Expulsado de los TEDAX por denunciar que el hijo de un superior no podía optar a un curso

El padre del sargento que no fue admitido firmó la sanción a un guardia civil con 40 años de experiencia en la desactivación de explosivos en la lucha contra ETA

Iglesias ante un atentado con coche bomba en Santoña en 2008
Iglesias ante un atentado con coche bomba en Santoña en 2008La RazónCedida

Dicen en el Cuerpo que la experiencia siempre aporta mucho más que los galones, que no siempre van de la mano y, menos, en determinados ámbitos operativos de la Guardia Civil. Los mandos “de despacho”, imprescindibles en el diseño de estrategias o análisis de estadísticas -también muy necesarias para mejorar el servicio al ciudadano-, no tienen por qué saber cómo desactivar un artefacto explosivo en una situación crítica: en esos momentos extremos, todos queremos al “mejor” al frente, aunque no lleve galones. Ángel Iglesias Gajate era uno de esos imprescindibles en TEDAX, un guardia muy respetado en el gremio en toda España por sus años de experiencia y su impecable trayectoria: 40 años de servicio como técnico en desactivación de explosivos en los años duros de ETA. Desde su puesto en Cantabria, tuvo que intervenir en la desactivación de varios coches bomba y los llamados “comandos de verano” les daban mucho trabajo: artefactos en el aeropuerto de Santander, una bomba lapa en el coche de un policía aparcado frente a un colegio, en un aparcamiento subterráneo, en vías férreas, carreteras... La lista es larga y los éxitos, afortunadamente, absolutos.

Este “maestro” en la materia compartía sus conocimientos y consejos con todos al frente, desde hace unos años, del grupo de TEDAX de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), de la que es coordinador nacional. Desde esta plataforma atendía las quejas de todos los técnicos de España y trataba de mejorar sus condiciones laborales para que, dentro del riesgo que ya asumen per se, pudieran evitarse a toda costa los “evitables”, aquellos que dependen de la prudencia y de proporcionar a los profesionales todo el material adecuado para protegerse.

Pérdida de especialidad

Fue denunciando una de esas carencias que sufrían los compañeros cuando le llegó una amonestación desproporcionada: expediente disciplinario por falta grave con consecuencias aun más trágicas: pérdida de especialidad de TEDAX y pérdida de destino de Cantabria. En LA RAZÓN ya denunciamos aquel injusto expediente contra Ángel por advertir de que necesitaban un comprobador de línea, una de las herramientas más básicas de cualquier artificiero. Estuvieron 19 días sin el aparato, con el peligro que aquello suponía para su trabajo. Es más, el propio libro oficial con el que se forman estos profesionales, no permite trabajar sin él. Pues denunciar estos hechos le costó a Iglesias, además de siete días de empleo y sueldo por la apertura de un expediente disciplinario por falta grave, la pérdida de destino y especialidad de TEDAX. “Lo que no ha conseguido ETA, lo han conseguido ahora”, denunciaba el guardia.

Ángel Iglesias, de Tedax de la Guardia Civil
Ángel Iglesias, de Tedax de la Guardia CivilLa RazónCedida

Ahora, el expediente está recurrido en el Tribunal Central Militar y la perdida de especialidad y destino, por la vía civil ante el TSJ de Cantabria. Hay que recordar que fue la propia directora general de la Guardia Civil, María Gámez, quien firmó ese “despido” de Iglesias, un hombre que estuvo en primerísima línea de la lucha contra ETA y que ahora está buscando “trabajo” en algún patrulla de Seguridad Ciudadana.

Cambio de criterios

Ángel fue cesado el pasado 6 de abril, según el Boletín Oficial de la Guardia Civil pero ahora su equipo jurídico y él han valorado que, detrás de aquel cese, a todas luces injustificado, pudiera haber otro motivo más espurio: la venganza de un mando por impedir que su hijo accediera a un curso de TEDAX. Aunque lo hizo, según explica, en base a la legalidad vigente ya que el chico no cumplía los requisitos para optar al mismo. “Nosotros lo que denunciamos fue que se habían cambiado los criterios para poder optar al curso, nada más”, aclara.

Hasta ahora, podían optar a los cursos de TEDAX guardias civiles, cabos y sargentos. Los candidatos se seleccionaban en base a unos criterios muy claros: de mayor a menor empleo y de mayor a menor antigüedad. Es decir, los que tuvieran mayor rango (un cabo primero siempre iba a ser seleccionado antes que un cabo) y, dentro de éstos, los de mayor antigüedad en el Cuerpo. Es decir, ante varios candidatos del mismo rango, accedería al curso quien llevara más tiempo dentro la Guardia Civil. El criterio parece claro y lógico y se ha venido aplicando así en todos los cursos a lo largo de los años anteriores y, lo que es más llamativo, también los posteriores a 2016. Porque ¿qué pasó ese año? Pues que precisamente cambiaron los criterios de acceso solo y exclusivamente para ese curso. Pero no para todos: solo para suboficiales.

Entre los miembros de tribunal que debía seleccionar a los candidatos al “24 Curso de TEDAX” se encontraban -quédense con estos dos nombres- el capitán M. Á. A. Atondo, como secretario del tribunal y, como suplente, el teniente coronel E. Figueroa (jefe accidental del Sedex-NBQ). Y, entre los candidatos que se presentaban se encontraba el hijo del capitán, M. Á. A. Rueda.

Hasta aquí todo normal pero cuando salió la convocatoria para poder presentarse a este “24 Curso de TEDAX” y pudieron ver las bases de condiciones llegó la sorpresa: las prioridades habían cambiado y los criterios de selección se habían invertido. En lugar de elegir a los de mayor rango y mayor antigüedad, seleccionarían justo al contrario: a los de menor categoría y menor antigüedad. Es decir, aunque hubiera un “empate” entre dos sargentos, el curso se lo darían al que llevase menos tiempo en el Cuerpo. Porque, lo que es más extraño aún: el criterio lo habían cambiado solo para sargentos, justo la categoría a la que optaba el hijo del capitán. Para el resto de plazas abiertas para guardias y cabos, las normas seguían siendo las mismas de siempre (las contrarias a este caso).

Expediente del padre

Este cambio de reglas, que podía interpretarse como ad hoc para el hijo del capitán, fue denunciado en la Comisión TEDAX de la AUGC y se expuso en una reunión del Consejo de la Guardia Civil y finalmente el hijo tuvo que ser inadmitido a optar al curso por “necesidades del servicio”, según consta en el acta oficial. Lo que no pudieron cambiar ya fueron los criterios de admisión por lo que aquel año, en el curso de 2016, para la categoría de sargento, entró a hacer el curso el de menos experiencia. La presunta “jugada” les había salido mal y para Iglesias, se cobraron la venganza en frío, cinco años después. ¿Por qué? El expediente disciplinario que le abren por “quejarse” de que falta material a los TEDAX de Cantabria lo firma precisamente el teniente coronel E. Figueroa en base a un informe técnico redactado por (sorpresa) el capitán M. Á. A. Atondo, el padre del sargento que no pudo acceder al curso.

Nadie ha especulado con la posibilidad de que se “trampearan” las bases para que el chico pudiera acceder al curso justo el año en que su padre iba a estar en el tribunal (aseguran que se iba a jubilar y el curso suponen 900 euros más en la nómina) pero lo cierto es que solo ese año, 2016, se modificaron los criterios de admisión. Resulta extraño que si consideraron que eran más adecuados, no los hubieran mantenido en el tiempo y fueran solo una excepción de aquel año.