero como rival en las primarias del PSOE andaluz, afirma que «todos» sus «compañeros» tienen su «respeto». Reprocha a Podemos su posición con respecto a los disturbios por el encarcelamiento de Hasel

La secretaria general del PSOE andaluz, Susana Díaz
La secretaria general del PSOE andaluz, Susana DíazKiko Hurtado

La política es su vocación y ya sabe lo que es «ejercer el servicio público» desde el poder y fuera de él. Susana Díaz (Sevilla, 1974) ha tenido que enfrentarse al hielo desde que perdiera la Presidencia del Gobierno andaluz en 2018. Ha ganado en «templanza» y dice haber superado «prejuicios» sentándose incluso con quien la ha cuestionado. Parece rebosante de impaciencia por «consolidar el proceso de renovación que se vio interrumpido» cuando el PSOE-A salió de la Junta. Antes, tendrá que volver a ser secretaria general del partido y candidata, con críticos enfrente, que en muchos casos ya no son tan anónimos como las huellas de las patas de los pájaros que se marcan en invierno o en la arena.

-Es el Día de Andalucía ¿echa de menos vivirlo gobernando?

-Es diferente, gobernando puedes arreglar problemas y dar soluciones, ahora lo que procuro desde la oposición es ser útil a la gente y escucharla más. Lo vivo de otra manera, pero para mí el Día de Andalucía es especial.

-¿Qué significa para usted?

-Muchas emociones. El Estatuto de Autonomía fue un antes y un después en esta tierra y la pandemia también lo será. El 28-F es la unión de miles de andaluces gritando libertad e igualdad, fue una revolución económica que trajo igualdad social. A mis hijos les enseño a amar la blanca y verde. Coloqué con ellos esta semana la bandera en el balcón, hice las manualidades con Jose –el mayor– para que llevara la suya al cole, intento que desde pequeños la vivan, la sientan, la hagan suya y se identifiquen mucho con ella.

-Dice que habrá un antes y un después de la pandemia, ¿qué opina de su gestión?

-Las dos últimas olas han demostrado que no se han hecho las cosas bien. Se debió aumentar el número de rastreadores porque cuando cualquier andaluz tiene contacto con un positivo y se confina, pasan días y no lo llama nadie, con lo que ha podido contagiar a otras 10 o 15 personas. La cadena no se ha controlado y el estar prácticamente a la cola de España en PCR ha hecho que la gente no supiera si era positiva, si no se pagaba la prueba, y no todo el mundo puede. Ha habido muchos asintomáticos dando vueltas y contagiando y un agotamiento enorme de los sanitarios. El Gobierno andaluz ha fallado en la anticipación, la prevención y en el ámbito económico. Los bares sabían que tenían que invertir en seguridad, los andaluces sabían que se tenían que esforzar, pero no puedes sacar pecho por un superávit de 800 millones el año pasado, con negocios y comercios cerrando las persianas y echando gente a la calle. Ni en el ámbito sanitario ni en el económico se han hecho las cosas bien y temo que no estén diseñando lo que viene por delante, la Andalucía después de la Covid.

-¿Cómo es su relación con el presidente Juanma Moreno y el vicepresidente Juan Marín?

-Con Marín he hablado algo una vez en la tercera ola. Moreno me llamó para un decreto durante el confinamiento, me citó dos veces, una a los pocos días de dar a luz, fui a San Telmo –sede de la Presidencia de la Junta– y le dije que lo que hiciera falta; la segunda el 1 de septiembre y no me ha vuelto a llamar. No aprovecha que tiene una oposición que está por colaborar y ayudar para que las cosas le vayan bien a Andalucía. Piensa que no escuchándonos no ve los problemas, y se equivoca. La gente está muy agotada en la calle y cree que los políticos podrían hacer más de lo que se está haciendo.

-¿Habrá fusión entre PP y Cs?

-El PP quiere fagocitar a Cs, la hoja de ruta la hemos visto con la OPA a la que están sometiendo a Inés Arrimadas. Marín dijo con mucha claridad que era partidario de ir juntos, ahora, como las aguas se le han revuelto dentro de su partido, dice que no quiso decir lo que dijo. Pero lo hizo e incluso trajo a Albert Rivera a que bendijera el acuerdo de absorción. Creo que sí que hay una tentación grande, un objetivo, por parte del PP de absorber a Cs porque piensan que por la extrema derecha les va a ser muy difícil ya parar a Vox. La ultraderecha nos ha enseñado en Cataluña que cuando se blanquea y se normaliza te devora y van a por el voto que le puede quedar en estos momentos a Cs, que está muy debilitado.

-Usted rompió con IU su coalición por tensiones en Andalucía, ¿podría repetirse lo mismo en España, dadas las diferencias aireadas entre el PSOE y Unidas Podemos?

-Lo que pasó en Andalucía fue diferente, había un objetivo de formar una confluencia y hubo mucha presión sobre IU, por parte sobre todo del movimiento anticapitalista, para romper ese Gobierno de coalición y se tensionó hasta límites que fueron francamente difíciles. Hicimos cosas muy buenas que me causan orgullo en un momento muy complicado del final de una crisis, como garantizar las tres comidas al día en los colegios, parar desahucios o mantener las plantillas en educación y sanidad, a pesar de los recortes a los que nos obligó el Gobierno de España. Pero cuando el movimiento anticapitalista forzó la máquina para esa confluencia, aquello no fue sostenible, se hablaba de darle un sorpaso al PSOE. En el caso de España es diferente, aquí lo que hay es una sobreactuación grande de Pablo Iglesias. No está valorando lo que es estar en un momento como éste en un Gobierno que proteja vidas, empresas y trabajadores, con los ERTE. Proteger a las familias es mucho más importante que el que tú salgas tres o cuatro minutos en un informativo. Esa sobreactuación significa que no está valorando lo otro. Los gobiernos de coalición siempre tienen ruido porque al final son partidos distintos con ideologías diferentes. No he compartido, por ejemplo, la posición que han tenido con los disturbios –ligados al encarcelamiento de Pablo Hasel–, jamás se puede justificar ni alentar la violencia, lo haga quien lo haga.

