José Bretón, el parricida más sobrecogedor de España

Su falta de empatía y la frialdad de su mirada congelaron los corazones de un país. Hoy, más que nunca, vuelven a nuestra memoria tras el asesinato de Anna y Olivia a manos de su padre

José Bretón permanece interno en la cárcel desde el 21 de octubre
José Bretón permanece interno en la cárcel desde el 21 de octubre

El crimen de las pequeñas Anna y Olivia, de tan solo uno y seis años, respectivamente, han mantenido en vilo a todo un país. El hallazgo del cuerpo sin vida de la mayor de las hermanas en la zona de búsqueda confirmaba el peor de los presagios. Su padre, Tomás Gimeno, las recogió a las 17:00 horas y no las llevó de regreso a casa. Nada se sabía de ellos desde entonces, salvo que llamó a la madre, Beatriz, para dejarle claro que nunca más volvería a verle ni a él ni a las niñas. Y cumplió su amenaza.

Es una historia que se repite, que no nos es ajena y que, más allá de los hallazgos, las hipótesis y las investigaciones, nos devuelve al pasado, a una tragedia que aún hoy nos remueve las entrañas. Resulta imposible no recordar a Ruth y José, con apenas seis y dos años de edad, respectivamente, y aquella fatídica tarde del 8 de octubre de 2011. Resulta imposible no acordarse, en estos momentos, de Ruth Ortiz, su madre. Y resulta imposible no recordar la mirada fría, distante y despiadada de José Bretón.

Aquella tarde de octubre, José Bretón llamó a emergencias para denunciar la desaparición de sus hijos en el parque Cruz Conde de Córdoba. Se sentó en un banco, les perdió de vista y no les volvió a ver, relató a la Policía que inició de inmediato un operativo de búsqueda. La grabación de las cámaras de seguridad del parque demostrarían tiempo después que estuvo solo y que no había rastro de sus hijos.

Los peritos ratifican que los restos óseos hallados en Las Quemadillas son humanos
Los peritos ratifican que los restos óseos hallados en Las Quemadillas son humanos

Dos días después, los agentes registran la finca de Las Quemadillas y localizan los restos de una hoguera. Las continuas contradicciones de Bretón al relatar los hechos hacen sospechar ya a los agentes. Y, aunque un primer informe forense determina que los restos de la hoguera pertenecían a animales pequeños. Once meses después, el forense Francisco Etxebarría, con permiso del juez, realizaba un nuevo peritaje y llegaba a la conclusión de que se trataba de restos humanos de dos niños de dos y seis años. Durante esos once meses, se rastreó la zona del río cercana a la finca, una gravera y se «peinó» cada centímetro de la casa. Además, varias máquinas excavadoras entraron en la plantación de naranjos de Las Quemadillas en busca de un zulo en el que pudiera haber enterrado a los niños.

Durante los días de la búsqueda, los agentes destacaron la falta de empatía y la frialdad de Bretón. De hecho, denunciaron actitudes poco comunes para un padre que busca a sus hijos. Durante los registros de Las Quemadillas se mostró alegre, bromista y relatando confidencias sobre sus vivencias en un prostíbulo muy conocido en Córdoba. Los forenses que le trataron en la cárcel determinaron que no sufría ningún tipo de trastorno psicológico, que tenía una personalidad muy marcada, con ciertos aires de superioridad. Le gusta tenerlo todo controlado, por lo que cuando su mujer le propuso tener hijos le dijo que serían para ella, que él no quería saber nada de ellos.

Los investigadores aseguraron que Bretón actuó por venganza. Ruth harta de su comportamiento hacia ella y sus hijos le dijo el 15 de septiembre de 2011 que quería separarse de él. A partir de ese momento, Bretón intentó recuperarla por todos los medios sin éxito. Ese fue el momento en el que Bretón comenzó a planificar su venganza. Por el cruel asesinato de sus dos hijos, Bretón fue condenado a 40 años de cárcel, aunque la Audiencia Provincial de Córdoba fijó en 25 años de prisión el límite máximo de cumplimiento de esa condena.

Bretón, el parricida más frío de España

Quizás sea el cordobés el parricida que más sobrecogió a España, por la frialdad de esa mirada que asustaba. Alguien que, a día de hoy, sigue imperturbable y que no necesita ni pastilla para dormir, según señalaron en su día fuentes de Instituciones Penitenciarias. Después todos estos años en prisión, Bretón sigue manteniendo su peculiar comportamiento.

Ruth Ortiz, padeció meses y meses de hipótesis, de posibles hallazgos, de suposiciones y de sufrimiento. Hoy todos esos recuerdos regresan de nuestra memoria según van sucediéndose novedades en el caso de los niños de Tenerife.

DESAPARECIDOS EN SANTA CRUZ DE TENERIFE EN UNA EMBARCACION ENCONTRADA A LA DERIVA EL PADRE TOMAS ANTONIO GIMENO CASAÑAS Y SUS DOS HIJAS OLIVIA GIMENO ZIMMERMANN
Tomás Gimeno y las dos niñas desaparecidas, Anna y Oliviasos desaparecidossos desaparecidos

«Lo que daría por peinarlas»

Mientras el Ángeles Alvariño, el buque del Oceanográfico que el pasado jueves encontró el cadáver de Olivia, seguía la búsqueda de Tomás Gimeno y la pequeña Anna, la madre de las niñas, Beatriz Zimmermann, tuvo fuerzas para escribir una carta de agradecimiento «con todo el dolor de su alma» a todos los que «han estado en corazones y rezos con ellas y conmigo acompañando todos los días desde que desaparecieron, ofreciendo todo el amor y ayuda para que tuviera un final feliz».

Ese «maravilloso día a día», asegura, es lo que más echa de menos. «Lo que yo daría por peinarles el pelo… Ese simple acto ahora mismo es lo que más desearía…».