Vox busca su rearme ideológico

La formación de Abascal quiere reforzarse como alternativa de Gobierno y plantará batalla a la agenda doctrinal de la izquierda. Mantendrá la presión al PP, pero avisa de que no hay que confundirse de enemigos

El líder de Vox, Santiago Abascal
El líder de Vox, Santiago AbascalDAVID JARLa Razón

Vox prepara su maquinaria para después del verano y exhibirá su fuerza, entre los días 9 y 10 de octubre, con la idea de volver a poner a «España en pie», como reza el lema del acto que preparan, y así comenzar una nueva etapa que les lleve un paso más allá: a gobernar. Es la meta que tienen grabada a fuego, porque desde la formación de Santiago Abascal insisten en que «solo queda Vox», y marcan el paso asegurando que ya son la única alternativa posible a un Gobierno de Pedro Sánchez, mientras insisten en caricaturizar a un PP del que dicen tiene hasta 17 discursos diferentes. Y es en ese acto, bautizado como «Viva21», en el que presentarán su proyecto «Agenda España», que definen básicamente como una «respuesta a las agenda ideológicas de la izquierda».

De momento, el jueves volvieron a insistir en reclamar a Sánchez un adelanto electoral «a la vista de la incapacidad del Ejecutivo para realizar políticas sociales como, por ejemplo, una política energética». «¿Piensan convocar elecciones y dejar paso a un Gobierno capaz?», se preguntaba la senadora Yolanda Merelo.

Pero hasta que ese día llegue –si llega–, los de Abascal seguirán manteniendo su pulso político en los tribunales y se han llevado deberes para las vacaciones mientras se mantienen al quite, interponiendo denuncias ante el TC, bien contra la Ley de Salud Pública Balear, contra la imposición de una vacunación obligatoria, sobre los confinamientos... O en el Congreso, presentando proposiciones, por ejemplo, contra la ocupación ilegal.

“Injerencias del Gobierno”

Uno de los principales caballos de batalla del Grupo Parlamentario de Vox en el Congreso de los Diputados seguirá siendo garantizar la neutralidad de las instituciones y despolitizar la Justicia «ante las continuas injerencias por parte del Gobierno». En esta línea, registraron esta misma semana diversas iniciativas en las que han solicitado al Gobierno de Coalición que respete la separación de poderes, evitando la politización de la Corona, prohibiendo las injerencias en la Justicia y que se retorne al sistema de designación de los vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) de la Ley orgánica de 1980.

También buscan que se garantice el principio de neutralidad política en todos los miembros de la Guardia Civil, especialmente en los altos cargos que dirigen el Instituto Armado, además de que se modifique el Código Penal para que «los españoles no de origen» pierdan la nacionalidad española en el caso de que comentan delitos de terrorismo, contra el orden público, traición, paz o independencia del Estado y de Defensa Nacional y Comunidad Internacional. Es su primera carta de presentación de cara al curso político que arranca y que no se espera que sea tranquilo.

Por un lado, está la relación de Vox con el PP, tensa desde la moción de censura del año pasado, en la que Pablo Casado escenificó un portazo político y personal con Vox y Abascal al mismo tiempo. No se ha vuelto a restablecer. La crisis se agravó más todavía después de que el PP de Ceuta se abstuviera en la votación que declaró «persona non grata» a Abascal. «Si el PP colabora en la campaña de demonización de Vox, una campaña que produce violencia contra nosotros, nuestros simpatizantes y nuestras familias y, al mismo tiempo pretende nuestro apoyo para sus iniciativas en varios parlamentos... O una cosa o la otra. Las dos no van a poder ser», fue la advertencia del líder de Vox.

Por otro lado está su principal enemigo, la izquierda, de la que suelen decir que sus desencuentros son más breves que una canción de Pimpinela y tildan de «show mediático» los choques entre ambos partidos (PSOE y Unidas Podemos), que se han visto intensificados en los últimos meses con constantes salidas de tono por parte de los morados

Adelantos electorales

Sin embargo, los de Abascal tienen claro su «enemigo» y para ellos los intereses de los españoles están por encima de sus intereses de partido, por lo que dejan claro que no van a poner en peligro gobiernos autonómicos o municipales si eso supone el avance de la izquierda. Aun así, Vox insiste en adelantos electorales si no hay más remedio, pues aseguran que no temen la contienda de las urnas y seguirán presionando al líder del PP para que presente una moción de censura contra Sánchez porque, al no hacerlo, los populares quedarán como «la derechita cobarde» que, pudiendo hacer algo, no lo hizo.

¿Y en Andalucía? Vox seguirá presionando con un posible adelanto electoral pero no hará caer al Gobierno andaluz si eso supusiera volver a los años de hegemonía socialista. Sin embargo, las encuestas les sitúan como segunda fuerza, pero saben que ahora no son «imprescindibles», porque al Ejecutivo de Juan Manuel Moreno Bonilla le queda un año y podría incluso prorrogar los presupuestos, por lo que Vox optará por afianzar sus propuestas y dar la batalla ideológica con más fuerza.

En el «Viva21» el cónclave que celebrarán en octubre, tratarán de movilizar a sus delegaciones provincias y organizaciones de la sociedad civil con el fin de reforzar su apuesta como alternativa de Gobierno. Será ahí donde darán a conocer los puntos de plan de acción como respuesta a la hoja de ruta ideológica de la izquierda.