-Estos días hemos sabido que el Rey emérito ha pagado más de cuatro millones a Hacienda en una segunda regularización de dinero, ¿cómo lo valora?

-Para mí ha sido una gran decepción, inmensa. Personas que forman parte de la historia democrática de España y participan en momentos cruciales como la Transición y ahora ves este tipo de actitudes... Siento una profunda decepción y espero que todo el mundo entienda que nadie está por encima de la ley. Todos estamos sujetos a ésta y a la Constitución y tenemos que responder ante ellas. Somos iguales ante la ley. Este tipo de actitudes se tienen que aclarar. Pero la Monarquía parlamentaria forma parte del consenso constitucional y valoro positivamente de Felipe VI el ejercicio de transparencia y de ejemplaridad que está haciendo. Es consciente de que estas noticias no ayudan a la institución y se esfuerza por que los ciudadanos entiendan que sus instituciones son ejemplares. Muchos españoles que seguramente reconocían momentos históricos como el 23-F o el alumbramiento de la Constitución se habrán sentido decepcionados igual que yo.

-Ya ha dicho que se presentará a las primarias para revalidar su liderazgo del PSOE-A, ¿teme que desde Ferraz o el entorno de Moncloa interfieran en el proceso orgánico andaluz?

-Mi posición ahí quedó clara. Cuando llegue el momento habrá primarias y los militantes andaluces votarán en libertad y valdrá lo mismo el voto del último afiliado de una agrupación que nunca ha tenido un cargo público que el de su secretario general, pero ahora, con la que está cayendo, la gente nos necesita muy cerca en la calle y no entenderían vernos en cuestiones de partido. Tienen dos preocupaciones fundamentales: no contagiarse ni nadie de su familia y no perder su empleo o encontrarlo.

La socialista Susana Díaz
La socialista Susana DíazKiko Hurtado

-La ministra María Jesús Montero afirma que se la señala en el «caso Isofotón» por una «estrategia» de «la derecha» por si optase a esas primarias, ¿le gustaría como rival?

-Todos mis compañeros tienen mi respeto y creo que la unidad del PSOE es lo que nos va a hacer fuertes de cara al futuro. No es incompatible que haya un proceso de primarias, donde los militantes libremente elijan cuando llegue, y luego todos juntos para volver al Gobierno y poner rumbo a esa nueva Andalucía que va a quedar después de la Covid, donde se van a tener que recuperar muchos derechos, muchas libertades, y afrontar nuevos debates sobre la industria verde, la sostenibilidad, el cambio climático y las pandemias... Defiendo que el 2% de la riqueza de cada institución del país se dedique a la investigación, porque se ha demostrado que sin ella no hay recuperación económica. Ha tenido que venir una pandemia para enseñarnos eso a todos.

-Oyendo a los críticos podría pensarse que ya no tiene el respaldo mayoritario del partido, ¿daría un paso al lado para evitar un conflicto interno que dañe las siglas del PSOE?

-El 39º congreso marcó un antes y un después. Tenemos la fortuna de contar con un proceso de primarias donde el voto de un militante vale igual que el de un dirigente, es un proceso de participación enorme que forma parte ya de nosotros, está aquí, lo ejerceremos y servirá después para sumar, estoy convencida de eso. Cuando toque iremos, seguro que va a ser positivo y lo vamos a vivir con ilusión, pero mientras tenemos que darlo todo en la calle con la gente, que lo está pasando muy mal.

-¿Comparte con algunas feministas que la Ley Trans de Irene Montero es un ataque a los derechos de las mujeres?

-En Andalucía ese debate está superado desde 2014. Aprobamos una ley que votaron todos los partidos entonces en la Cámara, IU, PSOE y PP. Se eliminó el que un psiquiatra tuviera que asistir a las personas trans y el que se considerara una patología. Me siento muy orgullosa de esa ley, para mí fue un momento especial siendo presidenta el que se consiguiera y por unanimidad. Agradezco a quienes lo hicieron posible, a gente de las tres fuerzas que trabajaron intensamente con los colectivos.

-El debate que se ha abierto ahora es el del «pin parental»...

-La misma semana que se defiende la autoridad de los docentes, no se puede cuestionar su capacidad para trasladar de manera objetiva a los niños los valores de tolerancia, respeto e igualdad, no es compatible. El PP, no entiendo por qué, ha decidido ceder al chantaje de Vox y negociar sobre el chantaje. Si aprueban el veto parental, estamos dispuestos a llegar hasta el Tribunal Constitucional para que no se lleve a cabo. No se pueden abrir debates retrógrados de otra época ni recortar en derechos y en libertades. No lo permitiremos.

-¿Saldrá a la calle este año el 8M?

-Tenemos que tener sentido común, no nos podemos manifestar como hace unos años. Si no pueden estar más de cuatro personas en un bar... hay que salvar vidas. Ahora bien, te puedes manifestar a través de las redes sociales, con vídeos, con escritos o con artículos porque, lo que no se puede, es silenciar la lucha por la igualdad. No me ha gustado que esta semana Moreno tomara el mismo argumento que la ultraderecha de criminalizar las manifestaciones de 2020, sin acordarse de que ese mismo fin de semana se celebraron grandes eventos como el de Vox en Vistalegre.