De José Bretón a Tomás Gimeno: 40 menores desde 2013 víctimas de violencia vicaria

Es un tipo de violencia machista por la que los niños son agredidos con el fin de causar dolor a la madre

José Bretón y Tomás Gimeno
José Bretón y Tomás GimenoefeLa Razón

Ya lo dijo hace diez años a una cámara de la cadena de televisión «Kronómetro Cero Canarias» tras una competición de karts: «Soy un ganador nato de mentalidad. Pero de ahí a la realidad...». De los primeros datos que trascendieron de la personalidad de Tomás Gimeno destacó ésta: en los deportes no tenía buen perder. Dejando atrás los primeros días en los que todo el mundo destacaba lo maravilloso que era, sus compañeros de pádel fueron contando que sí tenía reacciones desproporcionadas cuando perdía. Su intolerancia a la frustración la conocía Beatriz, su novia de toda la vida, que se enamoró de él a los 17 años pero fue conociendo su personalidad inmadura y ególatra. Conocedor de su atractivo, estaba acostumbrado a ser el popular del grupo y no aceptó que Bea quisiera terminar la relación por el motivo que le diera la gana.

“Está rota”

Según el presidente de la asociación SOS Desaparecidos, Joaquín Amills, que ha hecho durante estos 44 días las labores de portavoz de la madre, Beatriz está «rota» y reconoce que solo imaginaban un escenario tan brutal como una posibilidad remoto. Ella siempre confió en que se trataba de una puesta en escena de «Tomy» pero creía que, en realidad, se había fugado con sus hijas a algún país extranjero. Incluso cuando hace tres días encontraron la botella y la sábana, ella se mostraba optimista: «Estoy más fuerte que nunca porque veo que no tiene ningún sentido», dijo horas antes de que el buque encontrara el cuerpo de su hija mayor.

Cambio de apellidos

El dolor de esta madre, inmenso, no le ha impedido seguir afrontando el proceso con relativa serenidad. «Quiere quitarle el apellido Gimeno a las niñas para que no tengan nada de él y sean Olivia y Anna Zimmermann de Zarate, que es como se apellida ella», aseguró ayer Amills poco antes de que se conociera que había identificado oficialmente a Olivia a través de su huella dactilar.

Para Amills, la crueldad de Tomás no tiene límites. «El plan era causarle el mayor dolor a Beatriz toda la vida: si las mató e hizo que se hundieran a 1.000 metros era solo con la intención de que no las encontraran nunca y los que sabemos de desapariciones sabemos que eso es lo peor que puede pasar». Esta forma de violencia machista se conoce como violencia vicaria. Se trata de una forma de agresión física o psicológica por la que una persona ataca a otra con el objetivo de causar dolor a un tercero.

40 menores desde 2013

En estos casos de violencia machista, agreden o matan a los niños con la intención de agredir emocionalmente a la madre. Saben que nada les puede hacer más daño y precisamente por eso lo hacen. Su fin último no es hacer daño a quien se lo están haciendo de forma directa (las niñas), sino solo el medio para infringirlo a su verdadera objetivo (la madre). Aunque sí el último, Gimeno no ha sido el primero en ejercer esta violencia vicaria. Desde que se contabilizan los casos, desde 2013, ya van cerca de 40 menores que han sido víctimas de sus padres. El padre más famoso fue José Bretón: él también mató y trató de hacer desaparecer a los pequeños Ruth y José quemando sus restos pero él no se suicidó después y cumple condena.